Un gran discurso
Todo pudo tener su origen en el pésame que José Luis Rodríguez Zapatero ofreció a Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados por el fallecimiento de la eurodiputada Loyola del Palacio. Y ese acto de solidaridad, fotografiado y grabado ampliamente, pudo traer el primer encuentro entre los dos líderes en mucho tiempo. El pésame tuvo lugar el jueves 14 y el encuentro se producía en La Moncloa el viernes 22, a las diez de la mañana. A las nueve de la noche del 24, el Rey, Don Juan Carlos, ofrecía su tradicional discurso de Nochebuena en el que pedía unidad de todos frente al terrorismo. Merece la pena analizar el discurso del Rey y, luego, volver a la difícil relación entre Zapatero y Rajoy.
El discurso de Don Juan Carlos estuvo muy bien construido y perfectamente dicho por Su Majestad. Es cierto —a mi juicio— lo que algunos medios hablaron de que tuvo de una gran fuerza de expresión y buen manejo de los tempos, con el tradicional cambio de plano, según iban surgiendo los párrafos. Todo es posible bajo al respeto y uso de la Constitución. La unidad de los grupos políticos es imprescindible para terminar con el terrorismo y, si se quiere, más que una constatación era, en el discurso, un ruego; o mejor, un consejo dado con mucha fuerza, casi una orden, aún sabiendo —lo sabemos todos— que el Rey reina pero no gobierna y no da órdenes, pero su enorme prestigio personal hizo que a las pocas horas todos los partidos políticos aceptaran las recomendaciones del Rey sin objeción alguna.
Los desastres ecológicos y urbanísticos estuvieron presentes en las palabras regias porque, evidentemente, han sido dos asuntos que han afectado muy especialmente a la sociedad española. En cuanto a las cuestiones de corrupción local también se hace necesaria esa unidad de todos los políticos, aunque no parece que vaya a aflorar.
La realidad es que el Rey hizo un ejercicio de sentido común y de honestidad absoluta en el análisis, obviando y olvidando cualquier tendencia a la componenda coyuntural. Y es posible —más que probable— que todos sus discursos navideños hayan sido así, muy parecidos, lo que ocurre es que en la Nochebuena de 2006 nuestros problemas —algunos muy graves— estaban excesivamente trufados —y así siguen— por la retórica oportunista de los políticos. Y al eliminar la hojarasca de las dobles verdades, pues las ideas nos llegaron con una rotundidad formidable.
Frases para recordar
Merece la pena asimismo consignar y conservar algún párrafo del discurso regio. Y así, Su Majestad dijo que “las claves de nuestra modernización han sido la reconciliación, la concordia, la generosidad y la común voluntad de construir una España democrática, moderna, unida y respetuosa de su rica diversidad, en torno a una Constitución de todos y para todos, producto del más amplio consenso entre españoles. Esa voluntad de consenso, que en su día hizo posible la Transición, ha sido también el fundamento de nuestros principales logros.”
Y añadía que “de ahí, una vez más, mi apelación a las instituciones y a los partidos del arco constitucional, para que contribuyan, mediante el más amplio consenso y el apoyo del conjunto de la sociedad, a asegurar la mejor solución a las principales preocupaciones de los ciudadanos, siempre en el marco de nuestra Constitución”.
“Es hora –continuaba— de redoblar esfuerzos en esa dirección, desde el respeto mutuo, con un diálogo sincero y responsable. Esto es lo que la gran mayoría de los ciudadanos espera de sus instituciones y legítimos representantes. Por ello, en democracia, la única respuesta a la extorsión, la coacción y la violencia es la que resulta de la primacía de la Ley y del Estado de Derecho. Esa garantía de armónica convivencia que a todos nos proporciona nuestra norma fundamental, debe ser correspondida con el respeto a sus reglas como expresión de la voluntad popular.”
La advertencia que fue, luego, glosada por medios de comunicación y políticos se producía en los términos siguientes: “Y todas las instituciones y fuerzas democráticas tenemos el deber y la responsabilidad de lograr la unidad y la cohesión para desplegar todos los esfuerzos que nos permitan alcanzar, juntos, el objetivo irrenunciable de poner fin al terrorismo, dentro del pleno respeto a nuestra Constitución. De la profunda crueldad del terrorismo dan testimonio la muerte y el sufrimiento de tantas víctimas, así como el dolor de sus familias, a quienes debemos nuestro respeto, afecto, apoyo y solidaridad.”
Lo que está en la calle
Hemos de ser sinceros. Para una gran parte de la ciudadanía española todos los entresijos de la negociación para acabar con la violencia de ETA tienen un añadido de probables concesiones cuyos límites no se conocen. O, al menos, hay sospechas respecto a que el precio político fuera demasiado alto. El límite está, por supuesto, en la Constitución vigente y, desde luego, en ese consenso histórico que significó el acuerdo global de concordia que fue la Transición política. Sinceramente creo que hay, respecto a la negociación con ETA un antes y un después tras el discurso del Rey de Nochebuena.
Pero la realidad es que no se establece un acuerdo de mínimos —un pacto de Estado— entre las dos fuerzas políticas principales para que el panorama español no siga pareciendo una jaula de grillos. El encuentro en Moncloa de Rajoy y Zapatero duraba hora y media. Y salvo que haya existido algún acuerdo secreto, las cosas quedaron como estaban. Ese día 22 de diciembre no pasó a la historia salvo para aquello que les hubiera tocado el Gordo de Navidad, cuya aparición se producía, mientras los dos políticos charlaban, en el Palacio de Loterías, y con el familiar y entrañable machaconeo del estribillo lotero. La escasa diferencia en las expectativas de voto entre PSOE y PP encona la batalla de manera total. El Partido Popular se ve muy cerca del triunfo y no quiere dar la menor posibilidad a su oponente. El PSOE, a su vez, ha conseguido deteriorar la imagen centrista del PP y eso cree que le ayudará a volver a ganar las elecciones. Y cuantas más encuestas se hacen por todos los lados, con catas diversas y posiciones de diferente medida, el empate técnico aparece por doquier. Lo que sería terrible es que este durísimo periodo de la política española fuera a saldarse con un encono excesivo, con el total alejamiento de esa magnifica doctrina democrática que plantea aquello de que un contrario no es un enemigo, sino un adversario. Pero de todos modos, hay fuentes que creen que la relación entre Zapatero y Rajoy guarda un “apartado secreto” para los malos momentos. Otros expertos.
Y continúa el chantaje
Los presupuestos del Gobierno vasco se aprobaban gracias al apoyo del PSE-PSOE y con ello se termina —ya ocurrió igual el año pasado— el “atasco” de las cuentas durante un buen número de años. No hay —parece— excesivas objeciones a la forma de administrar los dineros el gabinete Ibarretxe. Sin embargo el renacimiento de la kale borroka y el incremento de las cartas pidiendo el impuesto revolucionario, preocupan muy seriamente a los sectores empresariales del País Vasco, donde se cree que este renacimiento de la violencia pone fin a la abundancia de nuevos proyectos que se “intuían” a lo largo de junio y julio. Nunca la presión social ha sido tanta, en Euskadi, contra la “temporalidad siniestra” de ETA.
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| Crónica Política publicada en Banca15 nº 250 - del 1 al 15 de enero de 2007 | por Ángel Gómez Escorial |
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