La derrota de las leyes de mercado

 

Cuando pase algo de tiempo habrá que escribir, con mayor perspectiva histórica, la “true history” del “caso Endesa”. Y, desde luego, no habrá otro remedio que tildar este asunto como una derrota de las leyes del mercado y, además, como un fiasco imponente de la libertad empresarial. Y aunque pudiera ser cierto que Endesa, por su condición de primera empresa eléctrica de España, debiera tener algún grado de protección de los poderes públicos, no se puede negar que todo lo vivido ha superado al “todo posible”. Y, que se han dado todos los supuestos que no deben darse. De todos modos, algunos políticos europeos que, se han considerado como adalides de la posición liberal de las leyes y costumbres comunitarias, se han involucrado de un modo poco recomendable. Parece que el actual primer ministro italiano, Romano Prodi, fue considerado en sus tiempos de presidente de la Comisión (Gobierno) Europea como un adelantado e importante teórico de la libertad de mercado en el seno de la UE. Pero, en un momento dado, y sin saber cuáles eran —por un lado o por otro— las contrapartidas aplicables al caso, fue objeto de compensaciones por la presencia de Enel en el arreglo final de Endesa. La frase, atribuida a José Luis Rodríguez Zapatero, era “hay que contentar a Prodi”.

Otros tiempos, otros modos

Pero no es la primera vez, en la historia del “cerco” a Endesa, que otros nombres políticos han aparecido. Y recordemos cómo en una cumbre hispano germana, un poco antes de las vacaciones estivales de 2006, Angela Merkel arrancaba a Zapatero el derecho de E.ON a lanzar una OPA sin problemas. Pero hay más cosas, todo esto se producía con un cambio en el ministerio español de Industria. José Montilla dejaba la cartera para presentarse como candidato del PSC-PSOE a la presidencia de la Generalitat de Cataluña, y le sustituía el hasta entonces alcalde de Barcelona, Joan Clos. Y parecía, no obstante, que las cosas iban a discurrir por vías de mayor normalidad. ¿Se tuvo que ir Montilla para contentar a Merkel? No, necesariamente. Pero con Clos parecía más cómodo. Luego no fue así.

De todos modos parece no ocioso recordar el origen de la trifulca y no es otra cosa que el intento de Gas Natural —empresa participada por La Caixa— de opar a Endesa. Hubo desde el principio un desacuerdo —o falta de tacto—con el presidente de la eléctrica, Manuel Pizarro, lo que motivó la resistencia —vista hoy como numantina— de Pizarro frente a las intenciones del Gobierno socialista. Ciertamente, aún pasado tanto tiempo no puede tomarse otra idea que la de la sustitución, al precio que fuera, de Pizarro, considerado como amigo personal de José María Aznar. La Caixa protagonizaría la sustitución de Alfonso Cortina como presidente de Repsol. Y, obviamente, Antoni Brufau es —lo sigue siendo— una de las grandes personalidades del mundo económico y financiero catalán, ligado a La Caixa de Pensions. Por ello, era difícil sustraerse a la idea de que la “operación cabeza” de Endesa, fuese parecida a la “operación cap” de Repsol. Pero la OPA de Gas Natural fue mala, con poco fundamento y con algún error de diseño intolerable y, sobre todo, que el único dinero que aparecía en la operación procedía de la mismísima Endesa, mediante un troceo previsto y realizado por otra eléctrica, Iberdrola, que se haría con los “pedazos”.

El “papelón” de Conthe

Ahí es donde —desde ya— la CNMV debió intervenir y dejar fuera de toda posibilidad ese troceo. Las cuestiones impuestas ya en tiempos de Montilla como ministro de Industria —y por medio de la Comisión Nacional de la Energía—ya eran contrarias a cualquier derecho de neutralidad del regulador. Y Manuel Conthe debió de hacerlo notar. Pero no fue así. Ya Conthe —conviene recordarlo— tuvo una actuación cercana a lo cachondeable con un asunto relacionado con la etapa anterior al banco del presidente del BBVA, Francisco González, y abrió una investigación basada en unos datos —que no resultaron ciertos— dados por la cadena radiofónica SER. Podía interpretarse que la sustitución de los presidentes nombrados por el Gobierno del PP estaba, también, en el punto de mira de Manuel Conthe. Por ello las diferentes maniobras contrarias en torno a la defensa que Manolo Pizarro ejercía de su opción y de su empresa no extrañaron a nadie a pasar de la necesaria neutralidad exigible a la CNMV.

Conviene, sin duda, hacer una pausa en torno a Conthe. Él fue, siempre, el candidato del PSOE al puesto de Gobernador del Banco de España. Y, además, un ideólogo de las directrices económicas de la familia socialista. Un breve apunte biográfico nos dice que Manuel Conthe Gutiérrez, madrileño, nacido el 23 de abril de 1954, y licenciado, en 1976, por la facultad de Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid. En 1978 ganó la oposición de Técnico Comercial y Economista del Estado. Fue Director General del Tesoro entre 1988ya 1995 y Secretario de Estado de Ministerio de Economía (1995-1996) con Pedro Solbes.

Entre 1999 y 2002 ejerció como Vicepresidente para el Sector Financiero, en el Banco Mundial en Washington. Muy presente en los medios de comunicación y con muchos amigos periodistas, fue, sin duda, un auténtico gurú para una generación entera de informadores. Prendado por el libro de Lewis Carroll, “Alicia en el país de las maravillas” escribió una obra titulada “El Mundo al revés”, que no era otra cosa que un juego muy ingenioso sobre la economía y las finanzas basadas en las prodigiosas y surrealistas aventuras de Alicia. Desde luego tuvo un gran éxito. Pero no parece que sus propias recetas le sirvieran en este caso.
En fin, los últimos desarrollos —a los que me refiero a continuación—le fuerzan a dimitir como presidente de la CNMV, pero con unas condicionantes —justificar su dimisión ante el Parlamento— que el Gobierno Zapatero no aceptaba. Realmente, si el Parlamento es quien le nombra pues tendría que ser el Parlamento quien le debe escuchar, pero las cosas no son así. La cambiante actitud de Manuel Conthe al frente de la CNMV ha restado la casi totalidad de su prestigio y demuestra que el regulador debe actuar como tal, sea cual sea el Gobierno que lo nombre.

La apoteosis final

De todos modos, la resolución final del tema, con la firma de tres de los cuatro principales implicados —el “cuarto” sería Pizarro— de un amplísimo documento por el que la alemana E.ON abandona los pleitos iniciados contra la española Acciona y la italiana Enel y “afloja” en su OPA.

Obviamente no la retira, pero como previsiblemente quedará por debajo del 50% del capital, pues todo terminado. Como además Enel y Acciona lanzarán, ante el “fracaso” de E.ON una OPA, a 41 euros por acción el éxito estará asegurado. Los “triunfadores” aseguran a E.ON controlar la Eléctrica del Viesgo y las posiciones europeas de Endesa en Europa —Italia, Francia, Polonia…— y alguna otra cosa más sin determinar. Total que la foto de la firma del acuerdo con Fulvio Conti, presidente de la italiana Enel; José Manuel Entrecanales, presidente de la española Acciona y Wulf Bernotat, presidente de E.ON, con expresión de contenida alegría por parte de los protagonistas, fue lo que amargó la existencia a Conthe y lo que trajo su deseo —también contenido— de marcharse.

Tal vez, hubiera sido más expresiva la imagen del acuerdo si tras los protagonistas —y como se produce en los grandes acontecimientos diplomáticos— José Manuel Entrecanales tenía detrás a José Luis Rodríguez Zapatero, Fulvio Conti a Romano Prodi y Wulf Bernotat a Angela Merkel. Y no sé, finalmente, si para sacar de la presidencia de Endesa a Manolo Pizarro hacía falta tan gruesa artillería.

 

 


Crónica Política publicada en Banca15 nº 257 - del 15 al 30 de abril de 2007
por Ángel Gómez Escorial