Hados, arcanos y meigas en el parqué


Los hados, los arcanos, las meigas y demás seres invisibles —también llamados en economía y política intangibles— merodearon con intensidad en los lugares destinados al culto del mercadeo y de la cosa bursátil. Y así, de un lado, se producía la tan criticada y poco analizada comparecencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el mítico parqué de la Plaza de la Lealtad, 1, de Madrid. Y, asimismo, el regulador de ese mítico parqué, el presidente de la CNMV, Manuel Conthe, producía uno de los episodios más singulares de la historia política de la democracia: la rebelión en sede parlamentaria de un alto cargo nombrado por el Gobierno. Pero vayamos por partes.

No puede negarse que la decisión del presidente Zapatero de realizar una especie de discurso del Estado de la Nación Económica, fuera, aunque no lejos, de la sede parlamentaria y más cerca de lo que podríamos llamar sociedad civil tiene su importancia. Sin embargo, fue criticado por la mayoría de los grupos políticos por producirse dicha intervención fuera del Congreso. Y, sin embargo, esa presencia en el viejo templo del parqué de la Bolsa de Madrid permitió la presencia de los principales actores del mundo financiero y empresarial del país. Incluso, al propio Zapatero acercarse a dichos protagonistas, ya que con muchos de los cuales no había tenido jamás un contacto. Añadir que el acto de la Bolsa del Madrid se producía dos días antes de que Zapatero cumpliera su tercer año de mandato como presidente del Gobierno de España.

El discurso de Zapatero

Es cierto que el año económico había sido esplendido en todos los sentidos y, sin duda, la afirmación de José Luis Rodríguez Zapatero de que era uno de los mejores años de la democracia no fue, para nada, una afirmación exagerada o desafortunada. A mi juicio, y salvo algún detalle, era totalmente cierta. Y creo que la mejor glosa de las palabras de Zapatero es reproducir algunas de ellas de manera textual. Espero que la selección sea apreciada por nuestros lectores. Dijo al referirse al momento español y en comparación con el ámbito internacional: “A lo largo del último año, España ha crecido más que cada uno de los países del G-7 y es hoy ya la octava potencia económica mundial, con un PIB que supera el billón de euros. En los tres últimos años hemos creado cerca del 40 por cien del empleo en la Unión Europea, más que Francia, Alemania, Italia y Reino Unido juntas.”

Y añadía: “Esta bonanza en los dos indicadores fundamentales, crecimiento y empleo, ha producido un doble efecto beneficioso: en el orden comparativo hemos reducido el diferencial de renta per capita con Europa y en el orden interno hemos disminuido más de diez puntos en los últimos cinco años las diferencias en renta per capita entre las regiones más ricas y las más pobres.”

El efecto de todo ello, respecto al interior del país hacía reflexionar a Zapatero de la siguiente manera: “España es hoy un espacio económico cada vez más integrado y España es hoy un país con una mayor justicia y equidad territorial. Dicho en lenguaje directo, los españoles tenemos una economía más fuerte como país, las familias tienen una renta superior y las diferencias entre unas regiones y otras se han reducido. Vivimos más como europeos y somos más iguales entre nosotros. Con tan elevado crecimiento y con esa intensa creación de empleo hemos sido capaces de reducir la inflación, hasta alcanzar en la actualidad el 2,5 por 100, estrechando el diferencial con la Unión Económica y Monetaria hasta 0,6 puntos. Crecimiento, empleo e inflación se han visto acompañados por un excelente comportamiento de las cuentas públicas. El superávit presupuestario de las Administraciones alcanzó en 2006 el 1,8 por 100 del Producto Interior Bruto. Es el segundo más elevado de la Unión Económica y Monetaria, y es el máximo en nuestro país en términos históricos.”

La balanza exterior

Y así analizaba José Luis Rodríguez Zapatero el problema de déficit por cuenta corriente: Decía. “Nuestro importante dinamismo, la ralentización del crecimiento de las principales economías europeas en los últimos cinco años, el alza de los precios de la energía y, también hay que decirlo, un incremento de costes superior al de nuestros principales competidores han sido los factores fundamentales que han llevado a ampliar el déficit por cuenta corriente por encima del 8 por 100 del PIB. Sin embargo, conviene tener presente que el aumento del déficit por cuenta corriente refleja el fuerte crecimiento de la inversión, que se ha incrementado hasta situarse por encima del 30 por 100 del PIB en 2006.

No dejaba de citar el boom inmobiliario con las siguientes palabras: “Este aumento de la tasa de inversión, la más alta de las últimas décadas y la más elevada de la Unión Económica y Monetaria, ha sido consecuencia de la pujante y estable inversión inmobiliaria, y, sobre todo, en los últimos años, del crecimiento de la inversión en bienes de equipo. Por lo tanto, puede afirmarse que el aumento del déficit exterior se ha producido por causas muy distintas a las observadas en otras economías, en las que el aumento del déficit por cuenta corriente ha sido consecuencia de la caída de la tasa del ahorro nacional.”

Y exponía los peligros y riegos de la actual situación: “A pesar de que el déficit exterior es consecuencia del intenso aumento de la inversión nacional, esta situación no está exenta de riesgos. Como ya he señalado, el mantenimiento de la situación de crecimiento económico y cuentas públicas saneadas en el medio y largo plazo requiere aumentar nuestra productividad y competitividad a través de la mejora de los factores productivos, con más dotación de infraestructuras, más y mejor educación, y con una apuesta decisiva por la Investigación, el Desarrollo y la Innovación”.
Acompañaba a Zapatero el Vicepresidente y ministro de Economía, Pedro Solbes. Pero no se debe negar protagonismo en la “fabricación” de la comparecencia presidencial a la Oficina Económica del Presidente y a su director, David Taguas.

El asunto Conthe

Después de un fuerte forcejeo con el Gobierno y, sobre todo, con Pedro Solbes, Miguel Conthe consiguió exponer ante la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados las razones que le llevaban a dimitir. Y ante esa audiencia de enorme importancia y con el añadido que sus declaraciones figuran en el diario de sesiones de las Cortes Españolas, Conthe dijo que dimitía porque la intervención del Gobierno en prevista presencia de Enel y Acciona en Endesa. Y detrás quedaba la presencia de la eléctrica alemana E.ON, que nunca fue candidata del Gobierno, aunque el resultado de su OPA fuese irrisorio. Pero al final se llegaba es escandaloso asunto de Endesa con un testimonio valioso de que el Gobierno no era neutral en las cuestiones empresariales. Nadie desde el Gobierno desmintió a Conthe quien se iba, tal vez, con la frente muy alta, pero sin que se pudieran olvidar ciertas actuaciones poco recomendables y como bien puede ser la “persecución” a Francisco González, presidente del BBVA, intento de investigación basado, simplemente, en una opinión dada por una emisora de radio.

La otra cuestión es que el plan conjunto para desalojar a los presidentes de las compañías públicas privatizadas tomaba —y necesita de un estudio pausado con sentido histórico— un muy complicado acontecer en el caso de Manuel Pizarro, presidente de Endesa. Y se acuñaba la idea de que resultaba casi imposible oponerse a las decisiones más o menos arbitrarias del Gobierno. Pizarro por su parte no glosó en público la presencia parlamentaria de Conthe y los días siguientes permaneció callado esperando, tal vez otros acontecimientos.

 

 


Crónica Política publicada en Banca15 nº 258 - del 1 al 15 de mayo de 2007
por Ángel Gómez Escorial