Elecciones marzo 2008: preocupa la abstención
Ya he dicho muchas veces que esta legislatura ha terminado, prácticamente, ahora en agosto cuando nos vamos de vacaciones. Se disuelven las cámaras en diciembre por tanto, septiembre, octubre y noviembre ya son territorio electoral sin tapujos. Merece la pena observar algunas cuestiones de interés al respecto.
Los expertos en resultados electorales de este país creen que en los comicios de marzo de 2008 la abstención será determinante alcanzando unos porcentajes nunca vistos en unos comicios generales. Grandes concentraciones de electores como lo son Andalucía, Galicia, Cataluña e, incluso, el País Valenciano pueden arrojar porcentajes “escandalosos” de incomparecencia a las urnas. Pero no así, Madrid, Euskadi, las dos Castillas —en estos dos territorios cambia un poco la previsión— Aragón y La Rioja. De todos modos, eso no significa que esas zonas vayan a dar “mejores datos que nunca”. Bien al contrario. La política de Zapatero es, precisamente, animar a la gente que no vota con promesas de tipo económico, abandonando —un tanto— la imagen de la obtención de derechos por parte de minorías que parece que ya está un poco agotado.
El mundo al revés
Puede ser, un poco, como el mundo al revés. Mientras que José Luis Rodríguez Zapatero lleva semanas trabajando para las próximas elecciones sin ocuparse demasiado en la labor de Gobierno, Mariano Rajoy lleva meses ocupándose de asuntos de Estado y de Gobierno, sin entrar demasiado en los temas electorales, que ha ido dejando a sus colaboradores. Y es que, tal vez, a Zapatero le aburre el Gobierno y a Rajoy las elecciones. Y hay otra realidad fehaciente. Mientras que Zapatero ha conseguido un control férreo del PSOE —al parecer como nunca hubo entre los socialistas—, Rajoy ha abierto mucho la mano respecto al control —sin duda muy fuerte— que Aznar mantenía sobre Génova. Hay dos hechos públicos muy singulares. Uno, es la repesca de José Bono para candidato por Toledo y futuro presidente del Congreso, y otro, el fichaje de un centrista, Juan Costa, para llevar el programa electoral del PP. Nadie duda de que Costa puede actuar a la sombra de Rodrigo Rato, ni tampoco que el ex vicepresidente haya dejado Washington por estrictas razones familiares.
Respecto al PP los datos que se manejan no son buenos, ni tampoco las valoraciones en torno a don Mariano. Para muchos militantes populares la necesidad de obtener mayoría absoluta para gobernar queda todavía muy lejos, pero que muy lejos. Sin embargo, Zapatero trabaja para obtener esa mayoría absoluta o, al menos, un número de escaños que no hipoteque sus decisiones del día a día. Y, sobre esto, hay expertos que lo consideran razonable. Lo que queda claro es que este mes de agosto va a ser el más intenso en contactos políticos de, probablemente, la historia democrática. Está claro que José Luis Rodríguez Zapatero va a dejar terminadas las listas en trazos gruesos —y no tan gruesos— antes del 20 de agosto. Y, por fuerza, la incógnita Rato tendrá que aclararse, aunque por cuestión de finura institucional es más que posible que no se sepa nada hasta un día después del final oficial del contrato de Rato con el FMI en octubre.
Otro cambio que vamos a ir viendo —y de ahí por ejemplo la polémica en el PNV— es la tendencia de los aliados de PSOE en la presente legislatura de no angustiar a Zapatero con demandas incómodas. Ellos saben del deseo del presidente de acercarse a la mayoría absoluta, la cual les dejaría en “off side” para la política nacional. El intento de Gaspar Llamazares de seguir siendo “escolta” —en términos de básquet— de don José Luis le está trayendo nuevos inconvenientes en el interior de su formación, de IU.
Y es en Convergencia i Unió donde más habas se cuecen ahora mismo. Artur Mas sufre crisis y acoso. Los militantes se vuelven hacia Jordi Pujol y Antoni Duran i Lleida para ver que hacen. Lo que ocurre es que resulta muy complicado cambiar de líder en estos momentos, aunque no se descarta que esto vaya a ser así. De todas formas, en la coalición centrista catalana existe la idea de que el tripartito no puede aguantar y que podría haber elecciones anticipadas, lo cual, hoy, parece muy difícil. Es cierto que Esquerra Republicana de Catalunya sigue perdiendo expectativa de voto, pero sigue prometiendo “fidelidad” al Gobierno presidido por José Montilla.
Ciertamente, las cosas pueden cambiar: estamos al principio de una carrera. Pero, ¡ojo!, ya es tiempo electoral. Muchas cosas tendrán que esperar y otras —ya— no llegarán nunca.
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| Crónica Política publicada en Banca15 nº 264 - AGOSTO de 2007 | por Ángel Gómez Escorial |
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