Eta, presupuestos y Rato
No es fácil administrar la rabia al escribir sobre la muerte dos guardias civiles a manos de los asesinos de ETA en territorio francés. Y tanto Raúl Centeno como Fernando Trapero, ya dentro de su automóvil, frente a la cafetería de Capbreton, pudieron pensar que los etarras que irrumpieron en el asiento de atrás, les iban a secuestrar... Pero no, dispararon a quemarropa en un acto que sólo buscaba potenciar la imagen del matonismo de ETA, muy disminuida en los últimos tiempos. Tal ausencia de matonismo estaba afectando mucho en la resistencia a pagar de los extorsionados por el llamado impuesto revolucionario. La ampliación de la lista de los chantajeados a personas con menos fortuna, y aunque se habían bajado los importes solicitados, no había surtido efecto. La gente se resiste a pagar, o se resistía...
LOS PRESUPUESTOS Y LAS ELECCIONES
Y mientras tanto, el siniestro tema de ETA, sigue siendo fuente de discordia entre los dos principales partidos españoles: PSOE y PP. Sólo hubo un fugaz acuerdo para celebrar una manifestación en Madrid y luego a seguir arreándose. Y es que la dura realidad de un empate técnico en los resultados electorales está ahí. Los votantes de España están divididos al 50 por ciento entre esos dos partidos. Las mayorías absolutas parecen casi imposibles. Y ese es el problema que ha tenido este año, final de legislatura, el PSOE. Una acción “conjunta” de PP, CiU y ERC tumbaba los Presupuestos Generales en el Senado, con la obligación de volver a pasar al Congreso donde, también, ya se habían aprobado en precario.
El PSOE no había recibido —bien al contrario— en ninguna de las dos votaciones el apoyo de sus socios “de hecho”. Y ello no es otra cosa que una demostración de fuerza para que se vaya conociendo lo que puede pasar en el futuro. Tal como están las cosas, con los desafíos soberanistas y las necesidades de reformas constitucionales, hará mas falta que nunca esa mayoría absoluta en Congreso y Senado. Pero parece difícil. Podria pensarse en que ante la dificultad del momento llegaran a aliarse —si el resultado electoral era escaso para ambos— PP y PSOE. Pero eso es imposible porque hay una disputa de fondo, de mucho fondo. Y es el enfrentamiento entre izquierda y derecha, que, aunque siendo —salvo algún extremo— izquierdas y derechas muy centradas mantienen una disputa fuerte, que busca la desaparición total del adversario. Sí. Eso es así, aunque cueste trabajo creerse.
RODRIGO RATO
Pues sorprendió la noticia del abandono político de Rodrigo Rato. Siempre se pensó, que antes o después, volvería a la política y que por eso abandonaba su importante cargo de gerente del FMI. Es curioso que su condición de director general del Banco Lezard no le va a permitir vivir tranquilamente en Madrid “al cuidado de su familia”. Los viajes entre Madrid y Londres y de ahí en dirección a América, serán muy frecuentes. Sin duda ganará dinero. Y esa es una aspiración que se hace frecuente en muchas personas al llegar a una cierta edad.
Pero hay que decir, también, que no tenía sitio —al menos el sitio que él quería— en el actual panorama de su partido, el PP. No se trataba de aceptar ser otra vez ministro de Economía. Eso está bien para Pedro Solbes, que repite cartera una vez ganadas las elecciones. Es más que posible que Rodrigo Rato, si el PP hubiera ganado las elecciones del 14 de marzo de 2004, habría seguido al frente de la economía española, con, probablemente, muy buenos resultados. Pero ya no. Rato esperará ser número uno del PP —al menos número uno en la elección para la presidencia del Gobierno— y así ocupar un puesto que todavía no ha gustado, no ha paladeado. Pero, claro, todo esto es un futurible. Y ya se sabe, el futuro no existe, y el presente desaparece en segundos.
Rato, sin embargo, es un hombre que se ha preparado bien. Y yo creo que se ha preparado muy bien para la política, no tanto para la empresa o para el mundo financiero, según dice él mismo. Todo lo que está haciendo ahora, desde el FMI hasta el Banco Lezard le tiene que dar un caudal de conocimientos que podrían ser muy útil a un presidente del Gobierno en una realidad tan “multinacional” como lo será la España de 2012. Es verdad que no se puede uno preparar directamente para ser presidente de un Gobierno, hay que serlo antes de un partido y además ejercer con fuerza y autoridad ese cometido. Ni Aznar, ni Zapatero saben idiomas ni tienen pajolera idea de diplomacia, pero han controlado sus grupos políticos de manera total. Rato, si quiere volver, tendrá que comenzar por mandar mucho
—mandarlo todo— en su PP del alma. Y eso no es tan fácil.
![]() |
![]() |
|
| Crónica Política publicada en Banca15 nº 272 - del 15 al 31 de diciembre | por Ángel Gómez Escorial |
|