Decisiones bajo la lluvia


Llovió mucho en Madrid en los días de la investidura de José Luis Rodríguez Zapatero. Y, sobre todo, por las tardes. Auténticas riadas de agua con gestos de “tormenta” que le impidieron al presidente Zapatero dar su paseíto por los jardines del Palacio de La Moncloa, como otras muchas tardes. Pero hasta el despacho minimalista del presidente llegaba un intenso olor a lluvia, convertido casi en una auténtica oleada de humedad.

La decisión de no pactar la investidura había provocado que fuese el primer presidente de la democracia elegido por mayoría simple. Es cierto que Leopoldo Calvo Sotelo fue elegido así —y además aconteció el siniestro golpe del 23-F— pero era una “sustitución”. Tras la dimisión de Adolfo Suárez se concertó la investidura de su sucesor de esta manera. Pero entre los presidentes salidos directamente del resultado de las urnas, nunca se había dado una designación en segunda vuelta. Por eso se pasó un jueves en blanco. En los primeros compases de la tarde del viernes, día 11, y tras unas breves intervenciones de Zapatero y de todos los portavoces se producía la elección por mayoría simple.

Iba a ser verdad que las primeras medidas acordadas por el nuevo Gobierno tendrían matiz económico e iban dirigidas a paliar la crisis que a España se le venía encima. Y esas medidas y su posible éxito era lo que llenaron los pensamientos de Rodríguez Zapatero en esas tardes lluviosas en el Palacio de la Moncloa.

Según todos los indicios la crisis se convertía en algo muy rápido y violento. Así lo había dicho el FMI el mismísimo día 9, con un crecimiento para España en 2008 que no pasaría del 1,8%. Con ese porcentaje ya se producía pérdida de empleo. Y aunque estaba previsto que pudieran crearse dos centenares de miles de puestos de trabajo, el destrozo en torno a cien mil, dejaba esas cifras muy mal. La máquina del Estado tendría que ponerse en marcha y, con el menor coste posible, terminar el tiempo de las cuentas públicas con superávit que había durado más de una década. La inversión en infraestructuras parecía lo más adecuado. Pues, realmente, España seguía soportando un fuerte déficit de las mismas. De hecho la red principal de autovías eran las que Felipe González había realizado a partir de “doblar” las antiguas carreteras radiales, algunas provenientes del tiempo de la dictadura del General Primo de Rivera. Y otra cuestión importante es paliar la crisis en lo social. Se tendrían que paliar los empleos destruidos mediante soluciones urgentes y provisionales que evitaran la larga cola de 200.000 desempleados más a la cola del INEM.

LOS PACTOS

Ya mi crónica anterior se titulaba “Tiempo de Pactos”. Y en eso estamos, y seguimos. El talante de Mariano Rajoy en el debate de investidura fue menos ácido y menos de decir no porque sí. Y aunque espetó a Zapatero que ya era hora de que rectificara, todo parecía indicar que se abría otra etapa. El nombramiento de Soraya Sáenz de Santamaría como portavoz parlamentario ha supuesto un cambio doble. En primer lugar, respecto al propio PP que encajaba mal dicho nombramiento, al menos en algunas zonas, con fuertes críticas para Soraya. En segundo, pues es más que previsible que, a partir del ámbito parlamentario, pudieran establecerse líneas de acuerdo que luego pasarían a los partidos y al propio Gobierno. Parece que el ex ministro de Defensa, Toño Alonso, también respira por ahí. La cuestión es que no sea en el propio PSOE, o en el mismo PP, donde se torpedee cualquier posibilidad de acuerdo. Eso ya se verá. La cuestión es que el tema económico necesita de consenso. Y ya ha habido más de un experto que ha invocado el ejemplo de los Pactos de La Moncloa. Y es que si la crisis que se está perfilando es tan grave como parece algo parecido a aquello haría falta.

El otro gran acuerdo sería en torno al terrorismo. El asesinato de Isaías Carrasco, en Mondragón, en la víspera de las elecciones del 9-M, por parte de ETA, sepultaba cualquier posibilidad negociadora por parte de Zapatero. Ya la única cuestión es que la banda desaparezca, cuestión que, ciertamente, es poco previsible. En Mondragón se hizo un acuerdo entre el PSOE y el PNV para desalojar a la alcaldesa de ANV, un acuerdo para una moción de censura. Pero cuando se iba a llevar a cabo los nacionalistas vascos no secundaron la medida, con gran disgusto y desconcierto por parte de los socialistas. La semana pasada se han intentado mociones para condenar de la violencia por parte de los ediles de ANV y si no lo hacían pedir su dimisión. Como no dimitirán, se supone que, a partir de ahí, se harán las mociones de censura en Mondragón y otras poblaciones del País Vasco. Volviendo, pues, al acuerdo sobre el terrorismo se habla de un pacto en que las partes principales serían los dos partidos mayoritarios —PSOE y PP— y el PNV por gobernar en el País Vasco y por ser el primer partido de ese territorio. Tal acuerdo podría no ser aceptado por el PP, aunque algunas fuentes han aludido a que ya el PP ha intentado varias veces entablar negociaciones con el PNV para el tema del terrorismo.

URKULLU EN LA CUERDA FLOJA

Fuentes próximas al PNV –con presencia habitual en las informaciones de nuestro fraternal diario Carta Confidencial—nos señalaban que Iñigo Urkullu había pensando que llegaría algún tipo de acuerdo con Zapatero, con motivo de su investidura, para iniciar una negociación política que, en cierta medida, fuera el contrapunto a la idea del lehendakari Ibarretxe de convocar un referéndum. El propio Urkullu admitía que, probablemente no habrá negociación con el Gobierno hasta después de las elecciones autonómicas próximas, las cuales, al parecer, el PSE-PSOE confía en ganar. Esta previsto un pleno del Parlamento vasco en junio, en el que Ibarretxe, aunque pidiendo el apoyo de la izquierda abertzale, podria poner en marcha su referéndum para octubre, aun siendo ilegal. Se suponía que la negociación ante la investidura podria haber creado una especie de parón para la iniciativa de Ibarretxe. Lo que ocurre —según nos cuentan—es que Iñigo Urkullu no abandona los principios soberanistas y solo los retrasa. Y Zapatero prefiera —como ya hemos dicho— la gestación de un Estatuto a la catalana. Todo ello hace pensar que Urkullun se balancea en la cuerda floja en su propio partido. Y sin solución posible.

LA SOLEDAD DE LOS NACIONALISTAS

La otra cuestión digna de reseñarse con la investidura en segunda vuelta es lo que llamaría la “soledad de los nacionalistas”. Por vez primera en muchos años no han conseguido acuerdos a partir de las necesidades de investidura de un presidente en Madrid. Incluso, cuando la mayoría absoluta de Aznar se hizo algún tipo de pacto en ese marco, tanto con PNV como con CiU, aunque no hacía falta. Los buenos resultados de los socialistas en Cataluña y en Euskadi en las elecciones del 9-M plantean la opción de una política más fuerte en esas autonomías. En Cataluña se querrá renovar el gobierno del PSC en la Generalitat. E, incluso, ante la previsible salida de ERC convocar unas nuevas elecciones en plazo de 12 o 18 meses. No se duda de la victoria y de, casi, llegar a un Gobierno monocolor.

Sin embargo, puede entenderse que para un acuerdo sobre medidas económicas sí hace falta el apoyo de CiU por su influencia, indudable, en el tejido empresarial catalán, aunque de todos modos las primeras medidas será más de decisiones del Estado que de obligaciones de otros.

Lo que sí es reseñable es que se abre una etapa española muy diferente y matizada sobre todo por la previsible crisis económica. Pero también con un principio de mayor colaboración de las fuerzas políticas, sobre todo en lo concerniente a los dos partidos mayoritarios.


NOTA ECONÓMICA

Los tipos quietos

Ya en la crónica de esta misma doble página se incide en la impresión de que la crisis económica puede llegar a España con inusitada celeridad. De todas formas hay opiniones distintas sobre dicha rapidez en el deterioro. Y a pesar de un cierto repunte de la inflación no se produjo la esperada bajada de tipos de interés en la reunión ad hoc que mantuvo el BCE el pasado 10 de abril. El planteamiento más lógico es ver y esperar. El Gobierno salido de las urnas del
9-M ha planteado con rapidez un primer paquete de medidas que intentarán paliar la velocidad de llegada de la ya tan citada crisis.


TIPOS AL DESCUBIERTO

MIGUEL MARTÍN

Excelente explicación del presidente de la AEB, Miguel Martín, sobre los orígenes y causas de la cuestión “subprime”. Hacía falta ese trabajo didáctico que, hasta ahora, nadie había hecho.

ANA PATRICIA BOTÍN

Los resultados del primer trimestre del Banesto han sido excelentes a pesar del “aroma de crisis”. Una vez más, Ana Patricia Botín presenta unas cuentas buenas dentro de la marcha regular que ofrece el Español de Crédito.


 


Crónica Política publicada en Banca15 nº 280 - del 15 al 30 de abril de 2008

por Ángel Gómez Escorial