Una crisis y un congreso

 

Dos circunstancias muy importantes perfilan la actualidad que quiero dar aquí hoy. Por un lado está la crisis económica y las medidas decretadas por Zapatero para responder a la misma. Por otro, el Congreso de Valencia del PP, donde Rajoy salió reforzado y sin más problemas. La realidad es que, en está crónica, se ha dicho desde muchas veces que no habría contratiempos importantes para la continuidad de Rajoy.

Zapatero y la crisis

La respuesta de José Luis Rodríguez Zapatero al momento económico que vive España —y al que el presidente no ha dado nombre todavía— tuvo lugar en su segundo Informe Económico, esa especie de Estado de la Nación en economía. El año pasado celebró en la Bolsa y este año en la sede del Consejo Económico y Social (CES), la “tercera cámara” que como tal tiene prevista la Constitución pero que nunca ha pasado de ser un organismo consultivo. Las medidas previstas son las siguientes: aumento de las líneas del ICO para Pymes y Vivienda Oficial; nuevo Plan Renove para automóviles, reforma de Aena, Renfe y puertos; modernización de la Formación Profesional, medidas para aumentar la competitividad de los servicios y más diálogo social. Y por parte de la actuación directa del Gobierno, pues se reducirá en un 30% el empleo público y se congela el sueldo de los altos cargos.

El diagnóstico de la situación quiso ser tranquilo, afirmando que el crecimiento para 2008 será inferior al 2%, cuando en la última declaración gubernamental se hablaba del 2,3. Zapatero quiso, asimismo, no producir alarma, aunque muchos expertos señalan que el crecimiento podría ser menor, aun de ese ambiguo “menos dos” que mantiene Rodríguez Zapatero. A su vez el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, auguró que el paro se establecerá en un 11% para 2009, lo que tampoco es una buena noticia. Y la acogida fue moderadamente negativa, pero muchos pensaron que eran medidas de corto alcance y otros señalaron que de una vez el Gobierno gobernaba en estos asuntos tan importantes.

Fernández Ordóñez

Al día siguiente, el Gobernador del Banco de España, Miguel Fernández Ordóñez, tras una comparecencia parlamentaria, advirtió que el tiempo de ajuste podría ser largo y costoso, si no se toman las medidas adecuadas. Y la realidad es que “encargaba” al Gobierno que controlara la inflación y que no se conformara con asumir que el aumento inflacionario venía de fuera, en clara alusión a los precios del petróleo y de otras materias primas. Dijo Ordóñez: “el origen externo del episodio inflacionista al que estamos asistiendo no debe llevarnos, sin embargo, a considerar esta evolución como algo fuera del ámbito de influencia de las autoridades y de los agentes sociales”. Y añadió que “los intentos de eludir las pérdidas de renta real que el encarecimiento de los precios y costes comporta puede terminar generando mayores tensiones inflacionistas y afectar negativamente a la creación de empleo”, lo que tendería a intensificar y prolongar el ajuste de la economía”.

Parece útil recoger esas frases textuales del Gobernador ya que sirven —y sirvieron— para marcar la concreción de un momento económico muy delicado que, desde luego, el presidente del Gobierno no quiso, de ninguna manera, “dramatizar”. Algunos augures de la city madrileña llevan mucho tiempo señalando que se agudizan las diferencias entre el presidente del Gobierno y su ministro de Economía, Pedro Solbes, y todo ello producido por la forma de encarar la crisis.

El congreso de Rajoy

El secreto mejor guardado de Rajoy era la elección del secretario general del PP. Las quinielas fueron constantes. Pero nadie acertó. La realidad es que el nombramiento de María Dolores de Cospedal sorprendió a todos, por mucho que después algunos se pusieran las medallas de saberlo. De una forma u otra, Mariano Rajoy sorprendió con el nombramiento de la portavoz parlamentaria. María Soraya Sáenz de Santamaría y, en cierta medida ha ocurrido lo mismo con María Dolores de Cospedal. El nombramiento de la nueva secretaria general trajo la paz al partido, aunque yo quisiera decir —y así lo llevamos diciendo en BANCA 15 desde hace tiempo— que Rajoy iba a ganar el congreso y que los críticos “que dieron la cara”, iban a pasar al ostracismo o la adhesión inquebrantable… También hay que repetir que, cada vez, tiene más importancia el apparat de Génova y que este apoyaba, sin fisuras, a Rajoy.

Por otro lado, se ha dado mucha importancia a Javier Arenas, el “virrey” del PP en Andalucía, en esta crisis. Se considera que la señora Cospedal es de su equipo y que sin su intervención doña María Dolores no hubiera aceptado el cargo, lo cual es mucho decir. Pero, en cualquiera de los casos, Javier Arenas es una “vida paralela” a Alberto Ruiz Gallardón. ¿Y eso por que? Pues muy sencillo, Aznar envió a los dos “a provincias” para evitarse la previsible competencia que ambos ejercieran respecto al liderazgo del propio don José María. Y hay antecedentes del “camino autonómico” para quitarse rivales no deseados. Felipe González mandó, también, a Joaquín Leguina a la Comunidad de Madrid. En un momento dado, Leguina, que había sido prácticamente un héroe en el apoyo al presidente chileno Allende durante el golpe de Pinochet, tenía un enorme prestigio en las bases del PSOE. Y por todo ello, sin duda, Arenas está muy cerca en el proyecto de aislar al ex presidente Aznar en la influencia que pudiera tener, hoy, en el PSOE.

El encuentro Zapatero-Rajoy

Como se sabe, José Luis Rodríguez Zapatero pospuso —y, al parecer, sin consultar previamente— el primer encuentro con Mariano Rajoy tras el resultado de las elecciones de marzo. El comentario de Moncloa fue muy irónico y decía, más o menos, que habría que ver quién era el ganador de la crisis del PP. La realidad es que la mayoría de los buenos conocedores del PP sabían que Mariano Rajoy ganaría el congreso. Y ahora es Rajoy quien quiere postergar la entrevista a finales de julio. Pero Zapatero, no. Al final, prevalecerá la cortesía institucional y será Zapatero quien fije la fecha de la “cumbre”, sobre la que se le da fecha del lunes 14, aunque a estas horas todo puede ser especulación, como es lógico.
Zapatero y Rajoy tendrán que asumir el plan de colaboración —ya ineludible— que se enmarca, en principio, en varios temas principales. Pactos en justicia, en la cuestión antiterrorista y, tal vez, en aspectos de economía, dada la crisis que se nos viene encima. Antes había pasado Zapatero por el Parlamento para explicar sus medidas de choque, después de ofrecerlas en el CES y dentro de su “Informe Económico 2008”. Y ahí parece que la colaboración es difícil. En cuanto al pacto antiterrorista, el PP se dispone a romper el hielo con el PNV, aunque los nacionalistas vascos preferirían “mucho secreto” en esa nueva situación. También, el deshielo con Convergencia i Unió está en la ponencia política, pero CiU tendría que dejar de ir al notario.


NOTA ECONÓMICA

Las medidas de Zapatero

La impresión mayoritaria es que el segundo semestre de 2008 y el primero de 2009 tenderán a ofrecer un escenario muy negativo de la coyuntura económica española. Se tiene un cierto temor a que se vaya dando algún mes de crecimiento negativo, que no se sabe si afectaría a la totalidad de esos dos trimestres. El presidente Zapatero mostró sus recetas de choque, primero en el CES y luego en el Parlamento. Pero no despertaron especial entusiasmo. Botín, sin embargo, aludió a la crisis comparándola con la fiebre de un niño: que empieza muy fuerte y después remite. En fin que ya veremos pero el fantasma de la recesión pulula por todos los caminos del análisis económico y financiero.


TIPOS AL DESCUBIERTO

Emilio Botín

El Santander celebró su junta y su presidente Emilio Botín dio un pronóstico “muy fuerte” para los beneficios de este año: diez mil millones. Y siguen menudeando los rumores sobre nuevas compras.

Pedro Solbes

Pedro Solbes, el vicepresidente económico, está intentando ofrecer información válida sobre la crisis, frente a la tendencia de Zapatero de aplicar la sordina. Y esto le trae a don Pedro algún que otro inconveniente.


 


Crónica Política publicada en Banca15 nº 285 - del 1 al 15 de julio de 2008

por Ángel Gómez Escorial