Cuando llegue septiembre
Con el pórtico de la primera entrevista entre Zapatero y Rajoy —que se celebró en la mañana del miércoles 23—se abría la “legislatura real” en España, porque la actividad parlamentaria tiende a ser de menor cuantía si no se producen unos acuerdos de Estado que la actual aritmética —yo la llamaría geometría emocional— parlamentaria no es capaz de resolver. Y es por causa del bipartidismo, muy acusado en las últimas elecciones. Esos comicios del 9 de marzo han quitado poder el resto de los partidos y ello es especialmente reseñable en el caso de los nacionalismos.
Pero la entrevista entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y líder de la oposición, Mariano Rajoy, no dio el resultado apetecido y, de hecho, solo “se quisieron salvar los muebles” dejando una puerta abierta a encuentros a partir de septiembre donde se acordarían cuestiones como, por ejemplo, la renovación del Consejo del Poder Judicial. Se afirmó que el pacto por la justicia estaba acabado pero no hubo información suficiente.
Zapatero por su parte no quiso que el encuentro de La Moncloa fuera un “monográfico” sobre la crisis económica y aceptó cortésmente las medidas que Rajoy traía en la cartera pero no asumió compromiso alguno al respecto.
Es verdad que, al día siguiente, se celebraba en La Moncloa una cumbre de expertos. Actuó como anfitriona la Oficina Económica de Presidencia y estuvieron r epresentantes de de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS), del Instituto de Estudios Económicos (IEE), de los bancos Santander y BBVA, de Caja Madrid y de la Caixa, de la Asociación Española de Banca (AEB) y del grupo cementero Cemex. Es obvio que tampoco se conocieron los resultados de dicha cumbre donde el presidente Zapatero pidió colaboración y la constitución, en cierto modo, de un gabinete permanente de crisis que ayude a Rodríguez Zapatero a mejor entender una crisis que no termina de asumir.
La difícil situación
Y ahí está, probablemente, lo más difícil de la situación que atraviesa el Gobierno. Sobre la aceptación o no de la crisis por parte de Zapatero se ha hablado de una posición estrictamente electoralista —no inquietar al electorado— para no destruir un discurso de grandes logros en su primera legislatura entre los que se incluían los importantes avances económicos en España, circunscribiendo la crisis al exterior y, sobre todo, al problema financiero de los Estados Unidos. Es posible, asimismo, que Zapatero se creyera sus propias aseveraciones y no terminara de tener una idea de lo que se le venía encima. Por otro lado, tampoco el Partido Popular lanzó la voz de alarma, porque estaba intentando resolver sus cuestiones internas poniendo toda la atención en el congreso de Valencia que refrendaría el liderazgo de Mariano Rajoy.
Este país ha atajado tarde su crisis y los ladrillos del fiasco inmobiliario se le han caído encima aparentemente de manera inesperada. Pero, ¿era algo tan inesperado o remoto? No. Claro que no. El crecimiento espectacular de España en los últimos diez años se había hecho sobre una realidad muy poco diversificada, basada en la construcción de viviendas y en su comercialización y, el crecimiento bancario, sin duda importante, estaba basado casi exclusivamente en el negocio de las hipotecas. Esto ha sido más agudo en el sector de cajas.
Mientras tanto los problemas de la balanza comercial seguían incrementándose hasta niveles insoportables sin que este país hiciera algo por resolverlo, felicitándose por la ventura y ventajas del euro. Por eso, esa situación de “monocultivo” tenía que quebrar en un momento dado. Ciertamente que la crisis mundial de liquidez ha acelerado el problema español, pero que nadie se equivoque, hubiera surgido antes o después. El mismo encarecimiento de los créditos hipotecarios ya había detenido la venta de viviendas y sólo era cuestión de tiempo que la burbuja producida por el binomio construcción-hipotecas estallase. Sin duda ya se detectaba un cierto grado de imprevisión antes del problema de las subprime en España. Por eso echar la culpa a la cuestión exterior no es de recibo. Tampoco se puede volcar el flagelo de la culpabilidad por tal improvisación a los políticos o a los reguladores. La propia industria financiera ha preferido mirar hacia otro lado creyendo que el parón inmobiliario no sería tan abrupto. Pero también ahí hay responsabilidad.
Y ahora nos enfrentamos con un clima de recesión cierta que podría materializarse técnicamente durante el segundo semestre al sumar dos trimestres con crecimiento negativo. Pero si el PIB no llegara ese “no crecimiento” la realidad es que porcentajes por debajo del uno o del medio por ciento ya es recesión de hecho. Estamos cerrando la edición del número especial de agosto. Sin duda, la perspectiva se abre ya para septiembre. Ahí, de una vez, se necesita la colaboración de todos para que la crisis no desarbole la economía española y la convivencia general de este país. No se olvide que serán los —ya— varios millones de inmigrantes que viven en España los primeros en sufrir una situación de precariedad absoluta.
La cuestión de nacionalismo
El Parlamento vasco, como se sabe, aprobó por un voto la convocatoria de un referéndum en Euskadi con claros tintes soberanistas. Es cierto que el Gobierno vasco quiso presentar la consulta como una pieza diferente de lo que se regula en la legislación española sobre el referéndum. Pero el mismo día que se aprobó la ley, la abogacía del Estado planteo recurso ante el Constitucional. Lo mismo hizo el Partido Popular. El mecanismo del Tribunal Constitucional hace que todas las medidas citadas por esa ley queden en suspenso por cinco meses hasta que los magistrados dictaminen. El referéndum de Ibarretxe está ya desactivado y no podría celebrarse en octubre, a no ser que se vulnera la ley. Juan José Ibarretxe, el lehendakari vasco, ha afirmado por su parte que “todo seguirá igual”. Las medidas que el Gobierno tome a partir de ahora —la Constitución prevé la suspensión de la autonomía y al disolución de sus órganos de Gobierno— son difíciles, muy difíciles. Es posible que Ibarretxe quiera conseguir algún tipo de negociación con Zapatero —tal como se hizo con ETA— y que los resultados de esa negociación abrieran la vía del soberanismo o, al menos, de la autodeterminación. Claro que el Gobierno no puede saltarse a la torera la constitución si antes no la cambia.
Y desde el otro flanco nacionalista importante, desde Cataluña, Artur Mas, consiguió un triunfo personal importante en el Congreso de Convergencia de Cataluña —una de las partes de CiU— y le puso fecha a la cuestión de la autodeterminación. También se contempla la vía del futuro referéndum respecto a la posible separación de España. La realidad es que, aunque todo el mundo tiene derecho a decidir, la presión soberanista arroja inestabilidad a España y también a su economía. Rodríguez Zapatero cree firmemente que conseguirá controlar estas cuestiones por el simple uso de las urnas. Gobierna ya en Cataluña y espera, pronto, gobernar en Euskadi. Esperemos a septiembre.
NOTA ECONÓMICA
Más de lo mismo
Al no tratarse especialmente la cuestión económica en el encuentro Zapatero-Rajoy, se cree que las soluciones se irán desplazando hacia septiembre perdiendo un tiempo precioso. No sería extraño que los dos trimestres consecutivos a crecimiento cero —que es lo que define técnicamente la recesión— pudieran acontecer en el segundo semestre. El gran problema es que no hay una direccionalidad para remediar la crisis. La suspensión de pagos de Martinsa-Fadesa cayó como una bomba y los sectores económicos, a finales de julio, todavía no habían salido del estupor pesimista. Y claro no es cuestión de posiciones emocionales, si no de eficacia.
TIPOS AL DECUBIERTO
Juan Ramón Quintás
Juan Ramón Quintás, presidente de la patronal “cajera” CECA, deja, según lo previsto, su puesto por jubilación. BANCA 15 reconoce su gran labor histórica con un premio. Es justo y necesario. Y nos sentimos felices de hacerlo.
José Viñals
El subgobernador del Banco de España, José Viñals, está teniendo un papel muy importante en las conversaciones destinadas a mejor resolver algunas cuestiones de las cajas. Estos contactos previos son de mucha utilidad.
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Crónica Política publicada en Banca15 nº 287 - del 1 al 31 de agosto de 2008 |
por Ángel Gómez Escorial |
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