Los necesarios acuerdos de septiembre

 

Hace años —muchos— el ministerio del Aire, todavía existía, convocó un curso de información aeronáutica para periodistas. Y entre los invitados se eligieron dos estudiantes de la Escuela Oficial de Periodismo. Yo era uno de ellos. Y sí, en principio, la fascinación de principiante emergió ante tantos periodista famosos, y ya consagrados, presentes en dicho curso, luego dio frutos en cuanto a la valoración de los aviones, el tráfico aéreo y todo lo que queda cerca. Además de volar en “viejos cacharros” como el famoso trimotor Junkers —que aún despegaba en plan casi de exhibición— comprendí algo muy difícil de explicar. No es otra cosa que un accidente aéreo suele estar motivado por la conjunción de un buen número de causas anómalas e imprevistas —a veces más de cien— que, jamás, tienden a repetirse o a concatenarse. Es más que probable que el fallo del MD 82 de Spanair —aeronave basada en la mítica geometría del DC-9— de Barajas, del 20 de agosto, responda a esos parámetros de trágicas y siniestras coincidencias. Pero, claro, esas razones no van a comunicar consuelo a los familiares y amigos del centenar y medio largo de víctimas…

La catástrofe llegaba en medio de un mes de agosto marcado sobre todo por la euforia machacona de los Juegos Olímpicos de Pekín y la de un cierto compás de espera a la apertura de curso en septiembre. ETA había atentado “levemente” en la Costa del Sol y el lehendakari Ibarretxe decía confiar en el dictamen del Tribunal Constitucional respecto a que entendería las causas de su consulta, alejadas de la condición intrínseca de un referéndum. Y, en el entorno de ETA, se decía que el fallo pertinaz de otros operativos violentes (atentados) llevaba a reflotar las operaciones de kale borroka como una respuesta posible.

Pedro Solbes en el Congreso

José Luis Rodríguez Zapatero volvía a su refugio del Parque Doñana tras sus presencias en Barajas. Mariano Rajoy seguía, también, sus vacaciones con muchas visitas y presencias en “lugares militantes” de toda España, como impulso y transmisión de las nuevas “ideas-fuerza” que se darán en el nuevo curso. Pero iba a ser Pedro Solbes, vicepresidente y ministro de Economía quien, realmente, abriera el nuevo curso con una presencia —el jueves 28 de agosto— en el Congreso de Diputados para explicar las nuevas posiciones sobre la financiación autonómica. Como se sabe, la oposición intentó que fuera Rodríguez Zapatero quien estuviera en el atril del caserón de la Carrera de San Jerónimo para “comunicar ciencia” sobre este difícil asunto.

Hay un intento del Gobierno de frenar, en parte, las alegrías presupuestarias de los Gobiernos autonómicos y, sobre todo, los agravios comparativos surgidos del contenido económico del Estatut de Cataluña que, por supuesto, seguirá trayendo cola. Y Solbes, sin despeinarse un pelo de su barba, dijo lo que ya había dicho y que la crisis es la crisis y que, asimismo, toca a todas las administraciones apretarse el cinturón. Y aunque se buscaba que la comparecencia de Pedro Solbes constituyera una respuesta gubernamental a la crisis, lo único que hizo Solbes es dar cifras de lo que se estaba produciendo en España. De todos modos, quedó en el aire que tendría que ser Zapatero quien, en definitiva, tendría que ofrecer en septiembre más información sobre las dificultades económicas y las posibles soluciones. ¿Y como es esa crisis? Ya digo en otro lugar de este número que los resultados bancarios arrojaron en el primer semestre bastante calidad y poca pérdida. Es cierto que la inercia de varios años al hacer bien una actividad siga ofreciendo unos buenos datos, pero la realidad es hay muchos indicios macro de que todo está casi parado en España.

De todos modos, se juega con un crecimiento en 2008 de 1,8, el cual —de cumplirse— bien podría ser superior al de Francia, Alemania e Italia. El gigante alemán ha frenado en seco por el descenso de sus exportaciones y por un bajón relativamente importante de su comercio interior. Pero lo malo de España es que —por ejemplo— es que el parón de la actividad económica va a frenar crecimiento de infraestructuras, sobre las cuales este país tiene un fuerte diferencial con los primeros países de la Unión Europea. Parece, además, que los tiempos de vacas gordas no se han aprovechado suficientemente en este capítulo y que las llamadas carencias estructurales siguen ahí, comprometiendo nuestro desarrollo total. España tiene fama entre los países recién adheridos a la UE que ha aprovechado espectacularmente las ayudas comunitarias y es verdad es cierta medida, aunque han quedado muchos agujeros que a partir de ahora habrá que resolver con los presupuestos internos. Y es que esta crisis va a frenar la transformación de España hacia niveles de mayor altura. Bien se podría decir —sin pesimismos— que estamos un poco mejor que cuando se inició la andadura de fuertes crecimientos de nuestro PIB.

Las necesarias reformas

Zapatero y Rajoy aceptaron verse a finales de julio para demostrar que ya se llevaban mejor, que había pasado la etapa de la crispación, pero no para acordar nada en concreto. Eso es así. El llamado “acuerdo sobre la Justicia” quedó pospuesto en lo más importante que era la renovación del Consejo del Poder Judicial. Y no parece que, en los primeros compases de este mes de septiembre, las cosas no se hayan arreglado. Como ya decía más arriba será Solbes quien diga la “última palabra” sobre la cuestión de la financiación autonómica que —me parece— ha tendido a no satisfacer a nadie. Por otro lado, la reforma constitucional es otro de los asuntos que se van a debatir pero por no tener especial urgencia podría quedar en suspenso.

No así la cuestión antiterrorista. Se trata de consolidar un nuevo pacto antiterrorista del que no este ausente el PNV y sea aceptado por el PP. Es verdad que el presunto —y probable— acercamiento del PP a lo nacionalistas vascos permita dicho acuerdo, aunque aparecen dos escollos: uno, el propio referéndum de Ibarretxe y otro, más importante, el deseo de partes importantes de las militancias de PNV y PP de no relacionarse, ni de lejos. Pero el mismísimo Rajoy declaraba durante su presencia en el Gran Premio automovilístico de Europa, desarrollado en el nuevo circuito urbano de Valencia, “que el PP estaba dispuesto a hablar con todos”. Es cierto que se contempla la realidad de unas nuevas elecciones en Euskadi y que, según lo previsto, traerían una pérdida de poder del PNV, un triunfo posible del PSOE y un previsible incremento significativo de las posibilidades del partido de Rajoy en el parlamento de Vitoria. Sobre ese escenario es posible la negociación del nuevo pacto antiterrorista, pero habrá que esperar.

Otro asunto que tendrá que perfilarse a lo largo de septiembre es la “cuestión catalana”. Por un lado, está la tensión interna en el tripartito y la posibilidad de que ERC saliera definitivamente del Gobierno catalán por su desacuerdo total con el PSOE y el seguimiento inexorable que el PSC —y por tanto José Montilla en el Gobierno— a las posiciones de Zapatero y Ferraz. El desequilibrio del ejecutivo catalán no traería ningún problema más. Es decir, Esquerra, aun estando fuera, no intentaría derribar al antiguo tripartito en el Parlament, y, entre otras, cosas porque no lo podría conseguir. Pero añadirá este problema un buen número de tensiones que junto a otras habrá que arreglar en septiembre.


NOTA ECONÓMICA

Continúa el deterioro

Como hacen los niños —ya lo he dicho alguna vez más— se podría haber intentado dormir, con los puños bien apretados, a lo largo del mes de agosto, para ver si al despertar en septiembre los problemas hubiera desparecido. Pero, realmente, el deterioro continúa, aunque se haya sujetado el precio del Euribor en agosto y, asimismo, se haya recuperado parte de la pérdida del Ibex durante el mes. La Seguridad Social por ejemplo ha disparado sus gastos en prestaciones y bajado en la recepción de ingresos, por, precisamente, el incremento del paro. La tendencia va a continuar. El encarecimiento del crédito y la escasez del mismo afectan a las infraestructuras, tanto en su plan de mejora como de nueva obra, siendo autovías y autopistas las más afectadas. Los nuevos datos, por ejemplo el IPC adelantado o armonizado, que salió el 28 de agosto, confirmarían el deterioro. Agosto ha seguido mal y la cosa no mejora en septiembre.


TIPOS AL DESCUBIERTO

Francisco González

El BBVA, que preside Francisco González, sigue mejorando en sus referentes de solvencia y rentabilidad respecto a sus colegas europeos y, en España, es campeón en la contratación de depósitos, la gran estrella financiera de ahora.

Pedro Solbes

Aunque nunca sus comparecencias son espectaculares, el ministro de Economía, Pedro Solbes, tiende a comunicar una cierta normalidad. En fin, que vine a decir que las cosas están mal pero que no es para desesperarse.


 


Crónica Política publicada en Banca15 nº 288 - del 1 al 15 de septiembre de 2008

por Ángel Gómez Escorial