CAPITULO y XVI
Sabadell y Barclays, sus dos "últimas" fusiones
La coincidencia en el tiempo de las fusiones entre el Barclays y el Banco Zaragozano, y el Sabadell y Atlántico, han supuesto una realidad importante en el sector bancario español y han contribuido a completar modificándolo de manera muy notable el diseño del tan traído y llevado mapa bancario español. A su vez, suponen el epílogo momentáneo a la saga de las grandes uniones.
Ya en nuestro capítulo anterior dedicado a la segunda entrega de la fusión BBVAplanteábamos los cambios que la presidencia única del banco vasco a cargo de Francisco González había traído a la entidad. Y citábamos entre otras cosas la salida de Miguel Sebastián del BBVA por diferencias notables con González. Hoy, tras la victoria socialista en las elecciones del 14 de marzo, tales diferencias toman especial relevancia, aunque no haya resolución alguna, ya que escribimos el presente capítulo antes de la formación del primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
El diario barcelonés La Vanguardia publicaba el 18 de marzo una entrevista con Josep Oliu, el presidente del Banco Sabadell. Y es obvio que el banquero vallesano incidía muy directamente en política, cosa que es no es frecuente ver en las páginas de los periódicos, aunque sí en conversaciones más discretas o sometidas al off the record. La cuestión es que Oliu aconsejaba a Zapatero que tuviera en cuenta la política económica del PP, aunque reconocía que el Gobierno de Aznar habría producido crispación en la relación entre partidos. Es un botón de muestra.
Pero también Oliu, en su día, fue muy claro cuando los rumores indicaban que existía un acuerdo entre los gobiernos de Madrid y Lisboa para adjudicar el Atlántico al banco público portugués Caixa Geral que poco tiene que ver con una caja al uso como moneda de cambio para que Aznar consiguiese marcar los pasos fronterizos entre España y Portugal del Tren de Alta Velocidad. Este asunto llegaba en la cercanía temporal del nuevo gobierno catalán el famoso tripartito y Oliu significó que la opción portuguesa para quedar con el Atlántico era una declaración de guerra para Cataluña. Y pasado el tiempo, a mi me parece, que ese rumor surgió en los aledaños españoles del Barclays Bank, a los cuales también les hubiese gustado optar por el banco árabe, pero que deglutiendo el Zaragozano se hacía una empresa difícil. Tal vez, nunca existió la promesa de José María Aznar, pero lo cierto es que Caixa Geral si optó por el Sabadell, pero todos estos hechos nos sirven para iniciar el relato de esas dos penúltimas fusiones como los son la de Barclays Bank España con Banco Zaragozano como la de Banco Sabadell con Banco Atlántico.
Los Albertos
Está más que claro que Alberto Alcocer y Alberto Cortina los famosos Albertosno habrían vendido el Zaragozano de no haber salido condenados en el largo y difícil juicio por el Caso Urbanor. Y como la historia tiende a ser un poco anillada, circular, pues hete aquí que el viejo asunto de Cartera Central iba a aflorar muchos años después del intento de asalto al Central. Cortina y Alcocer obtuvieron el dinero para comprar las acciones del Banco Central mediante la venta a al grupo inversor kuwaití KIO de los terrenos donde se alzan hoy las torres inclinadas y convergentes de la madrileña Plaza de Castilla. Ese juicio, motivado por el presunto pago diferenciado de las plusvalías de esa venta, obligaba, pues, a vender.
El interés por la industria bancaria de Los Albertos es antiguo. Todavía en excelentes relaciones con el entonces todopoderoso presidente del Banco Central, Alfonso Escámez, le compran el cinco por ciento de Banco de Fomento, uno de los grandes bancos industriales de la época. Incluso, el primer paquete de Banco Zaragozano antes de la toma de control procedía del descarte del propio Banco Central que, en un momento dado, no sigue atesorando acciones del Zaragozano y se decide por la compra del Banco de Aragón, que fusionaría con el Central. La realidad es que Alberto Alcocer tenía y tiene una especial afición por la banca. Antes de entrar de lleno en el negocio de la construcción y de los servicios comunitarios dentro de Construcciones y Contratas Alcocer había trabajado en el potente servicio de estudios y de marketing que crea Pedro de Toledo en el Banco de Vizcaya. Por ese servicio pasaron muchas personalidades que, después, tendrían una especial relevancia en la banca.
Nunca hubieran vendido
De todo el mundo es sabido que tras el fiasco profesional y personal que supone la derrota en el tema del Banco Central, que afecta a Alberto Cortina y Alberto Alcocer en varios campos y, entre ellos, en el de sus separaciones matrimoniales con Esther y Alicia Koplowitz, el refugio para su situación de cambio es el Banco Zaragozano. Es cierto que, antes de dicho fiasco, ensayan una toma de poder con un personaje de extraordinario nivel en el mundo de la banca, con José Ramón Álvarez Rendueles, que habia sido gobernador del Banco de España, y que asume la presidencia ejecutiva del Banco Zaragozano, figurando como vicepresidentes, pero eso marcha tan mal que el banco casi se va a pique. El reflotamiento posterior lo realizan ellos mismos, contando con el trabajo de calidad de un joven banquero, procedente del equipo de Pedro de Toledo en el Vizcaya que Felipe Echevarria. Ese es un periodo en que Los Albertos se implican totalmente en la buena marcha del banco, logrando una actividad bancaria dentro del Zaragozano que llamaríamos clásica. Y es precisamente a partir de esa mejora, cuando comienzan a surgir los primeros rumores sobre la eventual venta de Banco Zaragozano por parte de Alberto Alcocer y Alberto Cortina y, pero no iba a ser así, transcurriendo una década de continuos rumores sobre una venta que jamás se confirmó. Y, sobre todo, Banco Zaragozano consolidó su posición de entidad bien administrada.
Condena en firme
El juicio por el asunto de Urbanor fue largo y con poca información adicional en los medios bancarios. Alcocer y Cortina parecían muy seguros de que no iban a tener problemas al respecto. Pero a mediados de marzo de 2003 se supo esa condena en firme, la cual, según la Ley de Disciplina bancaria les impedía seguir al frente de Banco Zaragozano. Se crea entonces una situación en la que, incluso, el Banco de España se considera en la idea de intervenir si Alberto Cortina y Alberto Alcocer no son capaces de tomar una decisión. Es cierto que nada más conocerse la condena sería Felipe Echevarría quien asumiera la presidencia, pero la continuidad de una situación en la que aun sin ejercer la presidencia pero con el paquete mayoritario de control de banco por parte de los Albertos no es aceptada tampoco por el Banco de España.
Y es entonces cuando se inicia un periodo un poco vertiginoso en el que parece que todo el mundo está interesado por la compra del Banco Zaragozano y, sobre todo, por la adquisición del paquete de los Albertos. Incluso, se llegó a decir que Los Albertos tenía una excelente oferta de la caja valenciana Bancaja para hacerse con dicho paquete. Pero el Gobernador del Banco de España, Jaime Caruana, prefería una oferta por la totalidad, una OPA amistosa que contemplara las mismas posibilidades para todos los accionistas.
El 8 de mayo de 2003 y tras una intervención muy destacada en las negociaciones de Felipe Echevarría Barclays Bank España, entidad perteneciente al grupo británico del mismo nombre anuncia la compra de la entidad maña mediante el lanzamiento de una OPA. El precio pactado es de 12,70 euros por acción del Zaragozano casi un 25 por ciento más del precio medio de los últimos sesenta días de cotización y la operación iba a suponer un desembolso de 1.143 millones de euros. Una rueda de prensa conjunta de ambas entidades oficializó el asunto y se descubría que aunque la marca del Zaragozano continuaría, la realidad es que saldría de Bolsa y en un tiempo razonable la mayoría de las sucursales de grandes ciudades y localizaciones turísticas pasarían a abanderarse con el azul de Barclays. El verde de Zaragozano iba a continuar en las zonas rurales de, sobre todo, Aragón, Navarra y otras autonomías próximas donde el banco maño habia tenido una especial presencia.
La compra del Zaragozano por parte del Barclays era el primer caso en España de que una entidad más pequeña se hiciera con una más grande. Y desde luego el desafío era y es importante. Nunca lo negó Jacobo González Robatto, consejero delgado de Barclays que iba a continuar con el mismo rango en el nuevo banco. En fin, la OPA se terminó en julio del 2003 y la integración total de las dos entidades se hacia a finales de diciembre. Se conseguía una nueva entidad que era la sexta de España por activos, lo cual era un salto vertiginoso para la actividad del Barclays en España. Y sobre todo se abría el arreglo de la parte pequeña del mapa que todavía no se habia hecho, pero quedaba otra cuestión de vieja historia. El asunto de Atlántico.
El Sabadell, todo personalidad
Asistir en la ciudad barcelonesa de Sabadell, en plena comarca del Vallés, a una junta del Banco Sabadell es algo pues muy notable. Se convocan por la tarde, en el polideportivo de la ciudad y, como se sabe, la mayoría de las asambleas bancarias se hacen por la mañana y en fin de semana. En Sabadell no es necesario, terminada la jornada laboral, a las siete de la tarde, más de mil accionistas esperan el desarrollo de la junta. El presidente anuncia que la junta de desarrollará completamente en catalán, pero que si algún accionista o asistente lo desea podrá pedir los servicios de traducción simultánea. Todavía se recuerda en Sabadell aquella junta en la que se decidió salir a Bolsa y que las acciones fluctuaran en el mercado.
Anteriormente, los títulos tenían una cotización fija, marcada por la entidad y eso suponía que el ahorro de los miles de trabajadores del Vallés que tenían sus ahorros en acciones del banco, pues no producían variaciones importantes. Pero la idea era buena y al final salió bien. Otro episodio de gran dificultad es cuando Banco Popular, allá por 1999 decidió hacer unos guiños al Sabadell.
Y las gentes de la Plaza de Cataluña, 1, de la ciudad vallesana supieron que eso no era broma. Jordi Pujol vino en ayuda no solicitada del Sabadell y aconsejó a La Caixa que comprara un 15 por ciento del banco, cosa que nunca gustó allí. Pero la presión del Popular había llegado también a una alianza con el Banco Comercial Portugués, el BCP de Jardim, convertido, asimismo, en enemigo del Popular con la ruptura un tanto destemplada de relaciones.
El conocimiento del Atlántico
Durante la puja secreta del Zaragozano, Josep Oliu, presidente del Sabadell, jugó a que se estofara lo más ese guiso para pagar lo menos posible por la entidad maña, por la que estaban sinceramente interesados, ya que su posición en Aragón en los límites de Cataluña y su buena distribución en el resto de España le hacía una entidad más que apetecible. Y parece que Oliu se vio sorprendido por la buena oferta hecha por los británicos por el Zaragozano. Y aunque, probablemente, nunca habría llegado la cuantía ofrecida por los ingleses, si pudo haber subido y, tal vez, tanto en el ministerio de Economía como en el Banco de España se hubiera preferido que fuera una entidad española la que se llevara el gato al agua.
Es posible también que esperaran la resolución final del caso Atlántico. Este banco de fuertes resonancias barcelonesas, joya de la corona del extinto imperio Rumasa, fue comprado por capital árabe y asegurada la operación por medio de un 25% que, en su día, compró el Banco Exterior de España, subsumido después en Argentaria y este último convertido en la A final del BBVA. Argentaria siempre quiso vender su participación del Atlántico, pero esperaban el placet del Gobierno español. La entidad administrada por un conglomerado árabe, el Arab Banking Corporation (ABC), nunca marchó bien y tuvo importante tropiezos con los servicios de Inspección del Banco de España. El capital dominante era libio y, en cierta forma, la marcha del banco estaba supeditada a las especiales circunstancias que envolvían a ese país.
A finales de 2003 se decidió la venta y la oficina de Londres del Deutsche Bank tomó el encargo de realizar la operación. Era la gran oportunidad del Sabadell ya que habia estado, durante años, siguiendo los pasos al Atlántico y lo conocía muy bien. Y así, como ocurrió en el caso del Sabadell, las ofertas presuntas y reales se multiplicaron. El mismísimo Barclays España decidió duplicar la operación del Zaragozano. Pero desde Londres le dieron la orden de que se quedaran quietos. Parece que los empleados londinenses del Deutsche Bank es un exceso de celo comenzaron a dar datos confidenciales sobre las ofertas para mover el mercado y, sobre todo, para mejorar el precio del Atlántico. Lo último es cuando se supo que existía un proyecto de acuerdo asumido por los Gobiernos español y portugués para entregar el Atlántico a Caixa Geral, banco público luso con muchas ganas de tener presencia en España. La contrapartida era aceptar los planes españoles para las infraestructuras fronterizas del Tren de Alta Velocidad. Este rumor que tomó mucho cuerpo irritó especialmente a las gentes del Sabadell los cuales estaban dispuestos a dar la batalla como fuese. Incluso, se dijo que Caixa Geral había pedido al Gobierno portugués que la cantidad destinada a la compra de Atlántico fuese incluida en los presupuestos del Estado luso, cosa que, al parecer, así se hizo. Algunas fuentes, sin embargo, adjudicaron esta cuestión a modo de rumor a los susodichos técnicos británicos del germano Deutsche Bank y que fueron los españoles del Barclays Bank quien lo propalaron en nuestro país. La realidad posterior era que la oferta de Caixa Geral existió y que se quedó en 1.450 millones, frente a los 1.500 que luego ofrecería el Sabadell. Y en fin, el 21 de diciembre se autorizaba a Banco Sabadell para aplicar una OPA por los citados 1.500 millones de euros por el Atlántico. Tenía que realizar una ampliación de capital de 1.200 millones de pesetas. La participación conjunta de ABC y BBVA llegaba al 92% del capital, pero finalmente se hizo con 98,56% del banco. El precio fue de 71,9 por acción.
Pero lo que más nos interesa para esta historia de las fusiones es que Sabadell se ha convertido en el cuarto grupo bancario de España, tras SCH, BBVA y Banco Popular, lo cual, junto con el nuevo posicionamiento del Barclays marca una reordenación importante de la zona de los medianos. Sabadell se sitúa tras su gran competidor y adversario, el Popular, lo cual también es notable.
Epílogo
La serie sobre las fusiones termina aquí con la idea de que se ha producido una reordenación muy importante del sector bancario, aunque algunos creen que no ha terminado. Tal vez, queda sin arreglar el mundo de las cajas. Parecía que el Gobierno del PP se habia decidido a iniciar esa reforma, pero los resultados electorales del 14 de marzo con la llegada nuevamente al poder del PSOE modifica esas perspectivas. Y si bien los populares tendían a una cierta privatización parcial de las cajas, es posible que los socialistas intenten reforzar su condición de entidades sociales alejadas de cualquier intento de presencia de capital privado en sus estructuras, aunque claro eso nunca se sabe. El Gobierno socialista de Felipe González fue quien transformó el sistema financiero español adoptándole a las corrientes de liberalización imperantes en el mundo. Habrá que esperar. |
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