
publicada en la revista Banca15 nº 367 - 1 al 15 de febrero de 2012
Rajoy y la humedad de Moncloa
Mariano Rajoy va a cumplir sus dos semanas como inquilino de La Moncloa. Ha realizado sus primeras visitas protocolarias a Marruecos y Portugal. Recibió en Madrid a Nicolás Sarkozy, y el jueves 26 se reunía en Berlín, con la “gran jefa” de Europa, Angela Merkel. Dicen, eso dicen, que la humedad —y eso que él es gallego— de los jardines de Moncloa no le gusta nada. El Palacio de la Moncloa se alza sobre la vega del Manzanares y reconcentra, aún en tiempo de sequía y hasta en verano la humedad. No se sabe si enfermará, con el tiempo, del llamado “síndrome del Salón de Columnas”, estancia principal del Palacio, que, al parecer, ha afectado a todos sus antecesores. Los síntomas de esa enfermedad son la tendencia al aislamiento y el regusto por la política exterior y los modos de la carrera diplomática. Realmente, Rajoy como vicepresidente del Gobierno ya “cató” el Palacio de la Moncloa, pero no es lo mismo. Adolfo Suárez recordaba siempre a sus interlocutores el problema del Estrecho de Ormuz —hoy tan de actualidad— mientras que “le daba pereza” de hablar del día a día nacional.
Unas de las grandes dudas que se plantean en la opinión pública es si, verdaderamente, Rajoy ha traído los deberes hechos y los decretos ya redactados. Y es posible que sí, aunque quepan dudas respecto a los temas económicos y financieros. Luis de Guindos asistió a su primer “Eurogrupo” en Bruselas, sin resultados aparentes, y Cristóbal Montoro manifestaba que la cifra de parados había llegado en 2011 a los 5.400.000 parados. Sin duda es herencia anterior pero la cifra es, sencillamente, como para echarse a llorar. La reforma laboral y la financiera son prioridades que podrían estar muy pronto en el Boletín Oficial del Estado, pero mientras llegan la inquietud es enorme.
La visita a Merkel
Y tras la visita a Merkel, con resultado esperado y gran bronca por el paro juvenil, Mariano Rajoy se enfrentaba con su primer consejo europeo del lunes día 30 y bajo la idea de contentar a sus socios europeos con el argumento “documentado” que las cosas se están haciendo bien en España. Pero la idea de que el Gobierno español estaba negociando el tope de déficit fiscal y que el denodado esfuerzo por llegar a él, no fuera un grave impedimento para comenzar a crecer no era un rumor. Parece, pues que la política real es muy diferente a lo que se podría suponer cuando se está fuera, porque esa idea ya la expresaba Alfredo Pérez Rubalcaba en los debates electorales.
Una fuente importante por su proximidad al Gobierno me señala que la situación precisa de la economía española la conocían, en tiempo de elecciones, perfectamente tres responsables —hoy—del Gabinete Rajoy: Cristóbal Montoro, Luis de Guindos y Álvaro Nadal, pero que, no quisieron “molestar” a Mariano Rajoy para no desviar al “líder” de su buena campaña. A su vez, Soraya Sáenz de Santamaría le repetía a don Mariano que los “datos tapados” del Gobierno no añadían especial complicación, y que servían para, en cualquier caso, desacreditar a los anteriores. Pero la realidad es que después del espejismo de los primeros meses de 2010, el parón del crecimiento en Europa iba a traer un “estadio” de recesión de facto que perjudicaría la, hasta entonces, previsible recuperación de España. Y eso era muy fácil de ver.
Ante todo esto el Gobierno está aprendiendo sobre la marcha y cambiando de rumbo, según lo previsto muy poquito antes de las elecciones, para poder salir del atolladero. De lo que más se hablaba, tras el regreso de Luis de Guindos de Bruselas, es que Rajoy acudiría al Consejo europeo del 30 de enero con “los deberes hechos”. Pero nuestra fuente, que la consideramos de peso, señalaba que eso podría no ser así por falta de plazo.
La opinión de un banquero
Un banquero me confesaba que parecía que el FMI había hecho sus previsiones sobre España metiendo en el análisis “todo lo malo” y balanceando recortes sin la reducción contable de los mismos. Se restan los recortes pero se hacen crecer los gastos con el nivel usado por el Gobierno anterior es decir que en la columna del crecimiento se contabilizan los recortes y en el apartado del gasto se ponen cifras del tiempo del despilfarro. Y me señalaba, asimismo, con sentido del humor que “en cuanto los periodistas entran en el balance de las cuentas, los técnicos del FMI también se vuelven locos porque también les gusta que las siglas de su entidad atesoren muchos recortes, sean líderes del clipping”.
Desde luego, podría ser. Sin embargo, esta personalidad le daba todo el valor a las previsiones de crecimiento del Banco de España para 2012, aunque se preguntaba si, tal vez, no se haya analizado suficientemente algunos aspectos del nuevo escenario. Algo parecido a lo que habría pasado al FMI, pero menos, porque “los técnicos del Banco de España son serios y muy trabajadores”. El argumento más repetido por la mayoría de mis interlocutores en banca es que el Gobierno no debería retrasar más el conocimiento de la letra pequeña de las medidas del ajuste. Todas las ramas de la producción y de la sociedad española deben conocer cuanto antes las nuevas reglas de juego para adaptarse mejor a lo que habrá que hacer. Y opinaba —algo así hemos citado más arriba— que el Gobierno no había traído los deberes hechos, o le han fallado sus previsiones, fuera de lo que haya ocultado, o no, la anterior administración. Mi amigo banquero cree que el entorno económico más cercano a Rajoy probablemente metabolizó mal el bajón inesperado de la economía del segundo semestre de 2010 y trabajaba con las posibilidades de crecimiento dibujadas en el primer trimestre del año pasado.
Bankia como problema
Y en esos últimos días de enero se tenía la impresión de que Bankia era el centro del problema dentro de la reforma financiera. Sobre todo, la jornada del miércoles, día 25, fue abundante de rumores, de dimes y diretes, sobre el futuro de Bankia. Nuestras informaciones planteaban la que, a pesar del alto coste, de su saneamiento Bankia interesase a algún comprador extranjero. Y esas informaciones citaban a una entidad alemana y a otra norteamericana. Sigue interesando la penetración en el mercado bancario español, aunque sería necesario que la economía se mejorara. En otro tipo de procedencias de rumorología se adjudicaba al BBVA un interés por Bankia, que, al parecer, no tiene.
No obstante, hay muchos expertos que no dejan fuera de las posibilidades de Bankia la relación de su presidente Rodrigo de Rato con el actual equipo gubernamental y que un número importante de las personalidades que conforman el equipo económico del Gobierno son hijos políticos de Rato. La influencia existe. Y eso tiene que dar resultados. ¿O no?
Preocupa el alto montante de su stock inmobiliario y de suelo, el cual, para algunos expertos, es prácticamente inabordable. Hay algunos analistas que, en estas últimas horas, han llegado a comparar a Bancaja con CAM. Y, sobre eso, hay que decir que antes de caer la caja alicantina en el marasmo total, la impresión sobre el estado de Bancaja es que era aún peor. La salida de José Luis Olivas de Bancaja y de la vicepresidencia de Bankia se relaciona con ese tipo de problemas. Pero no hay nada confirmado.
Con ese stock inmobiliario de suelo y de ladrillo de unos 11.000 millones de euros es el más alto, al parecer, del sistema. Pero, en fin, Bankia sea o no el centro del problema, no parece que nadie tenga una buena información sobre planes de futuro de la entidad. Lo único claro —parece— es que Rato pretende seguir solo, sin fusiones, salvar la entidad y ponerla a competir con los grandes. ¿Será posible?
La Ley de Estabilidad presupuestaria y las reformas laboral y financiera estaban siendo las prioridades del Gobierno, de España y de Europa y no se podía poner más plazo a esos ajustes. La ley de estabilidad iba al consejo del día 27. Las otras dos, no. Pero se esperaban para febrero. Y, en fin, el último día de enero y en los primeros de febrero se producían las entregas de datos de 2011 de los grandes bancos españoles. Y habría que convenir, utilizando la vieja frase de Luis Valls i Taberner que no era tanto lo que los grandes banqueros dijeron, sino cómo lo hicieron. Se impone el matiz en estos tiempos revueltos.
Tipos al descubierto
Luis de Guindos
Según nuestras noticias, y a la hora de cerrar la presente edición, parece que el Ministro de Economía y Competitividad tenía terminado el primer tramo de la reforma financiera con los criterios de afloramiento de los activos inmobiliarios y de suelo y la norma mínima para orquestas fusiones “reparadoras”.
José Oliu
Banco Sabadell presentaba resultados en la última semana de enero, mientras que el resto de grandes entidades proyectaban hacia los primeros días de febrero. Las cuentas del banco vallesano arrojaron un beneficio de 231,9 millones de euros con unas provisiones de 1.048,9 millones, lo que supone una importante aportación a saneamientos. |