DIARIO DIGITAL DE INFORMACIÓN ECONÓMICA Y FINANCIERA -

publicada en LA REVISTA Banca15 nº 301 - del 15 al 31 de marzo de 2009

Elecciones y crisis, solvencia y populismo

por Ángel Gómez Escorial

La referencia histórica de los primeros quince días de este marzo de 2009 es el vuelco electoral en el País Vasco. Por primera vez en 30 años existe la posibilidad de que el PNV no esté en Ajuria Enea. Y tal vez, otro tema es “menos histórico”, pero no menos importante: el PP obtenía mayoría absoluta en Galicia y daba al traste con un gobierno de socialistas y nacionalistas que, realmente, irritó más que gobernó.

Y hay, además, otro aspecto —muy repetido aquí y en Carta Confidencial— que se pudo observar una pérdida de votos del PSOE por “efecto castigo” ante la crisis económica. Según los expertos dicha pérdida había que medirla en función de los votos previstos, no de las cifras históricas. Y así el PSOE esperaba más votos por supuesto en Galicia, pero también en Euskadi. Este hecho innegable desde el punto de vista del estudio de las tendencias ha irritado muchísimo al presidente Zapatero. Aunque él mismo reconoció que su gran triunfo es repetir la “operación catalana” en Euskadi, Convergencia i Unió ya no gobierna en Cataluña y el Partido Nacionalista Vasco tendrá que dejar el poder en Vasconia. Y aunque sea de rebote, la realidad es que el resultado de Galicia deja fuera al BeNeGa un grupo muy radical en su nacionalismo.

No se sabe todavía —a la hora de escribir la presente crónica— cómo se formará el nuevo gobierno vasco presidido por Patxi López. El PP de Antonio Basagoiti votará a favor de la investidura de López con lehendakari sin, al parecer, condición alguna. Sólo con el deseo de sacar a los nacionalistas del Gobierno, pero la legislatura es larga y será difícil gobernar sin el apoyo continuado del PP. Muchos expertos indican que López busca para su gobierno personajes independientes que tengan relación con el PP, aunque no sean militantes. Igualmente, elegiría a alguna persona cercana al PNV, además de mantener a la actual presidente del Parlamento Vasco, Izaskun Bilbao. Ello sería como una respuesta a que la lista del PNV sea la más votada. Lo que ocurre es que todas esas cuestiones —la de asociarse con “periféricos”— podría no dar los resultados apetecidos.

Banca y política: una defensa

Durante muchos días —aunque no se confirmó— hubo contactos entre representantes de bancos y cajas con interlocutores cercanos a La Moncloa. Y parece que la interlocución no se ha roto. Hay cuestiones que han de “entonarse” en la actual crisis. Pero lo más complicado es que sigan siendo legales las llamadas posiciones cortas en los mercados. La compra anónima y a crédito es un “cuasi” delito en otros países. Estas compras afectan a las cotizaciones y desmoralizan a los mercados financieros.

Las conversaciones de altura conducen directamente a que la CNMV prohíba este tipo de acciones de manera inmediata para solucionar una práctica que solo puede considerarse como fraudulenta. Por tanto, la CNMV debe eliminar las ventas en corto amparadas en préstamos de valores. Se da una opción a especuladores no admitida en ningún sitio. Es un camino de hundimiento del sistema bolsístico español y de las propias empresas cotizadas que sufren esos ataques. Es necesario, con toda justicia, que Gobierno y CNMV tomen decisiones inmediatas.

Realmente, y por otro lado, cuando el BCE considera “tóxicos” a los activos inmobiliarios españoles, perfectamente garantizados, algo muy grave está ocurriendo, también en este caso. La acción de defensa del Gobierno, no puede limitarse a asegurar el flujo de liquidez. Hay que hacer esfuerzos para que desaparezca de una vez la práctica de las compras en el mercado mediante el préstamo de valores. Ya se supone que no es sólo una tolerancia nefasta dentro de un mercado muy libre. Todo parece indicar que hay algo —o mucho— de conspiración y que hay arietes extranjeros que quieren hundir el sistema bancario español, envidiosos, tal vez, porque aquí la prudencia y la profesionalidad evitó desmanes.

Martín vuelve al Congreso

El miércoles 11 de marzo se producía una nueva comparecencia de Miguel Martín, presidente de la AEB, ante la comisión de Economía y Hacienda del Congreso. Martín citó al Rey en su mensaje de Navidad sobre la idea de que todos debemos arrimar el hombro para sacar a España de la crisis, la banca lo está haciendo. Y yo me pregunto si los demás hacen lo mismo. Creo que no. El Gobierno aplica medidas de subsidio que para nada ayudan al relanzamiento primario de la economía y el primer partido de la oposición no aplica su presencia en lo que llamaríamos el “resto de la sociedad civil” para cambiar tendencias, aparte de lo legislado. Miguel Martín quiso defender el esfuerzo de muchos años de las entidades bancarias para asegurar su solvencia y no quiere que esas otras entidades que han sido dramáticamente apuntaladas por el dinero público hagan insana competencia a las que se han currado sus posiciones de salvaguarda.
Pero la política está formada por aquellas gentes que no quieren entender, o que sólo buscan una instrumentalización posible para obtener votos, independientemente de las necesidades reales del país. La cuestión es que la banca española ha sufrido unos ataques evidentes desde la Bolsa y desde unas condiciones falseadas en los mercados europeos. Y eso hace daño. Los intentos para que el Gobierno ayude, en ese sentido, en los foros internaciones, han quedado en agua de borrajas. Miguel Martín lo hizo bien. Dijo lo que tenía que decir. Pero que esperemos que no sea un diálogo de sordos por el bien de este país.

Y como en otras ocasiones voy a reproducir algunos párrafos de la intervención de Martín que considero deben servir para un ejercicio de reflexión. Decía el presidente de la AEB: “La solvencia de los prestatarios, la actual y la esperada, se ha deteriorado marcadamente. Basta observar la evolución al alza de la morosidad y proyectarla hacia el futuro en función de la evolución del desempleo y el nivel de actividad económica previsible. El deber de las entidades en estas circunstancias es ajustar adecuadamente los criterios de riesgo. La función de las entidades es gestionar riesgos, es decir, analizarlos, evaluarlos y asumirlos responsablemente”. Y más adelante señalaba: “Esa función es esencial para la economía porque es la que garantiza una correcta asignación de sus recursos escasos. Sólo sistemas bancarios sólidos y bien gestionados son capaces de realizarla con eficiencia. En un país como España, donde además gozamos de una enorme competencia bancaria, el riesgo de sobrerreacción, aunque posible, es menor. El negocio de las entidades, su fuente de ingresos, es la concesión de créditos, y las entidades más fuertes y mejor preparadas no van a perder la ocasión de incrementar su cuota de mercado, especialmente cuando éste se contrae. Mantener la competencia bancaria es pues esencial. Y eso significa dos cosas: una, que un número suficiente de jugadores compitan entre sí; dos, que todos ellos lo hagan en igualdad de condiciones. Este segundo condicionante ha saltado por los aires en Europa con las inyecciones de capital indiscriminadas acordadas por los distintos Estados europeos. Como el caso japonés ha demostrado, ayudar a sobrevivir a entidades poco viables debilita al conjunto y lastra la recuperación de la economía real. Ambos problemas deberían evitarse en el caso de España”.

Y yo, termino diciendo que la defensa que la banca española necesita hoy de los poderes públicos es básicamente que puedan continuar con su trabajo de administrar bien sus entidades de acuerdo con los principios de solvencia mantenidos por el Banco de España durante muchos años. Un exceso de populismo y, también, un exceso de tolerancia en algunas formas de transacciones en los mercados hacen mucho daño y sólo sirven para deteriorar una labor bien hecha.


Tipos al descubierto

Francisco González

El BBVA celebró su Junta General de Accionistas, en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Francisco González, además de presentar los resultados de 2008, dio recetas para trabajar con buenos rendimientos durante la crisis que nos asola.

José Oliu

El presidente de Banco Sabadell, José Oliu ha mantenido —junto con sus colaboradores— una actitud firme ante los ataques contra las entidades, vengan de donde vengan, sin olvidar las nefastas y destructivas posiciones cortas.

 

 
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