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publicada en la revista Banca15 nº 330 - 15 al 30 de JUNIO de 2010

Pujol y el referéndum catalán

por Ángel GÓmez Escorial

 

Zapatero visita al Papa y mantienen una entrevista cordial. Los sindicatos no se atreven a acompañarle en los recortes y lo dejan todo a expensas del texto del decreto de reforma. La UE da por buenas las reformas previstas por el Ejecutivo español y espera que los mercados se calmen. La ministra Salgado replica al FMI sobre el mal empleo de unos datos sobre España y el Fondo admite la reprimenda. Pujol media en el tema del referéndum catalán con unas opiniones que para mi son determinantes respecto al futuro de Cataluña.

Es de suponer que a la Iglesia española no le ha hecho gracia la iniciativa de Zapatero de adelantar al Papa y al Secretario de Estado vaticano, cardenal Tarsicio Bertone, los contenidos de la futura Ley de Libertad religiosa, sobre la cual los obispos españoles tienen mucha desconfianza. La visita de Zapatero a Benedicto XVI tenía un contenido principal: el viaje que realizará a España, a Santiago de Compostela, este año, con motivo del Año Santo. Pero también el próximo año el Pontífice estará en España para la Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid, y, en Barcelona, para la consagración del templo de la Sagrada Familia. No obstante en la entrevista con Bertone tuvo que prevalecer la condición de presidente de turno de la Unión Europea y el tema de Cuba tiene gran importancia. No se olvide que la Iglesia cubana está colaborando con el Gobierno de La Habana en mejorar la situación de los presos políticos y de esto tiene noticia —y especial interés— el Vaticano.

Citar a Rajoy

Salían los líderes sindicales de la sede del Ministerio de Trabajo muy de madrugada y con las manos vacías. Ni Méndez, ni Toxo, han querido mezclarse en la línea, tímida según muchos, de abaratamiento del despido. Han preferido esperar al texto del decreto. Se sitúan enfrente. Pero, a su vez, el Gobierno iniciaba sus trámites para presentar el decreto en sede parlamentaria. Mariano Rajoy recibía una invitación a tratar del tema laboral en La Moncloa, sin tampoco muchas esperanzas de acuerdo. Es previsible —escribimos mucho antes de que se sustancien todos los contactos parlamentarios— que el Gobierno también se quede sólo en este paso. Pero para eso sirven los decretos-ley Pero me ha parecido de mucha importancia el pronunciamiento de Jordi Pujol respecto a la posibilidad de un decreto independentista auspiciado por el Parlamento catalán. Y a ello dedico el siguiente —y más extenso— tema de mi crónica de esta quincena.

La determinante opinión de Pujol

El 17 de diciembre de 2008, hace menos de año y medio, Jordi Pujol pegaba un fuerte repaso a los que pedían la independencia de Cataluña con palabras como las que anoto. “Cataluña” en los últimos años ha perdido su “seriedad”, ha caído a menudo en “la frivolidad y la ligereza” y, en estos momentos, no se encuentra ni en condiciones ni con “fuerzas” suficientes para plantearse alcanzar la independencia. Y añadía “el día que se proclame la república catalana” no será “el último” que se sumará a ella, pero ahora “no aconsejaría que se proclamase, simple-mente porque no se conseguiría”. “Es muy serio proclamar la república catalana, no es un juego de criaturas”.

Sin embargo, en una emisora de radio que le entrevistaba con motivo de su 80 cumpleaños, dijo con expresión casi lapidaria: “El Parlament debe debatir sobre la independencia, otra cosa es lo que decida el país. Es perfectamente lógico y normal”. Y añadió que Zapatero no manda y actúa en función de lo que le dicta Europa. Además de instar a España a ser honesta y admitir que una parte importante de su progreso es gracias a los europeos, aseguró que ha gastado más de lo que podía. Y reforzaba su idea: “España está mal porque ha exagerado más que otros. Ha pasado de ser un país ‘modestito’, con complejos, a ser un país de primera, ostentoso. España ahora no vende como marca. Se lo ha creído demasiado”. Y hay una parte que se entiende menos cuando dijo que España va a imitar el modelo centralizador francés y vaya a reconocer ahora un solo poder político, económico y social, así como una sola lengua y cultura, aparcando la singularidad catalana. Y remató: “Esta es la propuesta que nos hacen, y no se puede aceptar”. Obviamente la última respuesta tiene que hacer referencia a la sentencia del Tribunal Constitucional, pero las palabras suenan a tiempos viejos. La cuestión definitiva es que una opinión de Jordi Pujol es muy determinante para Cataluña y debe serlo también para España. Pujol avala el referéndum y que el Parlamento catalán decida sobre él, aunque sea ilegal según la ley española. Y esto es prominente, grave y muy notable.

Siempre fue nacionalista

Jordi Pujol i Soley fue siempre nacionalista. La posibilidad de que el Estado catalán existiera alguna vez no lo negó, ni tampoco negó que él no pudiera verlo. Tuve una cierta relación con él en los años de la vuelta de Tarradellas y en los primeros momentos de Pujol como presidente de la Generalitat. Un buen amigo de los dos, Francesc Noy, hacía de puente. Y es obvio que nunca negó sus convicciones, pero tenía un buen conocimiento de España, de su historia y de su sociología y entendía que tendrían que cambiar mucho las cosas para que llegara el momento de la separación. Su sentido común, su seny, le hacía ser paciente y pragmático.
Pero la crisis, la debilidad de España, como “padre” garante de riqueza y estabilidad, hace que ya Pujol piense de otra manera. Buen conocedor de los procesos independentistas de la América Hispana, ahora hace 200 años, sabe que esos fenómenos comenzaron, cuando en la Península el poder de la monarquía borbónica fue sustituido por las fuerzas napoleónicas. El vacío de poder aceleró la independencia. ¿Se está dando, hoy, para Pujol una situación en Cataluña parecida a la de América de principios del siglo XIX? Tal vez no sea así, pero él mismo muy influenciado por esos desarrollos ve que sea así.

Lo malo de la aprobación por parte del Parlamento catalán de la posibilidad de convocar un referéndum independentista es que busca un objetivo no previsto por la ley española. Los referéndums los puede convocar el Gobierno, con permiso del Parlamento. Y se pueden suscitar mediante petición popular mediante firmas. Y lo que no se sabe es si el Parlament “decretará” el referéndum o, simplemente, pedirá firmas para cumplir la ley española.

Hace muchos meses —años— que he escrito que la independencia catalana iba rápida. La mayoría de mis interlocutores catalanes me lo negaban. Unos, tal vez, para no levantar la liebre. Otros, porque, realmente, no lo creen posible. Pero ahí está. Es verdad que la opinión del Molt Honorable senyor Jordi Pujol i Soley es la de un nacionalista que siempre ha soñado, pacifica y democráticamente, en la independencia. Y que resulta lógico y coherente que se ilusione ante un camino que ya es posible. Y ahí que la comparación entre las opiniones de diciembre de 2008 y las de junio de 2010 nos muestra sus deseos independentistas oscilando entre la imposibilidad y la posibilidad… ya cercana a la probabilidad.

El Estatut, un nuevo proyecto de sentencia que tiende a ejecutar la presidenta del Constitucional, María Emilia Casas, la severa crisis económica que afecta grandemente a los recursos a corto plazo del Estado español, la indeterminación política del propio José Luis Rodríguez Zapatero respecto al tema catalán son factores que parecen latentes en las opiniones de Jordi Pujol que, sin duda, son determinantes para configurar la opinión de muchos.


Tipos al descubierto

José Luis Olivas

La aceptación de José Luis Olivas, presidente de Bancaja, de una fusión con Caja Madrid demuestra gran objetividad y valentía. Porque al ser más grande Caja Madrid podría la entidad madrileña engullir sin más a la caja valenciana. Pero no será así. Y lo que hace falta es que el nuevo mapa cajero se consolide cuanto antes.

Rodrigo Rato

Nadie podrá negar que el presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, se está moviendo y haciendo con celeridad. La idea de fusionarse con una caja levantina es vieja en Caja Madrid y tiene bastante sentido. Bancaja, sin duda, es una gran entidad. La fusión parece muy adecuada y cuenta con el beneplácito del Banco de España.

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