Argentaria, Luzón, Amusátegui, Corcóstegui y González
Del esfuerzo por privatizar los bancos públicos en el último gobierno de González, a la creación de Argentaria y el triunfo electoral de Aznar. Con el Partido Popular en el Ejecutivo arrancan las grandes privatizaciones y menudean los rumores de fusión en lo financiero.
En ese año de 1995, en que se funda BANCA 15, en diciembre los representantes de la Unión Europea, los Quince, deciden por unanimidad la creación del euro. Fue en Madrid porque el 1 de julio se había iniciado la segunda presidencia española de la Unión. En la tercera —la que se inició el 1 de enero de 2002— comenzó a circular materialmente el euro, sus billetes. Y, entonces, si el acta de nacimiento de la moneda única se produce en la capital de España, primero, y su “permiso de circulación” también, bien podemos decir que el euro es madrileño, aunque luego se afincara en Francfort. La presidencia española que se ha iniciado el pasado 1 de enero de 2010 es ya la cuarta. Y las cosas han cambiado mucho, sobre todo por lo que llamaríamos la “crisis universal”.
Pero en 1995 este hecho notable de la moneda única todavía, aparentemente, no se apercibía en el talante y en los modos de los bancos y cajas españoles. Años más tarde, el esfuerzo de la economía española y de su industria financiera fue notable, tanto que bien pudo considerarse, en ese final de 1995, asolado por los atentados de ETA que produce tres atentados —dos de ellos con víctimas mortales— en un plazo de 11 días, como algo imposible e irrealizable: sujeción del déficit, limitación de la inflación, ajuste fiscal…, pero la historia fluye como quiere. Se inicia 1996 con la disolución de las Cortes por parte del presidente Felipe González y la convocatoria de elecciones para el 3 de marzo. Los casos de corrupción que rodean al gobierno socialista le lleva a esa convocatoria con un cierto adelanto.
LUZÓN Y ARGENTARIA
Francisco Luzón, otro de los “cachorros” del presidente de Vizcaya, Pedro Toledo, recibe el encargo de “privatizar” y fusionar desde dentro del Estado el conglomerado de bancos públicos que la Administración mantenía desde hacía muchos años. El principal de todos ellos era el Banco Exterior de España fundado originariamente para ayudar a las exportaciones y, en general, todas las transacciones exteriores. Era, prácticamente, el único que tenía autorización administrativa para ello. Tuvo bastante sentido durante los años de la autarquía del régimen franquista. En realidad, la ausencia de libertad en la circulación de capitales se había mantenido durante muchos años y sería el largo periodo de gobierno de Felipe González cuando se realizó una apertura sin precedentes en este sentido. Estaba claro que España no podía optar a su pertenencia en la Unión Europea si no liberalizaba el mundo del dinero. Obviamente, el Banco Exterior de España (BEX) había ido creciendo en su vertiente de banca retail, al calor del crecimiento de toda la banca.
El ente nacional de correos tenía además la Caja Postal que, sin duda, era una de las principales de España. A su vez, bancos sectoriales como el Banco Hipotecario de España, el Banco de Crédito Local o el Banco de Crédito Agrícola estaban en manos de los ministerios que marcaban su especialidad.
Y con todo eso, Paco Luzón fundó la Corporación Bancaria de España en 1991 y la bautizó con el nombre comercial de Argentaria —argentario en latín significa banquero— y creó un sistema de banca muy dinámico, en que las entidades todavía no fusionadas competían entre ellas. Argentaria quedaba como una superestructura, pero el trabajo hecho fue bueno. Tal vez, a Francisco Luzón se le fue la mano con el elemento privatizador y eso no gustó a algunos dirigentes socialistas, aunque yo creo que el ministro de Economía, Carlos Solchaga, tan activo en otras fusiones sí estaba por la labor. Pero, probablemente, esas reticencias políticas frenaron la labor de integración de las entidades reunidas en Argentaria. La sede del antiguo Banco Hipotecario, el mítico palacio del Marqués de Salamanca en los primeros números del Paseo de Recoletos se convirtió en la sede de Argentaria. Hoy lo es de la Fundación BBVA.
EL TRIUNFO DE AZNAR
Las elecciones de marzo de 1996 dieron el triunfo a José María Aznar y al Partido Popular. Y el cambio que iban a implantar los populares sería muy profundo a partir de ese momento. Por un lado, un control fiscal y presupuestario, y por tanto del déficit de las cuentas públicas y, por otro, la privatización de las grandes empresas públicas como Telefónica, Endesa y, por supuesto, Argentaria. Pero todo hay que decirlo. El nuevo gobierno no inspiraba nada a los banqueros. Ni creyeron en las medidas que se anunciaron sobre todo en las presupuestarias. Rodrigo Rato era el vicepresidente económico, pero no tenía un prestigio acuñado como experto en Economía. Sus antecedentes eran más bien políticos y para muchos no era otra cosa que un competidor de Aznar en la presidencia del PP. La verdad es que el halo de gurú económico de don Rodrigo llegaría mucho después, pero que mucho después. BANCA 15 en clave de humor reflejaba ese hecho de que “a Aznar no le salían las cuentas”.
Sin embargo, el último ministro de Economía de Felipe González, Pedro Solbes, ya había puesto las bases para una corrección del largo recorrido que los socialistas habían impreso al déficit, a la subida de impuestos y, por supuesto, a las devaluaciones. Bien puede citarse. Aparte de resolver problemas de competitividad y de déficit, las tres devaluaciones de Carlos Solchaga habían traído la costumbre de disparar contra la peseta, no contra el pianista. Y, en efecto, maniobras cambiarias internacionales que perjudicaban a la débil divisa española se hacían desde fuera y desde dentro. De septiembre de 1992 a mayo de 1993 se hicieron las citadas tres devaluaciones. La crisis económica había pegado duro en 1993 y en parte de 1994. Pero ya en 1995 las cosas pintaban mejor. Aunque muchos expertos estaban convencidos de que Solbes no podría seguir su camino de normalización.
LA OPINIÓN DE BOTÍN
En un hecho un tanto inesperado en la historia de la banca, el presidente del Banco Santander —todavía “single total”, sin fusiones— Emilio Botín apoyó en Londres al todavía candidato José María Aznar. Desde luego, la premonición de Botín fue más que certera. La privatización de las grandes compañías iba a relanzar el negocio financiero de los grandes bancos. Ciertamente, y ese fue un camino también de modernización de técnicas de mercados y del negociado de fusiones y adquisiciones. Fue el BBV quien quiso tomar mucho sitio en las futuras colocaciones de valores.
Se esperaba en esas fechas de principios del verano de 1996 que Francisco Luzón saliera de Argentaria por razones obvias de su cercanía al ex ministro socialista Solchaga. Pero, curiosamente, el sentido de Luzón de modernizar ese conglomerado bancario, pero no ponerlo a la venta, tropezó con Pedro Solbes quien, ciertamente, no era partidario de que un Estado tuviera bancos en propiedad. Eso parece que desvió las miradas del nuevo ministro de Economía, Rodrigo Rato, sobre el futuro de Luzón y Argentaria.
AMUSÁTEGUI Y LOS “CONSEJEROS DELEGADOS”
José María Amusategui nombra a finales de 1994 a Ángel Corcóstegui, consejero delegado del Banco Central Hispano (BCH). Amusátegui se había negado a tener un segundo en muchas ocasiones. Tal vez, le venía de su propia experiencia de ser “segundo con derecho a sucesión” de Claudio Boada en los tiempos del salvamento del Banco Hispanoamericano. Decía don José María que él en el Banco Central Hispano tenía “un montón de consejeros delegados”, como “idea fuerza” para librarse de las presiones del Banco de España. Ángel Corcóstegui Guraya había sido uno de los preferidos de Pedro de Toledo, el presidente del Vizcaya. No se significó en la terrible lucha que supuso la fusión del Bilbao con el Vizcaya y permaneció en el BBV sin, aparentemente, mayor problema. De una forma u otra se habían ido marchando pesos pesados del Vizcaya, como muy bien pudo ser Alfredo Sáenz —el sucesor oficial de Toledo— que trabajaba en el difícil saneamiento de Banesto, ahora propiedad de Banco Santander. Francisco Luzón, otro “vizcaya” seguía en Argentaria. Y, José Luis Leal, que además fue ministro con la UCD, era el presidente de la patronal bancaria AEB.
El Banco de España hizo, más o menos, de agencia de cazatalentos y se ofreció la candidatura de Corcóstegui a Amusátegui, pero se resistió un tiempo, como queda dicho. Desconfiaba el banquero gaditano de un hombre que venía del gran competidor, del otro banco fusionado, del BBV y que, públicamente, no se sabía que tuviera diferencias con los “bilbaos” que ahora controlaban la entidad. Pero el Banco de España sabe —o sabía—hacer estas cosas… Corcóstegui aterrizó en la sede de la Plaza de Canalejas sólo, sin equipo. Le acompañaba una secretaria y nada más. Y supo hacerlo bien. En su llegada no pisó ningún callo.
Entre 1995 y 1996 parece que las dos fusiones existentes no son suficientes. Y se siguen haciendo quinielas. Se llega a sospechar incluso que Banco Popular estaba dispuesto a hacerse con el Central Hispano. Por otro lado, los rumores adjudican que Argentaria podría ser adquirido por el BBV. Todo el mundo niega tales extremos. La realidad demostró que se trataba de rumores locos. El mítico Luis Valls vivió con especial “vigilancia” los dos intentos de fusión del Banco Central de Alfonso Escámez. Conocía bien el desarrollo de la fusión Central Hispano y tenía claro que no aceptaría uno de esos acuerdos, aún siendo de compra total. Eso me lo dijo a mí algún tiempo después. Luis Valls que tenía un especial cariño por Alfonso Escámez siempre le aconsejó resistir a cualquier acuerdo que le restará, antes o después, poder. O, tal vez, Valls sí se habría lanzado a una fusión con el Banco Central, siendo él delfín.
FRANCISCO GONZÁLEZ EN ARGENTARIA
Sin avisar, como lo hacen los políticos, se hizo el cambio en Argentaria. Francisco González, personaje muy conocido por su trabajo en Bolsa, había tenido una boyante agencia de valores, sustituye a Francisco Luzón al frente de Argentaria. Y llegaron los cambios previstos por el PP, Miguel Blesa sustituiría a Jaime Terceiro en Caja Madrid; Juan Villalonga, asume la presidencia de Telefónica, y César Alierta es nombrado presidente de Tabacalera. Rodolfo Martín Villa se convertiría en presidente de la eléctrica Endesa, pero ya en 1997, tras un periodo de “cohabitación” del mallorquín Feliciano Fuster con el gobierno popular. Es obvio que las grandes privatizaciones estaban en marcha y Argentaria no iba a ser menos.
Francisco González no es bien recibido por la profesión bancaria. No se le considera “banquero” y tiene en los primeros momentos incluso problemas para constituir su primer equipo de gestión. Pero, tras varios descartes en la búsqueda de un consejero delegado, asciende a este puesto a Francisco Gómez Roldán, director general con Paco Luzón. González había fichado a Ramón Bustamante con la idea de convertirlo en “número dos” del holding, pero las dificultades para contratar a “su equipo”, hicieron que Bustamante desistiera. Y la elección fue buena porque Roldán —excelente profesional— fue providencial para la necesaria soldadura de todas las actividades de Argentaria en un solo banco, que es lo que buscaba Francisco González de cara a su privatización.
Es muy significativo que en la comparecencia pública de González el 11 de diciembre de 1996 cuando le preguntaron sobre nuevos fichajes dijo que no buscaba ni banqueros, ni bancarios, y sí expertos en nuevas tecnologías. Eso iba a estar presente en las aspiraciones de González desde siempre. Y, por cierto, Argentaria fue pionera en Internet dentro del sector bancario. En esos mismos días se anunciaban medidas de saneamiento y de adecuación de muchos activos obsoletos de, por ejemplo el Banco Hipotecario, para adecuarlos a precios de mercado.
Desde el conocimiento interior de Argentaria, que era, sin duda, muy complejo, Gómez Roldán supo manejar bien las herramientas para fusionar, de una vez, todo ese interior y convertirlo en un banco convencional. Era lo necesario para su privatización. Pero, obviamente, sin esa característica de entidad única y privada, no se habría podido acometer años después la fusión con el BBV. Francisco Gómez Roldán, pasado el tiempo, fue nombrado consejero delegado del Abbey Bank, una arriesgada operación de Emilio Botín en el Reino Unido, pero que salió bien, muy bien gracias al esfuerzo de Paco Roldán… Pero él enfermó y falleció. Unos meses antes BANCA 15 le había dado uno de sus premios al Mejor Banquero, que no pudo recoger. La entrega del galardón a su mujer y a su hijo, fue un auténtico y multitudinario homenaje póstumo de toda la banca española a Francisco Gómez Roldán.
Y es curioso, en 1996 y 1997 los rumores sobre fusiones menudeaban. Ya hemos hablado de aproximaciones entre el Popular y el BCH. El mismo BBV no ocultaba su interés por Argentaria como si eso fuera posible. Pero nadie hablaba del Santander como candidato a una fusión. Por un lado se decía que el banco cántabro debía digerir la compra de Banesto y por otro no se veía que Emilio Botín fuera a “repartir” algo del interior de su “casa”.
Nacen BCH, BBVA… y el Euro
Se puede decir que 1998 marca el punto de partida de lo que sería la consecución de las dos grandes fusiones de la historia bancaria española, la del BBVA y la del BSCH. Como escenario complementario se sitúa la adopción del euro, que en esos momentos se vislumbraba como un proyecto difícil.
Cuando Emilio Botín, en su reciente visita de Londres, habló de su deseo de que Banco Santander fuera líder en Reino Unido estaba expresando un deseo que tuvo siempre respecto a la posición del banco cántabro en España e, incluso, antes de ser presidente del mismo. Pero es obvio que un deseo no se puede convertir en realidad si no hay bases para llegar a él. Y en 1988 cuando se lanzan una serie de productos “mortales” para la competencia, tal como las supercuentas no se puede negar que pretendía ganar clientes, dinero, cuota de mercado y, al mismo, previsiblemente debilitar a sus rivales.
Voy a intentar hoy situarme en los años 1998 y 1999 con la consolidación de Ángel Corcóstegui el Central Hispano, con asimismo un ambiente que pedía la consecución de otra fusión, con la llegada de no sólo una, sino de dos y, sobre todo, con el “tema del euro”. Con el nacimiento formal de la moneda única y con las exigencias para formar parte de Unión Monetaria. Y, en fin, al tratarse esta crónica de una “historia de la historia” tengo que decir que los Cuadernos de Historia de Banca 15 —presentes en banca15.com y con permanente éxito de visitas—ejercen una competencia feroz respecto a este texto y eso que el autor es el mismo. Pero, en fin. Podemos, pues, situarnos en el año 1998 como punto de partida de lo que serían la consecución de las dos grandes fusiones de la historia bancaria española y con la adopción del euro como proyecto difícil.
Es evidente que el “cabo suelto” es Argentaria. Se ha privatizado y además, Francisco González, acelera todas las operaciones para unificar la entidad, absorbiendo todo aquello que quedó suelto en tiempos de Francisco Luzón. Y cada vez que Argentaria está más saneada y “posible”, más se abre el “apetito desordenado” de los demás bancos para hacerse con el ex banco público. Pero González mantiene una cierta lejanía al respecto y dice que lo que él quiere es consolidar su entidad, y que no contempla fusión alguna. Parece que hasta el BCH de José María Amusátegui se dispone a interesarse por Argentaria, pero en esos días se dice que el Banco de España e, incluso, el Gobierno dice al banquero de San Roque que se dedique a lo suyo.
Realmente, Amusátegui una vez que Ángel Corcóstegui llega a su casa le da toda clase de facilidades para que reconstruya y mejore la situación. El ex alumno predilecto de Pedro de Toledo, aun llegando solo, sin equipo, a la sede de Canalejas, hace una muy buena labor y restaña las heridas producidas en los primeros momentos de la fusión del Central y el Hispano. Se había dado especial prioridad a los hombres del Hispano frente a los históricos del Central. Y, también, alguno “hispano” se sentía agraviado pues, asimismo, en esos primeros momentos hay problemas con algunas personas importantes del equipo de Claudio Boada. Corcóstegui acepta en principio a todo el mundo y pone la máquina a trabajar. Crea jornadas de más de 12 horas y obliga a todo el estado mayor —a la llamada comisión directiva—, a realizar el trabajo con la misma intensidad.
Bueno, en política sigue muy presente el problema de ETA con una tregua declarada Y el Gobierno de Aznar manifiesta su intención de autorizar en principio la apertura de conversaciones de paz con la banda armada. Eso sería a primeros de octubre. El PSOE parece que no sabe vivir como partido en la oposición y se establece una fuerte pugna entre Josep Borrell y Joaquín Almunia. Finalmente, Borrell le gana a unas primarias a Almunia y asume la condición de candidato a la presidencia. En mayo se opondría, como portavoz, a Aznar en los debates del Estado de la Nación. Y hay otros retazos del pasado, el ex director de la Guardia Civil, Luis Roldán es condenado años de prisión por cohecho, estafa y malversación de caudales públicos. También son condenados José Barrionuevo y Rafael Vera por el tema GAL
EN LA UNIÓN MONETARIA
En datos financieros, pues se produce el cese de Françesc Costabella, director general de Caixa de Cataluña. En principio se dice que responde a un deseo de fusión con otras cajas catalanas
—se han producido varias fusiones de ellas en otros lugares— pero luego se descubre que es por problemas en las cuentas de la entidad. Pero ahí algo mucho más que fundamental y que desde luego se presenta como una fecha histórica de enorme repercusión. El 27 de febrero de 1998 la Comisión Europea declara que España cumple los principales requisitos para ingresar en la Unión Monetaria Europea (UME). Sin duda, el Gobierno de Aznar, y en especial el equipo de Rodrigo Rato ha hecho un especial esfuerzo para adecuar las cuentas públicas a esos baremos exigidos por la Unión. Desde luego, para la banca española —comenzando por el Banco de España— se acoge la noticia con preocupación, pero con esperanza. Hay mucho que hacer para prepararse para la nueva situación.
EL “BISHO”
En enero de 1999 se anuncia, casi por sorpresa la fusión entre el Santander y el Central Hispano. Cuatro personas acumulan todo el poder Emilio Botín, José María Amusátegui, Ángel Corcóstegui y Matías Rodríguez Inciarte. E, incluso, constituyen en G-4, el comité de los cuatro que asumirá todo el desarrollo de la fusión. La presentación se hace en un multitudinario acto con cientos de informadores en el Patio de Operaciones del BCH, en la antigua sede del Hispano, en Plaza de Canalejas. Botín abre el acto con, más o menos, estas palabras: “Nace el banco del Euro”. Y, en efecto, el 1 de enero de 1999 España se incorpora al Euro y se inicia la tercera y última fase de la Unión Monetaria Europea, al ceder los países miembros sus respectivas políticas monetarias al Banco Central Europeo.
Las siglas del nuevo banco son BSCH, “be-ese-ce-hache” y el equipo responsable de la nueva identidad corporativa le había llamado desde el principio de su trabajo, el “bisho” (que suena a bicho con la ch. aspirada), el creador del mote era andaluz y aficionado a los toros. Y, entre los expertos y algunos periodistas, se generaliza el nombre de “BISHO”, pero los de comunicación de banco y, también, la pura costumbre le quita la primera B el nombre y se queda con SCH, que, además, pone primero la palabra Santander. Bueno, valga como anécdota.
Hemos dicho con anterioridad que en el ambiente de 1988 las posibilidades de fusiones están a la orden del día y que las especulaciones no paran. Es cierto que ha hablado mucho de la posibilidad de que Popular y Central Hispano se unan. Ya hemos dicho que el BdE le quita a Amusátegui de la cabeza la posibilidad de fusionarse con Argentaria con la indicación de que, antes, hay que “solidificar el Hispano”. Pero se ha cruzado otro avatar. Rodrigo Echenique, eterno consejero delegado con Emilio Botín en Banco Santander dimite. Dicen que por cansancio y Botín admite esa renuncia. Otros especulan en ese momento con cuestiones judiciales como causa, pero parece que Echenique convence a don Emilio que está muy cansado y que le sería muy útil fuera del cargo de consejero delegado. Y eso es más que verdad pues Rodrigo Echenique no ha dejado de trabajar para Botín en todos estos años estando en misiones de enorme importancia.
La historia de la aproximación entre Santander y Central Hispano tiene muchas versiones y, obviamente, ninguna está confirmada del todo. Pero parece que un día se plantea en conversación entre Emilio Botín y Matías Rodríguez Inciarte la necesidad de nombrar un consejero delegado. Tal vez, el Banco de España se lo ha sugerido a don Emilio, dentro de esa idea de que junto a todo presidente, aunque sea ejecutivo per natura, como lo es Botín, se cuente con un gran capataz que ordene bien los equipos. Matías, aun sin demasiada fe, se ofrece. Y Botín le contesta que él está bien donde está, que la persona que le interesa es Ángel Corcóstegui, que intente verle y que le haga una oferta imbatible.
FICHAR A CORCÓSTEGUI
Es obvio que las relaciones —hasta entonces— entre Botín y Amusátegui no son buenas y la cosa se plantea como una auténtica bomba. Pero Matías Rodríguez Inciarte no arredra y en una conversación rápida le hace la oferta, esperándose lo peor. Lo curioso —según mis datos— es que Ángel Corcóstegui ni mueve una ceja. Deja acabar a don Matías y le dice que él se va encantado con don Emilio de consejero delegado si con él se va el Central Hispano entero, incluso con su presidente. Rodríguez Inciarte ha entendido enseguida a Corcóstegui y le pregunta: “¿Una fusión”? El gesto afirmativo de don Ángel, hace que Inciarte formule otra pregunta: “¿Y Pepe Amusátegui?”. Responde Corcóstegui: “Eso déjamelo a mi”.
Matías Rodríguez Inciarte acude inmediatamente al despacho de Botín en Castellana, esquina a Ortega y Gasset. Y como sabe resumir muy bien, le explica a Emilio Botín la cuestión. Lo único que responde el presidente del Santander es: “¿Y a ti que te parece?”. “A mi, bien”, responde Inciarte. “Pues a mi también”, responde Botín. Luego, algunos meses después, se dice que Botín dijo que Corcóstegui le había adivinado el pensamiento y le había hecho ahorrar mucho tiempo. Y, por parte de Amusátegui, una vez que aceptó la propuesta entendió perfectamente cuales eran las prioridades y como, en un tiempo, no demasiado largo, Emilio Botín se convertiría en presidente único. La fecha se adelanto, al final. Pero eso es para otra ocasión.
LA FUSIÓN BBVA
Y como la historia es conocida, pues decir que la fusión entre el Santander y el Central Hispano aceleraría los intentos del BBV de fusionarse con la Argentaria de González, asunto detenido hasta entonces, y al parecer, por las exigencias de Francisco González. De todos modos las negociaciones iban a durar muchos meses, el 19 de octubre de ese 1999 se anuncia la fusión BBVA, con Emilio Ybarra y Francisco González, como copresidentes y siendo este el futuro presidente único. Es cuestión había sido, sin duda, el gran escollo que hubo que vencer.
La política general digamos que el PP gana las elecciones municipales, autonómicas y europeas dejando al PSOE en clara desventaja. Josep Borrell dimite y ya será Joaquín Almunia quien se oponga al presidente Aznar en el debate del Estado de la Nación de 22 de junio. Sería el último de la VI legislatura. El Gobierno anuncia el acercamiento de un centenar de presos de ETA al País Vasco, pero la banda armada rompe su tregua, tras 438 días sin cometer ningún atentado. Es el ocho de noviembre.
Y con las dos grandes fusiones en marcha —es el origen de los hoy dos grandes bancos españoles, Santander y BBVA— se abre el año 2000 con la convocatoria de elecciones generales —se celebrarán junto a las andaluzas— para el 12 de marzo, que ganaría el PP por mayoría absoluta. Al día siguiente Joaquín Almunia dimite como secretario general del PSOE. Meses más tardes, el 22 de julio, un casi desconocido José Luis Rodríguez Zapatero es elegido líder del partido socialista.
Este año 2000 se realiza uno de los trabajos más difíciles de toda la historia española y que también compete a los bancos: el cambio técnico y mental para operar con el euro y adaptarse a la política fiscal, presupuestaria, necesaria para igualar los parámetros del Tratado de Maastricht. Bancos y cajas se preparan para abrirse a un tiempo de tipos de interés extraordinariamente bajos, cosa no fácil y nunca visita en nuestra industria financiera. Se va consolidando, asimismo, las presencia exterior de la banca española en Latinoamérica, las cosas comienzan a ser muy distintas, prácticamente inéditas. Pero de eso ya hablaremos en nuestro próximo capitulo. Y temas referidos al Popular, a Banesto, a Caja Madrid, a La Caixa, que se han ido quedando en el tintero, también tendrán el trato adecuado.
Tras el BSCH llega el BBVA
Al hilo de la actual conversión de las marcas británicas bajo el paraguas común del Santander, la crónica se inicia en 1999 con la intención de Corcóstegui de mantener la herencia “Central Hispano” en el SCH. Mientras, se produce el acceso, por anticipado, a la presidencia única de González en el BBVA.
En el capítulo anterior iniciábamos nuestro relato con una cita de actualidad respecto al viaje de Emilio Botín a Londres y su referencia a la posibilidad de que el, todavía Abbey Bank, compitiera por el liderazgo de la banca británica. Hay que decir ahora otra cuestión nos obliga también a relacionar las cuestiones de Banco Santander en Londres con la historia de la fusión Santander Central Hispano. Emilio Botín ha tenido siempre las cosas muy claras y que, obviamente, el “BISHO”, el BSCH, su nombre, iba a ser a relativamente efímero. Sabemos hoy pues que Santander abandera con su marca las tres entidades que mantiene en el Reino Unido y que todo aparecerá con el nombre Santander, con el logotipo de la llama y con el rojo total, que ya tenían.
Era más difícil, no obstante, en ese ya muy lejano 15 de enero de 1999, suponer que un día despareciera públicamente cualquier alusión al Central Hispano y que se impusiera la Operación Rojo. En esos momentos la opinión pública pensaba que era una fusión entre iguales en la que, por ejemplo, Ángel Corcóstegui tenía un enorme peso. El hasta entonces consejero delegado del Central Hispano tenía como misión defender la herencia del “Hispano” —los del Hispano ya se habían cargado la herencia del Central— ante las previsibles presiones de la gente del Santander. Decíamos también que se había constituido el G-4, y que formado por Emilio Botín, José María Amusátegui, Ángel Corcóstegui y Matías Rodríguez Inciarte, era la instancia máxima en los trabajos de fusión. Pero, enseguida, se demostró algo. La autoridad real de Emilio Botín Ríos estaba por encima de cualquier otra circunstancia. Si es cierto que él no la imponía y que se guardaban las posiciones de corrección institucional, dejando sitio a Amusátegui como copresidente.
Asimismo, el 15 de octubre de este año de 1999 se anunciaba, por fin, la fusión entre el BBV y Argentaria. También decíamos que la fusión BSCH forzaba al BBV a mover ficha y “hacerse” con Argentaria. Pero la negociación fue larga y la posición de Francisco González muy firme. Sin duda, se veía apoyado por el Gobierno o jugó fuerte para mantener su candidatura. Desde el principio, ni Emilio Ybarra, ni Pedro Luis Uriarte, presidente y consejero delegado del BBV, veían esa fusión “entre iguales” que convertiría a González en sucesor. Siempre se dijo que el Gobierno de José María Aznar no le gustaba la deriva “vasquista” que podría tomar en BBV en manos de Uriarte. Al dinámico –y muy capaz—consejero delegado del BBV se le veía como hombre cercano al PNV. O, incluso, sin más acercamientos políticos, Uriarte defendería siempre la condición vasca del Banco Bilbao Vizcaya frente la tendencia a “madrileñear”, sobre la cual tampoco Emilio Ybarra era tan contrario como Uriarte. De todas formas, firmadas las bases de fusión en que Francisco González se convertía en copresidente y sucesor, Pedro Luis Uriarte supo que su carrera hacia la presidencia del banco cuya sede estaba en Bilbao, en Gran Vía, 1, se había frustrado. Desde luego, las referidas bases de fusión señalaban que Pedro Luis Uriarte continuaría siendo consejero delegado una vez que Francisco González asumiera la presidencia. Es obvio que Uriarte sería “un hueso duro de roer” para González y que, ciertamente, el banquero gallego sería rehén del poder real de Pedro Luis Uriarte. Y luego, asimismo, tanto la salida de Amusátegui en el SCH, como la de Ybarra en el BBVA se iban a adelantar, por circunstancias imprevistas, acelerando las llegadas de Botín y de González a las presidencias únicas de sus bancos respectivos pero esto es también supone adelantarnos un poco sobre los acontecimientos. Aunque hay que decir, que, por un lado, Ángel Corcóstegui continuaría como consejero delegado tras la salida de Amusátegui, pero Uriarte se iba a ir junto con Ybarra. Las cosas si cambiaban de manera notable en BBVA y no tanto en BSCH…
CUESTIONES POLÍTICAS
El repaso a la política general del año 2000 nos situaba ya en el PSOE a José Luis Rodríguez Zapatero —también lo mencionábamos en nuestro capítulo anterior— y la llegada al despacho se secretario general del PSOE en la calle Ferraz de Rodríguez Zapatero se inscribió, igualmente, en la crisis grave que el PSOE estaba sufriendo tras despedirse del poder —del Gobierno— Felipe González desde octubre de 1982. Zapatero era un, casi desconocido, y salió contra todo pronóstico, pero, tal vez, nadie apoyó con vigor, en el interior del PSOE a la candidatura de José Bono y se dejó fluir la llegada de un desconocido, al que —se pensó— se podría manipular. ¡Que equivocados estaban en Ferraz! En fin, la elección de José Luis Rodríguez Zapatero llega el 22 de julio tras el XXXV Congreso Federal del PSOE, que a su vez nombra a Manuel Chaves como presidente del partido.
El 29 de octubre Gaspar Llamazares se convierte en Coordinador General de Izquierda Unida, en sustitución de Julio Anguita. Y el 21 de noviembre ETA asesina el ex ministro socialista, Ernest Lluch. Al día siguiente más de un millón de personas se reúnen en Barcelona en la manifestación más grande de la historia de la Ciudad Condal para protestar por el asesinato. Y, poco después, el 12 de diciembre, los secretarios generales del PP, Javier Arenas, y del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, firman el Pacto Antiterrorista y por las Libertades. Aznar esta presente y el acuerdo es una iniciativa de Rodríguez Zapatero, sin duda impresionado por el terrible asesinato de un hombre bueno como lo fue Ernest Lluch. Realmente, ese pacto supuso un muy duro golpe a ETA. Y la mayor parte de los expertos creen que de haber continuado vigente unos cuantos años más, tal vez, se hubiera terminado con la banda armada.
Pero la actividad económica no se queda quieta a lo largo de 2001. La realidad es que con el euro ya aprobado, con la presencia de España en el Sistema Monetario Europeo todo está preparado para el inicio de la circulación del euro, que tendría lugar 1 de enero 2002, proeza muy interesante en la que banca española y las cajas tuvieron un comportamiento modélico y que será bueno que nos refiramos este hecho más adelante y con el especial relevancia.
LAS “CUENTAS SECRETAS” DEL BBV
Me he referido al adelanto en la salida de Emilio Ybarra y Pedro Luis Uriarte del Consejo de Administración del BBVA. Y hay que explicar la causa porque, realmente, tiene una “recorrido” su historia que, prácticamente, toca todos estos años cruciales para la industria financiera que hemos ido tratando aquí. Fue el caso de las “Cuentas Secretas”. Muy sonado y debatido. Realmente, se puede leer con bastante detalle en nuestra pagina web banca15.com, en los Cuadernos de Historia y en el espacio así llamado: “La ‘suerte’ de las Cuentas Secretas”. Y la cosa se remonta nada menos que a octubre de 1987, antes de iniciarse el torbellino de las fusiones. Javier de la Rosa ha comprado un paquete de acciones de Banco de Vizcaya y presiona a Pedro de Toledo para que le deje sitio en el consejo del banco o le recompre las acciones. Incluso Toledo pide consejo a Escámez, a la sazón presidente de Banco Central y don Alfonso le aconseja a Pedro de Toledo que se haga con el paquete y que ponga fin a las manipulaciones de De La Rosa. Poco podría pensar entonces, Alfonso Escámez, que poco después tendría que sufrir lo mismo. Total que se recompran las acciones y se vuelven a vender para no tener problemas con el regulador y con las limitaciones de la autocartera. Toda la operación se había hecho fuera de España y así queda el dinero depositado en el exterior. Por tanto, es una “herencia” del Vizcaya al BBV.
En un momento dado Emilio Ybarra, con el conocimiento de otros consejeros del Banco Bilbao Vizcaya, decide “recuperar” ese dinero y convertirlo en primas para un fondo de pensiones extraordinario destinado, precisamente, a esos consejeros, que suman 22. Es American Life Company quien construye y contrata los fondos. Es posible que las presiones del Gobierno Aznar sobre la fusión les pudo hacer sentirse perjudicados e inseguros, y por eso inician ese camino. Pero al final se cae en la cuenta de que son fondos opacos y se deshacen. Francisco González, copresidente del BBVA, se entera de la cuestión y pide que se termine con ello. Y tras deshacerse la operación de los fondos, se ingresa su importe en la cuenta del banco y se normaliza con Hacienda la cuestión fiscal. Eso sería entre diciembre de 2000 y enero de 2001. El tema es comunicado al Banco de España y queda ahí.
Parece que la cosa se ha olvidado. Terminado el verano de 2001 hay muchas noticias en prensa sobre la próxima junta de 2002, en la que se produciría el acceso a la presidencia única de Francisco González con la jubilación de Emilio Ybarra. Por un lado comienzan a circular rumores sobre que podría ampliarse el tiempo de presidencia de Ybarra, para mejor funcionar con el consejero delegado, Pedro Luis Uriarte. Todo el mundo en el BBVA niega este hecho, pero los rumores de mayor permanencia de Ybarra en activo circulan, incluso, profusamente por el interior del mismo banco. Y es entonces cuando aflora con enorme ruido el tema de las llamadas “cuentas secretas” que, desde luego, hasta ese momento lo eran. El clamor es muy importante. Y el Banco de España conmina a que el banco aclare este tema de manera oficial e, incluso, da un plazo para ello.
Y sale a la palestra Emilio Ybarra y no cuenta la historia tal como es. O, al menos, eso parece. No relaciona la existencia del dinero con el asunto de De La Rosa y una decisión de Pedro de Toledo, sino que lo relaciona con la compra de Bancomer. Y el efecto es peor. Es algo así como decir que es peor el remedio que la enfermedad. El 18 de diciembre de 2001 dimiten Ybarra y Pedro Luis Uriarte. Realmente, la salida de Uriarte es la “novedad”. Francisco González queda con las manos libres para gobernar BBVA.
OTROS CAMBIOS, OTRAS MEDIDAS
Merece la pena dar algunos retazos de los cambios que se van produciendo en esos tiempos para dar idea de que los procesos de integración son importantes y continuos.
En junio de 2000 BBVA absorbe de su filial Banca Catalana, comprada tras la conocida crisis financiero-política, y judicial de la entidad. También se hace la absorción de Banco de Comercio y de Banco de Negocios Argentaria.
Unos meses antes, también el Barcelona Banco Sabadell y el Banco Comercial Portugués (BCP) hacen una alianza intercambio accionarial que sonó entonces a fusión transnacional. Y en marzo de 2000, Banco Urquijo y la francesa Caisse de Dépots et Consignations (CDC) constituyen en España la entidad Banco CDC Urquijo, como “private bank. Ese mismo mes, BSCH realiza la fusión de sus dos private bank (Banco Santander de Negocios y Banif) se crea Banco BSN Banif, que terminará llamándose solo Banif.
Y también han movido ficha las cajas. De hecho son las primeras fusiones de cajas en mucho tiempo, que desde luego modifican el número de entidades abiertas. El año 2002 iba a ser importante en movimientos corporativos. Pero lo más importante del año 2002 es que los españoles, y los ciudadanos de otros 11 países europeos, llevan en sus bolsillos a partir del 1 de enero los billetes de euro. Billetes de clara inspiración alemana. España termina muy pronto la doble circulación de euros y pesetas que se presenta como más problemática que la simple adopción de la nueva moneda.
Las cuestiones de 2002 quedan para el próximo capítulo y entre ellas el inicio del camino de fusiones de Banco Sabadell y la compra por Barclays Bank de Banco Zaragozano. Y en todo ello hay mucha tela que cortar.
El milagro de Luis Valls
El que fuera presidente del Banco Popular, Luis Valls Taberner, ha sido un personaje clave de la banca española. Dejó su sello en la entidad, se mostró muy crítico con las fusiones y apostó por el ascenso del actual máximo mandatario del Popular, Ángel Ron.
No es posible construir la historia de la banca sin referirse a Luis Valls Taberner. Es cierto que en esta historia que estoy construyendo con motivo de los quince años de Banca 15 han primado, sin duda, las fusiones bancarias, que han dado a la industria financiera española una relevancia difícil de imaginar allá en 1994. Y menos, claro está, diez años antes. Será necesario en esta historia volver sobre el avance y consolidación de esas fusiones. Pero hoy toca otra cosa. Un primer detalle, en 1989 y ante el primer momento de las fusiones con la puesta de moda de los copresidentes —Escámez-Conde, primero y Asiaín y Toledo, después— Luis Valls decide nombrar copresidente a su hermano Javier Valls Taberner. En realidad fue una respuesta al mercado y al ambiente bancario de que por ahí, por el Banco Popular, no iba a haber fusiones.
Luis Valls había llegado a la presidencia de Banco Popular en 1972. Se había incorporado al Banco Popular Español en 1957. En principio parece que quiso dedicarse a la docencia pues fue profesor de Economía Política en la Universidad de Madrid y de Hacienda Pública en la de Barcelona.
Su padre Fernando Valls Taberner ya tuvo relación con el Popular, así como otros miembros de la familia.
Luis Valls había nacido en Barcelona, el 5 de junio de 1926 y falleció en Madrid el 25 de febrero de 2006.
En 2004 había propiciado que Ángel Ron, “un joven descubrimiento” de él mismo, ocuparía la presidencia ejecutiva ese año, manteniéndose Valls como presidente de la Junta de Accionistas y conservando la estructura de copresidencias, permaneciendo Javier Valls en ese cometido. Luis Valls Taberner era miembro del Opus Dei y como persona consagrada pues permaneció soltero y vivió siempre en una residencia de la Obra, dentro de la costumbre y disciplina de esa institución religiosa. Conoció a Josemaría Escrivá de Balaguer en 1945 y desde entonces permaneció en el Opus Dei.
MUY CRÍTICO CON LAS FUSIONES
Realmente, Luis Valls siempre fue muy crítico con el camino de las fusiones entre entidades.
Mantenía una gran amistad con Alfonso Escámez y una admiración sincera. Pero nunca creyó que el primer intento de fusión con el Banesto de Mario Conde y, menos, tal vez, en la ya definitiva con el Hispano de José María Amusátegui. Siempre se dijo que Valls sí había visto, desde hacia tiempo, ser sucesor de Escámez, bajo la idea de que él y Banco Popular fueran los “ganadores” de un acuerdo sucesorio. No se sabe si, alguna vez, Luis Valls participó a Alfonso Escámez esa posibilidad. Pero ahí está la formula de dos co-presidentes que había adoptado en la entidad del Edificio Beatriz. Banco Popular tenía ya a finales de los ochenta la estructura y tamaño previstos por Valls y su especialización en banca comercial con mucha incidencia en clientela de particulares y PYMES. Una tendencia al alto rendimiento y un alejamiento de las posiciones industriales que otras entidades si habían asumido.
Es cierto que en plena época de fusiones el en la co-presidencia Popular pudo despertar el “apetito desordenado” de muchos. Y se dice que siempre estuvo en el punto de mira del BBV, primero, y del BBVA, después.
Pero es evidente que Luis Valls tenía su sistema de defensa basado en unos altos rendimientos de la entidad y un modo de hacer el negocio en proximidad al cliente que le fue muy bien. Allá por el inicio de los años noventa del siglo pasado, muchas veces, analistas, periodistas y hasta muchos banqueros argumentaban que el tamaño del Popular no era el adecuado y que tenía que crecer. Poco dado Luis Valls a este tipo de operaciones, a no ser que fueran muy claras, se habló de que estaba interesado por el creciente Banco Sabadell. E, incluso, ese interés se produjo en dos ocasiones.
Y en la última La Caixa de Pensions de Barcelona entró en el capital del Sabadell —un 15%— como elemento de defensa del banco vallesano ante los intentos de anexión del Popular.
ÁNGEL RON
De todos modos, es posible que el propio Valls detectara que los tiempos habían cambiado y que los cambios estructurales y de entender el negocio debían llegar al corazón de la sexta planta del Edificio Beatriz. A partir de 1995, el mismo Luis Valls relanzó lo que se llamaría después la “revolución de los jovencitos”, que no era otra cosa que hacer sitio a la gente joven, en detrimento de los ejecutivos que le habían acompañado durante muchos años en la evolución del Banco Popular.
Un buen ejemplo sería Ángel Ron Güimil. Consolidó su posición como modernizador del concepto de banca comercial dentro de Popular, aplicando valores del marketing moderno en la labor de la sucursales, creando la idea de la venta y la consolidación de la tendencia a los productos bancarios cruzados (más de un producto por usuario y cuenta) y su mayor rentabilidad para el cliente y un mayor retorno (beneficio) para la entidad.
Este hecho le llevó a ser director de la red comercial del banco en 1998, puesto muy importante dentro de la estructura de Banco Popular. En 2002 sería consejero delegado en sustitución de Fulgencio García Cuellar y en 2004 fue el recambio de Luis Valls en la co-presidencia, en, sin duda, una de las carreras más rápidas de la reciente historia de la banca española.
Ron fue un discípulo aventajado de Valls y que éste vio en las ideas de Ron de modernizar la acción comercial del banco una vía imbatible de futuro.
El 22 de marzo de 2006 Ángel Ron asumió la presidencia única de Banco Popular por la jubilación de Javier Valls.
Ahora bien, la vía de ascenso de Ron fue siempre propiciada por Luis Valls con un buen golpe de perspicacia.
Con inteligencia y en silencio —aunque el tema era conocido— Luis Valls se posicionó a favor del cambio político.
No obstante había pertenecido al Consejo Privado de Don Juan de Borbón, padre del Rey Don Juan Carlos. En ese consejo privado hubo muchas personalidades que desde la moderación intentaban que el cambio, tras el fallecimiento de Franco, fuera pacífico y con vía clara hacia la democracia. En la primera transición, y en la transición propiamente dicha, mantuvo muchos contactos con personalidades de la oposición democrática y de los sindicatos. Y la colaboración con Miguel Boyer y con Javier Solana trajo, por ejemplo, una mayor aproximación con el PSOE. Ya en febrero de 1982, cuando parecía que la alternativa socialista era más que previsible, Valls fue muy activo en propiciar los contactos de la banca con Felipe González y su equipo.
Por otro lado, hay que señalar que la impronta de Luis Valls sobre las no fusiones, aparecería en Ángel Ron en una de sus lecciones en los Cursos Financieros de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, de Santander, cuando en 2007 presentó una ponencia en la que de demostraba que las fusiones habían reducido el valor de las entidades. Es decir, valían, “pesaban” más y eran más rentables por separado. En el fondo lo que demostraba eso era una gran coherencia institucional dentro del Popular. Y ese bien podría ser el milagro de Valls.
Claro que, en la cercanía de este mes de febrero, con la presentación de los resultados anuales de Banco Santander que le convierten en el tercer banco del mundo, tras dos entidades chinas, el primero, pues, a nivel práctico, pues da un poco de vértigo. Por ahí irá nuestro próximo capítulo. Narrar la historia de la fusión Santander Central Hispano que dejamos muy en el principio, y también, la llegada de Emilio Botín Ríos a la presidencia única del banco fusionado.
También, quiero comenzar a esbozar la batalla exterior del Banco Santander y del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, que es, sin duda, el inicio de una gran etapa, con un éxito asombroso. |
     |