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Francisco González critica el proteccionismo del presidente de Estados Unidos

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El presidente de BBVA, Francisco González, criticó las limitaciones al libre comercio y movimiento de personas y pidió más integración económica.

En el discurso que pronunció con motivo de la junta de accionistas el número uno de BBVA destacó que “ el riesgo geopolítico está creciendo porque en muchos países se están buscando soluciones fáciles y unilaterales a problemas complejos y globales. Soluciones que pasan por limitar el libre comercio así como el movimiento de personas y coartar la iniciativa privada para proteger producciones o empleos locales o nacionales”. Se trata de una clara crítica, entre otros al presidente de EEUU, Donald Trump, cuyas políticas pueden perjudicar mucho a México, país en el que BBVA cuenta con Bancomer, el banco que más aporta a sus resultados. En este sentido, según González, México se encuentra en buenas condiciones para negociar con EEUU y habrá un acuerdo razonable entre EEUU y México. “Pese al ruido y la incertidumbre habrá acuerdo. Cuando mejor le va a EEUU, mejor le va a México y cuanto mejor a México, mejor a EEUU”, dijo el presidente de BBVA.

Tras hablar de México, volvió a criticar las medidas proteccionistas. “Lo que se necesita es que haya políticas coordinadas de ámbito global que favorezcan la integración económica y reformas que den más flexibilidad a las economías y más oportunidades a las personas, mejorando la educación y fomentando el desarrollo científico/tecnológico y la innovación”.

No obstante, reconoció que aunque “el avance tecnológico llevará, a medio plazo, a mayor crecimiento y bienestar, la transición puede ser durísima para muchas personas, sectores y países”. De modo implícito, se refería a la pérdida de empleos que puede haber.

Dividendo

Por lo demás, recalcó que en abril, si lo aprueban los órganos corporativos, se pagará el último dividendo “opción”, 13 céntimos. “En adelante, todos los pagos de dividendo se harán en efectivo dos veces al año, octubre y abril, en lugar de las cuatro actuales” y prevén “mantener un pay-out de entre el 35%-40% de los resultados, tal y como anunciamos en 2013”, dijo González, quien hizo hincapié en que el crecimiento del dividendo será en paralelo con los beneficios, en una línea clara, sostenible y predecible, alineada con las recomendaciones de los reguladores y las mejores prácticas.

En su intervención, destacó la evolución del plan de transformación, que ya esta en ejecución y en el que vamos por delante de todos. “En los próximos tres años veremos el despliegue de todos los proyectos de este plan; ya tenemos resultados tangibles muy relevantes, pero los años que vienen serán los de la explosión de las realizaciones y los resultados”, apuntó el máximo responsable de BBVA.

González recurrió a las cifras para defender que la transformación digital para facilitar la vida a los usuarios está dando resultados. “En 2006 procesamos 90 millones de transacciones al día y 225 en 2012. Hoy estamos por encima de 1.000 millones y esperamos que en 2020 sean 1.500 millones”. La multitud de productos digitales, más fáciles y con nuevas funcionalidades y lo sencillo que es hacerse cliente del banco también han tenido réditos en forma de nuevos usuarios. “A finales del año pasado teníamos 18,5 millones de clientes (un 50% más) y 12,4 millones de clientes móviles (más del doble que dos años antes), indicó Francisco González, que destacó que a finales del año pasado, las ventas digitales supusieron más del 17% del total, más del doble que un año antes.

Futuro
Ante los accionistas, el número uno de BBVA insistió en que las tecnologías, la transformación están llevando a BBVA a ser más que un banco. “Nos está llevando a ser una empresa digital que combina la seguridad y solides de un gran banco global a la flexibilidad eficiencia y capaz de crear e innovar de una start up”. Remarcó que están por delante en esta materia y que la transformación digital supondrá la desaparición de muchos bancos. “Muy pocos van a poder hacer la transformación digital. Es un proceso largo, complejo, la revolución ya está aquí y el tiempo no se puede comprar”, afirmó.

En este sentido, remarcó la competencia de las fintech en puntos clave para la banca y los gigantes tecnológicos que “más pronto que tarde entrarán con fuerza en el sector”. “El nuevo ecosistema estará configurado por un número reducido de plataformas digitales y la cabeza de estas plataformas las ocuparán quienes sean capaces de gestionar la oferta de todos los proveedores de las plataformas y ser un interlocutor de confianza de los usuarios”. “Para esto, será necesario reunir dos condiciones fundamentales: dominar las tecnologías exponenciales y una reputación intachable, basada en la transparencia y la ausencia de conflictos de interés”, señaló.

Trabajadores

González destacó la labor de ingenieros y bancarios en la entidad y puso el foco en los trabajadores de oficinas, que son los que tratan de modo más personal con los clientes y una de las fuerzas comerciales principales. “La gran ventaja de BBVA son sus equipos humanos y muy especialmente aquellas que trabajan en nuestras oficinas y dan servicio a nuestros clientes, tanto en banca comercial como en banca de inversión”. “Son los delanteros que meten goles”. “En BBVA, todos estamos al servicio de aquellos que mantienen la relación con los clientes”.

En este ámbito, los sindicatos que intervinieron en la junta criticaron la política laboral de la entidad por la presión a la plantilla y despidos por baja productividad injustificados, según las centrales. Sobre esto último, González señaló que son casos puntuales con causa para el despido y en relación con los recortes de plantilla apuntó que la reducción de plantilla ha sido de apenas un 9% desde 2012, desde el 20% registrado de media por el sector. "Cuando vemos las remuneraciones de la plantilla, se comprueba que pagamos mejor que la mediana del sector". “Lo que viene por delante va a ser duro e intentaremos tomar las medidas que permitan mantener el mayor empleo posible de los 135.000 que tiene BBVA a nivel global". Desde las centrales, la secretaria general de la sección sindical de CC OO, Isabel Gil, auguró conflictividad con el banco si continúan los recortes de plantilla.

Pagos

Los accionistas aprobaron la propuesta del banco de elevar el salario fijo de sus tres consejeros ejecutivos: el presidente, Francisco González; el consejero delegado, Carlos Torres Vila, y el responsable de Regulación, José Manuel González-Páramo.

Esta y otras medidas forman parte de la nueva política de retribuciones de la entidad, que se someterá a la aprobación de la Junta General Ordinaria que el BBVA celebra ese día en Bilbao, y que estará en vigor hasta 2019. Este plan, aprobado por el consejo de administración del BBVA el pasado 13 de febrero, incluye también el endurecimiento de las condiciones para que los tres consejeros ejecutivos puedan cobrar la parte variable y diferida de su salario anual.

De esta forma, y según el Informe Anual sobre retribuciones de los consejeros publicado a mediados de febrero, el presidente cobraría en 2017 un salario fijo de 2,47 millones de euros, frente a los 1,96 millones percibidos en 2016. Por su parte, el sueldo fijo del «número dos» del BBVA subiría a 1,96 millones de euros este año, desde los 1,92 millones correspondientes a 2016, en tanto que González-Páramo percibiría algo más de 830.000 euros, frente a los 800.000 del año anterior, destaca la agencia Efe.

El BBVA se ajusta así a las novedades regulatorias en materia retributiva que recoge la Circular 2/2016 del Banco de España y las directrices de la Autoridad Bancaria Europea sobre políticas de remuneración.

Según esta nueva política retributiva, la parte variable del salario de estos ejecutivos aumenta hasta el 60%, igual que el periodo de diferimiento, que pasa a cinco años para los tres ejecutivos y la alta dirección. De igual modo, la parte variable del salario estará sometida a cláusulas de reducción si no se alcanzan ciertos objetivos ("malus"), que pueden afectar incluso a cantidades diferidas ya satisfechas ("clawback").

Durante todo el periodo de diferimiento y retención de las acciones, que durará 6 años, estas cláusulas podrán hacerse efectivas, en caso «de un deficiente desempeño financiero del grupo, de la unidad o del individuo, derivado de conductas irregulares, fallos en la gestión de riesgos o reformulación de cuentas anuales, entre otros supuestos».

La parte de la retribución variable que los consejeros ejecutivos cobrarán en acciones no estará disponible durante un año desde su entrega y, además, en el caso del consejero delegado, se elimina la posibilidad de percibir la pensión de jubilación de forma anticipada.

Cuentas

También dieron los accionistas el visto bueno, a las cuentas del ejercicio 2016 y a los informes relativos a la gestión de ese año, como el de Gobierno Corporativo. También aprobarán la reelección como consejero ejecutivo del responsable de Regulación, González-Páramo, así como las de Carlos Loring y Susana Rodríguez como consejeros externos. Por su parte, Tomás Alfaro y Lourdes Máiz fueron reelegidos como consejeros independientes, todos ellos por un periodo de tres años.

La junta autorizó a la entidad a aumentar el capital social con la emisión de nuevas acciones ordinarias de 0,49 euros de valor nominal cada una, sin prima de emisión, "de la misma clase y serie" que las que tiene en circulación y con cargo a reservas.

El objetivo de esta ampliación es cumplir con el sistema vigente de retribución al accionista denominado "Dividendo Opción". Por último, la junta autorizará al BBVA para delegar en el consejo de administración la facultad de aumentar el capital social, durante un plazo de cinco años, hasta la cantidad máxima correspondiente al 50% del capital social, delegando a su vez la facultad de excluir el derecho de suscripción preferente.

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