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Entrevistas | Alberto Redondo, director de marketing de Seres para España, Portugal y Latinoamérica

La factura electrónica favorece a las fintech

La tecnología como vía para ahorrar costes y ganar tiempo en procesos que no son productivos es uno de los puntos fundamentales para los bancos.  

Por José María Lanseros

Uno de los caminos que conduce al ansiado ahorro de dinero y tiempo es la factura electrónica, aunque no es un camino de rosas y las entidades financieras han pisado un poco el freno en esta materia, según manifestó a Banca 15 en una larga entrevista el director de Marketing de Seres para España, Portugal y Latinoamérica, Alberto Redondo.

— ¿Cuál es la relación que tiene Seres con el sector financiero?

Somos una empresa que empezamos aportando soluciones tecnológicas en el ámbito retail para el intercambio de documentos. La aparición y el impulso de la factura electrónica nos ha abierto a todos los sectores y dentro de ese impulso, en España, las entidades financieras fueron una de las que más se sumaron.

La factura es un documento que tiene mucho valor: el fiscal, el tributario, comercial, pero sobre todo está la parte del pago, y ahí los bancos se posicionaron como referentes para de este modo jugar un rol importante.

En cuanto a nosotros, a raíz de la factura electrónica, nos hemos posicionado más con las entidades financieras.

— Cada banco desarrolla su factura electrónica. ¿Por qué no se ha podido unificar el criterio en esta cuestión?

Cada banco desarrolla su plataforma y la ha ido incorporando a su banca online, donde además de estos servicios daban el adicional de la factura electrónica para luego ofrecer servicios más ágiles como factoring o confirming.

Una plataforma única para la factura electrónica es como la idea de que todos hablemos un único idioma, algo irreal. Hay diferentes niveles de complejidad; la factura no es un documento sencillo sino con muchas aristas, entre ellas la parte legal y de negocio, y la banca se ha dado cuenta de que este mercado es más complejo de lo que parece.

En este punto, homogeneizar la factura, generalizarla a un mismo entorno, era el proyecto, agilizando la compensación en un ámbito electrónico, pero la realidad de la factura hace que las variantes lo hagan muy difícil de homogeneizar.

— ¿Con qué bancos trabajan en España?

BBVA y Popular. Originariamente trabajamos con La Caixa, pero esta entidad ha visto que su desarrollo dentro de la factura electrónica no debía ser tan intenso y ha reducido el peso e implicación en la factura electrónica.

En mi opinión, los bancos han dado un paso atrás en esta materia porque han visto que es más complejo de lo que pensaban. Las entidades se metieron en este tema para dar un servicio adicional a sus clientes de cara a facilitar pagos y cobros, pero se dieron cuenta de que no era tan sencillo como eso. Detrás de una plataforma hay conectividad e inversión continuada en actualizaciones y si tu vendes facturas electrónicas y si haces negocio, pues resulta sostenible en el tiempo, pero si te dedicas a dar servicios financieros y ofreces factura electrónica para mantener un cliente tuyo, el modelo de negocio no se sostiene de manera tan estable.

— Uno de sus clientes, Popular, ahora pertenece a Banco Santander, ¿Cree que seguirán con ustedes?

No lo sabemos, es una decisión que determinarán esta entidad financiera. Lo que le puedo decir es que Banco Santander ha sido siempre un actor pasivo dentro del sector financiero en cuanto a la factura electrónica. No es una cuestión a la que den mucho bombo.

De hecho, en la patronal de empresas tecnológicas (Ametic) llevamos trabajando con comisiones de facturas electrónicas desde el comienzo y por ella han pasado muchas entidades bancarias que han participado en foros y que la han impulsado, pero no ha sido el caso de Banco Santander. Puede que ser con Ana Botín en la presidencia del Santander, el banco cambie su posición. Este banco tiene mucho peso e influencia, y cuando se mueve tiene mucho tirón.

En este punto, la factura electrónica no ha tenido el peso en el día a día en los bancos. No era la panacea. Ahora mismo no hay ninguna que despunte en este tema porque casi todas las entidades tienen plataforma y porque tampoco ven una potencialidad importante. Lo que sí hay es un cambio en lo que se mueve alrededor del pago y el cobro de la factura porque el factoring o el confirming tradicional, se transforman en algo más ágil. Hasta ahora había que jugar con un entorno antiguo, papeles que llevar al banco, etcétera, y la factura electrónica, la envías y no tienes que esperar tanto porque es casi inmediato. Esto genera un mercado interesante de financiación alternativa a la banca.

NOTA: La entrevista completa se puede consultar en el número 496 de la revista Banca 15.

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