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Tribunas | Flexibilidad

Cómo acelerar las TI en la banca con contenedores y microservicios

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Por Michael Fettweiss, sales manager de Servicios Financieros de Red Hat,

Para mantenerse competitivas, las instituciones financieras tienen que reaccionar cada vez más rápidamente frente a los cambios en las demandas de los clientes y del mercado. La tecnología juega un papel vital para asegurar la flexibilidad y agilidad de las organizaciones financieras. En particular, tecnologías como los contenedores y microservicios están en pleno auge.

La fuerte competitividad del mercado bancario obliga a las instituciones financieras a llevar al mercado nuevos productos y servicios de forma rápida y eficiente. Más aún con la entrada de nuevos actores no-bancarios y empresas fintech, que ofrecen servicios de transacciones de pago, crédito o consultoría de inversiones. Y es previsible que esta tendencia se mantenga, con la entrada en vigor, a principios de 2018, de la nueva Directiva de servicios de pago 2 (PSD2) de la UE, que fomentará la expansión de la industria de pagos.

Esta Directiva tiene como objetivo crear un marco jurídico coherente para el mercado interno de la UE en relación a los pagos móviles y online y fomentar el desarrollo y la utilización de nuevas tecnologías. Esto obliga a las instituciones financieras a abrir servicios de transacciones a entidades no bancarias, lo que significa que están obligados a proporcionar acceso a cuentas a terceros a través de APIs (interfaces de programación de aplicaciones).

La mayor competencia obligará a los bancos a fidelizar mejor a sus clientes con nuevas ofertas y servicios. Sin embargo, el uso de modelos tradicionales de TI puede obstaculizar la innovación en las instituciones financieras, que a menudo utilizan procesos de cascada para el desarrollo tecnológico. Sin embargo, cada vez más bancos están empezando a introducir cambios en estos modelos, empleando metodologías ágiles. Tecnologías como los contenedores y los microservicios han adquirido una especial importancia en los últimos tiempos.

En términos de agilidad, las aplicaciones monolíticas alcanzan rápidamente sus límites debido a su propia naturaleza. Incluso cuando los desarrolladores sólo cambian una pequeña parte de la aplicación, ésta tiene que ser testeada de nuevo al completo, lo que supone un fuerte gasto tanto en tiempo como en recursos. Las tecnologías de contenedores y las arquitecturas de microservicios permiten que estos procesos de desarrollo sean mucho más flexibles, reduciendo con ello los costes. Los contenedores Linux y los microservicios aceleran los procesos de TI

La tecnología de contenedores Linux ofrece un medio cómodo y eficaz de desarrollo de aplicaciones. En primer lugar, los contenedores de Linux hacen que sea más sencillo paquetizar el software, lo que permite a los desarrolladores agrupar aplicaciones junto con sus dependencias de ejecución y ejecutarlas en hosts de contenedores compatibles. Estos contenedores pueden entrar en producción de forma mucho más rápida y son más portátiles que las aplicaciones tradicionales, ya que contienen todo el entorno de aplicación. También facilitan el aprovisionamiento aislado y eficiente de múltiples aplicaciones en un único sistema operativo host. En ambos casos, los recursos del sistema se asignan a los contenedores. El kernel de Linux es compartido por todas las instancias que se ejecutan en un sistema, lo que se traduce en una menor necesidad de administración del sistema.

La mayor agilidad y facilidad de gestión hacen que la tecnología de contenedores sea óptima para un gran número aplicaciones. Las soluciones PaaS, como Red Hat OpenShift Container Platform, en las que muchos procesos se ejecutan en paralelo y aislados unos de otros dentro del mismo sistema, se han implementado con contenedores desde sus inicios. Los contenedores son particularmente adecuados para aplicaciones que se basan en componentes y se ejecutan en una arquitectura de microservicios.

A diferencia de las arquitecturas monolíticas, los microservicios se componen de servicios independientes y ligeramente acoplados con una funcionalidad técnica propia. Gracias al control de versiones de la interfaz, es posible descartar que los cambios realizados en un servicio afecten la funcionalidad o características de otro servicio. También es posible realizar actualizaciones o mejoras de manera más frecuente y específica, sin tener que actualizar toda la aplicación. La arquitectura orientada a servicios (SOA) ya ha demostrado que es más eficiente realizar cambios en servicios más pequeños con interfaces definidas.

La escalabilidad es también muy superior a la de las arquitecturas monolíticas, ya que los servicios pueden escalarse de forma independiente para responder a las necesidades.

Actualmente, las aplicaciones web, como las aplicaciones de comercio electrónico o las aplicaciones bancarias online y móvil, suelen estar diseñadas como microservicios. En este sentido, es importante subrayar que los contenedores y microservicios no sólo son adecuados para diseñar nuevas aplicaciones. Las aplicaciones existentes se pueden transferir. De hecho, existen muchas más aplicaciones potencialmente transferibles a contenedores y microservicios de lo que en principio podríamos pensar. La experiencia de Red Hat en proyectos de finanzas y banca muestran que hasta el 80% de las aplicaciones se prestan a ello. Por ejemplo, el proceso de migración de aplicaciones Java resulta muy sencillo.

La tendencia bimodal

Estos cambios determinan la emergencia de dos velocidades de TI en el sector bancario. La infraestructura de TI tradicional con el sistema de core bancario seguirá estando en primera línea. Éste está diseñado teniendo en cuenta la seguridad y la estabilidad, que se priorizan sobre la introducción de nuevas funciones y servicios. Por este motivo, las TI tradicionales necesitan ser complementadas con una infraestructura más ágil, que soporte el desarrollo y despliegue de aplicaciones rápidas y flexibles.

Esta evaluación es compartida por muchos analistas de mercado, incluyendo a Gartner (quien acuñó el término de "TI bimodal"). Éstos defienden que la gran mayoría de las empresas pronto utilizarán arquitecturas de TI basadas en la combinación de modelos tradicionales y ágiles. Esto incluye la base tradicional y segura de TI operativa y un diseño de TI no lineal más ágil. Las aplicaciones bancarias tradicionales que operan con datos estratégicos críticos se ejecutan en la infraestructura de TI operativa, mientras que las aplicaciones de TI más ágiles utilizan modelos de TI escalables que permiten responder rápidamente a los nuevos requisitos o condiciones de negocio.

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