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Adaptabilidad o muerte súbita

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Por María Teresa Álvarez Tapias, Gerente de PMO de Leda MC

Tú eliges, o cambiar de hábitos o condenarte a una muerte súbita: las PMO palancas del cambio y la transformación. La muerte súbita, según a la Fundación Española del Corazón, es;“ la aparición repentina e inesperada de una parada cardíaca en una persona que aparentemente se encuentra sana yen buen estado. “¿Significa esto que no hay síntomas o medios para prevenir la muerte súbita? Sí, si los hay; pero hay que identificar, proponer acciones, aplicar, y realizar el seguimiento. Diversos estudios documentan síntomas que pueden ayudar a su prevención y medidas que se pueden poner en marcha para mejorar la vida del paciente. Está claro que el paciente tiene que colaborar y querer y que los cambios en los hábitos son complicados. El primer paso es que el paciente reconozca que existe el problema. A partir, de ahí, es recomendable que colabore y confíe en los expertos, quienes a su vez deben identificar las causas y sugerir acciones y medidas encaminadas a afrontar el problema. De forma conjunta, paciente y expertos, tienen que poner en marcha las acciones ,monitorizar la evolución y proponer nuevas acciones en función de los resultados obtenidos. ¿Y en las empresas, hay riesgo de muerte súbita? Al igual que ocurre con las personas, las empresas también tienen que prevenir el riesgo de muerte súbita. Es necesario identificar los síntomas y tener en cuenta además, que están condicionadas por la necesidad de adaptación a un nuevo ecosistema, un mundo en cambio constante, en búsqueda de nuevos modelos de negocio y con una utilización creciente de sistemas expertos. Una vez identificados los síntomas y acotado el problema hayque proponer soluciones, acometer las soluciones acordadas y monitorizar y controlar el cambio. La palabra transformación se ha incorporado al léxico habitual de las empresas. ¿Cómo identificar los síntomas en tu empresa? Tenemos datos, muchos datos, pero los datos en sí mismos son insuficientes, hay que analizarlos y transformarlos en información que permita identificar los síntomas y tomar decisiones. Si analizamos la información disponible y su estructura, los cambios en la última década han sido importantes. Se ha pasado, de tener como base para la toma de decisiones la información histórica de la empresa (ingresos, gastos, clientes, productos y servicios) soportada por estructuras rígidas de modelos entidad-relación y algunos pocos datos de la competencia para conocer el posicionamiento de la nuestra en el mercado, a un incremento tipos de datos (internos y externos), de origen

diverso, de muchas más fuentes y en formatos estructurados y no estructurados. Pero es que, además de toda esta diversidad, el volumen de datos se ha incrementado exponencialmente. Podemos tener la sensación de estar perdidos con el exceso de datos. Otro factor a tener en cuenta es la necesidad de poder procesar la información de forma rápida para agilizar la toma de decisiones, disminuir el tiempo necesario para la misma. En el entorno interno de la empresa, también disponemos de una alta diversidad y mayor volumen de datos. En el ámbito de las tecnologías de la información y, concretamente en pruebas, tanto funcionales y técnicas de diferentes tipos, cada vez son más utilizadas las herramientas que permiten almacenar la información operativa, incrementar la trazabilidad entre componentes y ofrecer información para análisis y toma de decisiones. Y la PMO llegó al rescate. Si hablamos de gestión de iniciativas y proyectos hay un rol que cada vez adquiere más preponderancia, la PMO, con la función de normalización, coordinación y facilitación (sic), palanca de la gestión del cambio para la cada vez más cotidiana transformación de la compañía, imprescindible para afrontar el nuevo paradigma. Otro valor a tener en cuenta es el benchmarking que nos ofrece referencias para conocer con exactitud cuál es nuestro estado. En las organizaciones de hoy, que se desenvuelven en un entorno tan cambiante, la toma de decisiones se ha convertido en un factor mucho más crítico que antes, imprescindible para prevenir la muerte súbita. Garantizar el mejor resultado posible según la información de la que se dispone en cada momento se ha convertido en la piedra angular de la consecución del objetivo. Y es aquí donde la PMO se convierte en el coordinador imprescindible para soportar la toma de decisiones y facilitarla transformación. Si tenemos los síntomas (datos), los expertos y el coordinador, ¿Por qué no trazamos el plan para prevenir la muerte súbita?

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