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INTERNACIONAL

La cumbre del G-20 busca el consenso para la regulación financiera

Las instituciones financieras de todo el mundo tendrán la mirada puesta en esta cumbre que comienza en Seúl el 11 de noviembre. La agenda incluye discusiones sobre regulaciones bancarias decisivas a escala mundial, conocidas como Basilea III, que configurarán decisiones futuras sobre cuánto dinero tendrán que reservar los bancos para evitar otra crisis financiera mundial.

El importe que necesitan los bancos con este fin tiene un impacto no sólo en la seguridad del sistema financiero, sino también en las perspectivas de crecimiento de los bancos de todo el mundo.

Ya está claro que algunas decisiones importantes sobre Basilea III se aplazarán hasta futuras reuniones, pero la Cumbre de Seúl supondrá un paso adelante significativo para marcar el rumbo del sector dos años después de la crisis. Steve Culp, socio director global de la línea de servicio de gestión de riesgos de Accenture, analiza estas cuestiones en un nuevo Libro Blanco (Basel III and Its Implications for the World Banking System / Basilea III y sus implicaciones en el sistema bancario mundial). El Sr. Culp y sus coautores y colegas de Accenture ofrecen comentarios (más abajo) sobre la próxima reunión del G20 y las implicaciones para Basilea III. Algunas de las cuestiones que Accenture está discutiendo con sus clientes incluyen los siguientes aspectos:  

  • ¿Es Basilea III el destino final o sólo un paso más en el trayecto?  
  • ¿Se conseguirá un terreno de juego en igualdad de condiciones para el conjunto del sector bancario? Y, en caso afirmativo ¿cuándo?
  • Hasta que haya un conjunto claro de reglas, ¿deberían los dirigentes de la banca mantener las cosas tal y como están o deberían empezar a introducir elementos claves de las reformas previstas?

El documento examina los siguientes puntos:

  • Diferencias regionales claves que han surgido a la luz de Basilea III – diferencias que han llevado a algunos bancos a fusionarse, que han precipitado a otros a buscar capital y que han llevado a otros a desapalancarse y abandonar la actividad totalmente. Destacan algunas dinámicas únicas que se han producido entre bancos de América, Europa y Asia-Pacífico.
  • Una dirección de futuro para los bancos habida cuenta de la complejidad del panorama regulatorio mundial. Reafirma que, si bien no existe una solución válida para todos, los bancos y los reguladores comparten un interés común decisivo a la hora de buscar una vía de futuro para el sistema financiero y, en lugar de esperar a que se seque la tinta de las reformas definitivas, los bancos que avancen en la incorporación de los principales elementos de Basilea III obtendrán una ventaja indiscutible en la competición.
Citas de Steve Culp, socio director global de la línea de servicio de gestión de riesgos de Accenture

“El reto para los bancos es fijar un rumbo que beneficie tanto a los accionistas como a los clientes, evitando al mismo tiempo no sólo niveles inaceptables de riesgo, sino también prácticas que perpetúan el tipo de ciclo de boom y caída que hemos presenciado demasiado a menudo estos últimos años. Al fin y al cabo, los bancos y los reguladores comparten un interés común decisivo a la hora de proteger el sistema financiero mundial”.

“Consideramos que avanzar directamente ahora incorporando los principales elementos de Basilea III –en lugar de esperar a que se seque la tinta de las reformas definitivas en algún momento en el futuro– será una ventaja para los bancos. La dirección ya se ha establecido y las instituciones que puedan avanzar rápidamente estarán en mejor posición para dedicar los recursos de gestión necesarios para centrarse en los clientes, la competencia y la rentabilidad, en lugar de hacerlo en ratios y métricas regulatorios a nivel interno".

QuÉ deben hacer los bancos

“Los bancos deben acelerar el proceso de integración de las funciones de riesgo y financieras. El director financiero y el director de riesgos deben trabajar a partir de un único conjunto de información, y deben compartir una misma visión de las interrelaciones entre crédito, mercado y riesgo operativo. La gestión del riesgo empresarial debe ser una realidad y no sólo un objetivo declarado. El riesgo debe considerarse una capacidad de crecimiento y de aumento de la rentabilidad, no una función de back-office o centrada en el cumplimiento”.

“Los bancos deben mejorar la gestión global de datos. Con Basilea III, los bancos deberán consolidar posiciones desde sus mesas de contratación, y hacer que su cartera de valores encaje como la seda con sus posiciones bancarias. Los bancos siempre han aplicado un enfoque riguroso al proceso de explicación de sus pérdidas y ganancias. También se han centrado mucho en cumplir los requisitos de información y resultados para los reguladores. Para gestionar de cara al futuro, deberán elevar significativamente el nivel de focalización y de rigor respecto a la calidad y al mantenimiento de datos en toda la gama de actividades desde el front office hasta el back office. Se mantendrán los modelos de riesgo estándar y les corresponderá a los bancos asegurar que sus propios datos y modelos están a la altura de esta tarea”.

“Los bancos deben prepararse para lo que denominamos ‘crecimiento inteligente’. En Asia, por ejemplo, los préstamos a pequeñas y medianas empresas (PYME) representan una gran oportunidad para los bancos en economías de sostén como Corea del Sur, Singapur y Australia. Sin embargo, al entrar en estos nuevos mercados, los bancos pueden atenuar el riesgo crediticio y operativo mediante la analítica y automatizando la evaluación de créditos para que el proceso de préstamo sea más eficiente y menos proclive al riesgo. La reforma financiera es importante para restaurar la confianza de los accionistas y los clientes, y todo el mundo confiará más en los bancos que demuestren estabilidad financiera y prácticas rigurosas de gestión del riesgo. Sin embargo, es más fácil decirlo que hacerlo”.
  
“En nuestra opinión, a los bancos les irá mejor si llevan a cabo evaluaciones completas de riesgo por su cuenta, en lugar de esperar a que se finalicen las directivas formales. Los bancos pueden prever que en el futuro la regulación aumente en lugar de disminuir, y la naturaleza de dicha regulación está cambiando rápidamente. En lugar de marcar cruces en una lista de comprobación regulatoria, los reguladores, armados de nuevas competencias, están aplicando un criterio mucho más amplio para determinar cuál es la condición real de los bancos. Están desarrollando criterios de referencia basados en normas globales y en mejores prácticas internacionales y aplican dichos criterios de manera agresiva. El cumplimiento de este nuevo entorno regulador impone cargas en la dirección de los bancos, pero también da lugar a instituciones con visión de futuro que tienen la oportunidad de fijar el estándar y crear valor mediante procesos de gestión de riesgos eficaces y flexibles”.

Hablemos de Europa

En Europa, los grandes bancos globales y los bancos con mejor capitalización en el Norte de Europa han salido de la crisis en mejor forma, comparativamente, que la mayoría de las instituciones del Sur de Europa. El Banco Central Europeo ha insistido muchísimo en la importancia del capita de Nivel 1 y la mayoría de las instituciones de esta categoría se han sumado a un régimen de desapalancamiento, ampliando capital, en muchos casos, mediante ofertas públicas.

Se ha presionado a los bancos de menor escala y a las estructuras mutualistas en Europa, como las building societies (sociedades inmobiliarias) del Reino Unido, las Sparkassen (ahorros y préstamos) y los Landesbanken (bancos de los estados) en Alemania y las cajas (cajas de ahorros regionales) en España, para que refuercen su capital, cuando no siempre tienen un acceso fácil a los mercados de capital. Los bancos europeos pertenecientes a este grupo han dependido históricamente, en mayor medida que los bancos de Estados Unidos, de formas de capital más “blandas”, como acciones preferenciales, y los balances han incluido inversiones en seguros e inversiones minoritarias en bancos que, con Basilea III, ya no recibirán tratamiento de capital de Nivel 1.

En las últimas semanas hemos visto cómo algunos bancos europeos recurrían a los mercados de renta variable para obtener capital y reforzar sus balances para el próximo período. Las razones varían en función de la institución, pero se trata claramente de una combinación de mayor presión regulatoria, mayor volatilidad de los mercados y, en el caso de algunos, para prepararse para hacer futuros cambios del modelo de negocio mediante una expansión geográfica en de línea de productos.

Los bancos globales en Europa (así como en Estados Unidos) reexaminarán sin duda sus operaciones de cartera, debido al nuevo capital exigido para apoyar las operaciones. De manera similar, las nuevas restricciones a la titularización supondrán una dificultad añadida para los grandes bancos europeos (y de Estados Unidos) a la hora de hacer paquetes de préstamos y venderlos para evitar los requisitos de capitalización. Algunos bancos de inversión seguirán explorando la posibilidad de cambiar el centro de gravedad de su modelo de negocio para aumentar las operaciones minoristas y asegurar otros flujos de ingresos menos volátiles en el futuro.

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