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BOLETÍN ECONÓMICO

La economía española se encuentra todavía inmersa en una situación difícil, dice el BdE

Edificio Banco de España en Madrid

El Banco de España reclama el seguimiento de políticas ambiciosas y exigentes para corregir los desequilibrios fiscales y, por otro, avanzar en las reformas estructurales que favorezcan el crecimiento y en la reestructuración y recapitalización del sistema financiero.

ELISA CATALINA ALONSO

"En un contexto como el actual, dominado por la crisis de deuda soberana en Europa y por la discusión y la adopción de numerosas medidas en diversos ámbitos, la incertidumbre a la hora de elaborar proyecciones macroeconómicas es muy elevada, por lo que las previsiones cuantitativas de este Informe deben considerarse con más cautela de lo habitual", advierte el Banco de España en el Boletín Económico del mes de marzo.

La previsión de crecimiento del PIB en 2011 del 0,8% coincide con la formulada hace un año y en 2012 se espera que continúe el proceso de gradual mejora de la actividad, lo que conduciría a una tasa media anual de expansión más elevada, del 1,5%.

Se prevé que las condiciones financieras se endurezcan, en la medida en que los tipos de interés del crédito bancario van a reflejar tanto el aumento esperado de los tipos de interés interbancarios como el efecto sobre los márgenes asociado al encarecimiento de la financiación mayorista en el último año.

Las perspectivas acerca de la evolución del gasto de los consumidores son de particular relevancia para las actuales previsiones. En este caso, la lenta mejoría del mercado de trabajo, en el que se espera que comience a crearse empleo a partir de la segunda mitad de este año, y la merma de poder adquisitivo debido al repunte transitorio de la inflación, sobre todo por el encarecimiento del petróleo, "apuntan a una recuperación modesta del consumo privado en el horizonte de proyección".

Además, se prevé que este año, las familias consuman una mayor proporción de su renta disponible, de modo que continuaría el descenso de la tasa de ahorro, tras los máximos alcanzados en 2009, mientras que en 2012 esa tasa se estabilizaría en un nivel similar al registrado antes de la recesión.

VIVIENDA

Por otra parte, se estima que el ajuste de la inversión residencial concluirá hacia el final de 2011. "Las proyecciones actuales indican que el número de viviendas iniciadas durante 2011 y 2012 será inferior al necesario para satisfacer la nueva demanda, de forma que se absorberá parte del elevado stock acumulado de viviendas sin vender". Por lo que respecta a la inversión empresarial, se proyecta que experimente un fortalecimiento gradual a medida que la demanda final vaya cobrando un mayor vigor.

LOS DESEQUILIBRIOS ACUMULADOS DE NUESTRA ECONOMÍA

De acuerdo con las proyecciones del BdE, alguno de estos desajustes se corregirían parcialmente en 2011 y 2012. El elevado peso que alcanzó la inversión en construcción y, en particular, en vivienda sobre el PIB en la etapa de expansión seguiría moderándose y se situaría en unas ratios más comparables a las de otros países europeos.

El déficit público se reduciría de manera sustancial y la necesidad de financiación de la nación disminuiría, aunque solo ligeramente, como consecuencia, sobre todo, del incremento del déficit energético.

El desequilibrio más persistente sería la tasa de paro, que todavía podría aumentar en 2011 y solo empezaría a reducirse levemente en 2012, en ausencia de medidas adicionales en el mercado de trabajo. "Actuaciones más enérgicas en relación con las reformas pendientes acelerarían la trayectoria de descenso el desempleo e impulsarían la reactivación económica", dice el Boletín Económico del BdE.

¿LA CONFIANZA DE LOS INVERSORES SE RECUPERA?

Un elemento fundamental -explica el Banco de España en su informe- de incertidumbre en estas previsiones, que opera en ambas direcciones, es la evolución de los mercados financieros y sus repercusiones sobre el coste y la disponibilidad de financiación de la economía española.

"Por un lado, pese a la reacción de las autoridades europeas y nacionales, no puede descartarse totalmente un recrudecimiento de la crisis de la deuda soberana, que podría afectar negativamente a la economía española; por otro lado, el cumplimiento de los compromisos adquiridos y el progreso en las reformas propuestas podrían aumentar la confianza de los inversores en España y conducir a una mejora de las condiciones de financiación y, en general, de las perspectivas de crecimiento", concluye.

30 marzo 2011

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