TRIBUNA
Latencia cero, el próximo paso en la negociación de alta frecuencia
Por Cristian López, Senior Marketing Solution Manager South Region, Colt Enterprise Solutions
Vivimos en un mercado global en el que las compañías compiten entre sí en intervalos de tiempo de milisegundos, que en breve se convertirán en microsegundos o incluso nanosegundos. Así pues, no es de sorprender que las empresas estén buscando en la informática de alto rendimiento la respuesta para ejecutar sus operaciones más rápido que nadie y ser los primeros en el mercado. Se busca la latencia cero, pero en realidad ¿cómo de lejos nos encontramos de esa latencia cero? Y ¿qué queremos decir cuando hablamos de latencia cero en transacciones comerciales?
Antes de nada, merece la pena recordar los tres tipos de latencia de los que comúnmente se habla en el contexto de las transacciones comerciales:
- Latencia de propagación: Es el tiempo que necesita una señal para pasar de un extremo de la línea de comunicación al otro, y tiene que ver con la dispersión de la luz.
- Latencia de transmisión: Es lo rápido que un paquete de datos puede convertirse en una serie de señales capaces de ser transmitidas a través de un enlace de comunicación, y tiene que ver con la velocidad de la luz a través del vidrio (200.000 km/s)
- Latencia de procesamiento: Es el tiempo necesario para actuar sobre un paquete de datos una vez que se ha recibido, y tiene que ver con el hardware físico en cada extremo de la línea.
La creación de redes que reduzcan al mínimo el primer tipo de latencia es algo que actualmente Colt ha establecido como una de sus prioridades: nuestra red está diseñada para dar a las empresas la latencia de propagación más baja posible en las transmisiones a través de Europa (Fastnet Ultra).
Sin embargo, la negociación de alta frecuencia se ha popularizado enormemente y ha conseguido que el tiempo entre Londres y Frankfurt sea tan importante para los bancos de inversión como lo es el número Pi para un matemático. Ya no supone una sorpresa para nadie escuchar que el 73% de las actividades comerciales de EE.UU. se hacen a través de operaciones de alta frecuencia. Todos sabemos que el negocio de la compra y venta de activos se ha convertido en el motor principal para obtener beneficios de muchas de las grandes compañías del mundo. Gracias a la proliferación de programas informáticos que permiten efectuar operaciones en 250 microsegundos el debate ha pasado de situarse en la rapidez con que se puede operar, a la necesidad de ser “previsiblemente rápido”. Actores tradicionales como la Bolsa de Valores de Londres y el NYSE Euronext están haciendo enormes esfuerzos para proporcionar a sus miembros los operadores con el acceso más rápido a múltiples mercados.
Si el comercio mundial está conectado efectivamente a la fibra óptica, hemos de pasar a la siguiente fase, que depende en gran parte de la reducción de la latencia en los extremos de las conexiones, esto es lo que llamamos latencia de procesamiento. Para reducir esa latencia hacia cero los instrumentos más avanzados (y mejor capitalizados) son los compuestos de silicio, que se colocan en los extremos de las conexiones con el fin de eliminar la latencia de procesamiento. Estas piezas de silicio son impulsadas por algoritmos y diseñadas especialmente para presentar los pedidos más rápido que un programa compilado. Son estos chips los que confieren la ventaja competitiva final, y permiten que las empresas puedan asegurarse la pole position en la carrera a la latencia cero.
Volvemos aquí a la necesidad de ser "previsiblemente rápido". Por ejemplo, NYSE LIFFE (que opera en Amsterdam, Bruselas, Lisboa, Londres y París) o la Bolsa Mercantil de Chicago frente a Eurex, o BATS Europa frente a la Bolsa de Valores de Londres son empresas que deben saber exactamente cuánto más rápido pueden comerciar. Hacer este tipo de acciones posibles, permitir a las empresas detectar la liquidez oculta y en última instancia, conseguir la mejor ejecución a través de un mensaje en el entorno de la MiFID (la Directiva de Mercados de Instrumentos Financieros, es una nueva ley que introdujo en noviembre de 2007 la Comisión Europea destinada a mejorar la competitividad en los mercados europeos) es el objetivo de este tipo de instrumentos.
En pocas palabras estos dispositivos de propagación, llamados redes de Bragg (FBGs), reducen la latencia de transmisión incluso más allá de la red de fibra óptica concentrando la luz que se transmite a lo largo de un cable y enviándola a mayor velocidad. En Colt acabamos de completar el despliegue en la ruta de transmisión entre Londres y Frankfurt, crítica para que nuestros clientes puedan llegar a tiempo y ejecutar el flujo de órdenes más rápido que cualquier otra persona utilizando esta ruta. En este momento, Colt puede conectar un banco de inversión en Londres a la Bolsa Alemana en Frankfurt en 4.22 milisegundos gracias a nuestra redes transfronterizas Fastnet Ultra. Pero no podemos darnos el lujo de ser complacientes, puede que ofrezcamos la conexión más rápida ahora, pero si uno de nuestros competidores es capaz de ofrecerla en menos tiempo, nuestros clientes querrán ese acceso aún más rápido.
Es la carrera hacia la latencia cero que han iniciado las empresas y a la que sólo ahora, mediante la instalación de dispositivos de propagación muy avanzada, estamos respondiendo, con la implementación de una nueva generación, la segunda, de estos dispositivos de propagación.
Mirando el futuro
Nuestra predicción para el futuro es que las empresas a la vanguardia de temas de baja latencia demandarán (y estarán felices de pagar) 100 Gigas de Ethernet en cuanto estén disponibles en 2011. En junio de 2010 el IEEE (la asociación mundial profesional para el avance de la tecnología), ratificaba el estándar Ethernet 40/100G, lo que significa que los fabricantes ya pueden crear con esta norma. Desde la perspectiva de latencia esto es tranquilizador, ya que con esta normativa se eliminarán los cuellos de botella y las empresas comerciales podrán dirigir su atención a las aplicaciones que utilizan en lugar de a la red.
En este sentido es interesante remarcar que mientras que la Bolsa de Londres acepta como velocidad más alta 100 Megas, el nuevo centro de Bolsa de Nueva York en Basildon aceptará flujos de pedidos de 10 Gigas, y por supuesto los nuevos centros, como el SMN, podrán aceptar flujos de órdenes a cualquier velocidad. De esta forma la carrera hacia la latencia cero continúa, y los comerciantes seguirán luchando para vender sus nuevos tipos de activos (divisas, bonos e incluso energía y materias primas) mediante estrategias de negociación con algoritmos inteligentes.
En la actualidad, se pueden contar con los dedos de una mano las compañías que se encuentran en niveles de vanguardia de ultra baja latencia, pero de aquí a cinco años este tipo de sistema será universal y el panorama para todas las empresas que se dedican a este tipo de transacciones será muy diferente. Puede que aún falte tiempo para que alguien logre la latencia cero, pero la carrera está lanzada y está permitiendo que empresas como Colt se expriman y estén desarrollando nuevas tecnologías que fuerzan a la luz a viajar en línea recta de manera más eficaz (latencia de propagación) y desarrollen hardwares cada vez más sofisticados (latencia de procesamiento). |