TRIBUNA
El ratio de eficiencia en el sistema bancario español

Por Pedro Martínez Jiménez, profesor de ISEAD
Uno de los indicadores más utilizados a la hora de establecer comparaciones sobre la productividad de diferentes entidades financieras, es el ratio de eficiencia. Este ratio, como indica Eduardo J. Menéndez, en su libro “Prácticas de contabilidad financiera bancaria”, puede considerarse como el principal indicador de eficiencia bancaria.
Seguidamente vamos a analizar qué información proporciona ese ratio, cuál ha sido su evolución en los últimos años, cómo se consigue mejorar y cuál es el dato actual de las principales entidades españolas.
¿QuÉ mide el ratio de eficiencia?
En su forma más simple, podemos definir como ratio de eficiencia a la relación existente entre los “costes de transformación y el margen ordinario”.
Es decir, qué costes de transformación (salarios, tecnología, alquileres, suministros, gastos administrativos, etc.) tiene que soportar una entidad para conseguir una unidad de margen ordinario (ingresos financieros netos más comisiones de intermediación). Así, cuando decimos que una entidad tiene un ratio de eficiencia del 40%, significa que para conseguir un ingreso de 100 euros, necesita gastarse 40 euros.
Esa definición, por tanto, ya nos deja entrever que una entidad será más eficiente en cuanto aplique menores costes de transformación por cada unidad de margen ordinario generado.
¿CuÁl ha sido la evoluciÓn de este indicador en el sector bancario espaÑol?
Para hacernos una idea sobre la evolución de este indicador, debemos, en primer lugar, fijarnos en las políticas estructurales que se implementaron en el sector financiero a partir de mediados de los años ochenta, basadas principalmente en la desregulación, la liberalización del sector y su apertura al exterior.
En segundo lugar, hay que resaltar el papel jugado por la patronal del sector (Asociación Española de Banca, antes Consejo Superior Bancario y la Confederación Española de Cajas de Ahorros) y el Banco de España que, desde principios de los ochenta, impulsaron la colaboración entre las entidades, permitiendo la modernización acelerada del sector. En los años ochenta destacan los trabajos realizados para “normalizar” las comunicaciones entre los clientes y los bancos, utilizando medios electrónicos, y las comunicaciones entre los propios bancos. De esta forma se simplificaba la administración en las propias empresas y en el sector financiero.
Un tercer factor, que sin duda también ha contribuido en la evolución del indicador, han sido las estrategias de las propias entidades financieras, que les ha permitido no sólo adaptarse al nuevo entorno, sino también diversificar su negocio basándolo, principalmente, en la banca comercial tradicional, evitando, en lo posible la entrada en actividades de alto riesgo.
Por último, la concentración que se ha producido en el sector en los últimos 30 años, ha contribuido sin lugar a dudas a esa mejora del ratio de eficiencia. Para hacernos una idea de la magnitud de esa reducción, podemos pensar que en 1990 existían en España 159 entidades (105 bancos nacionales y 54 cajas de ahorros), en 2000 había 135 (88 bancos nacionales y 47 cajas de ahorros) y al cierre de 2009 sólo quedaban 109 (64 bancos y 45 cajas de ahorros), y todo ello sin contar los procesos de concentración de cajas de ahorro que se están llevando a cabo este año (actualmente tenemos 11 procesos de concentración que afectan a 39 cajas de ahorro, manteniéndose independientes sólo 6 de las 45 que había a finales del pasado año).
Todos los factores anteriores, han permitido el aprovechamiento de reducciones de los costes unitarios y, en consecuencia, un aumento continuado de la productividad, basándose en las economías de escala desarrolladas, originando que el ratio de eficiencia cada vez sea más positivo.

En el libro “El sector bancario español en el contexto internacional: evolución reciente y retos futuros”, de los autores Joaquín Maudos y Juan Fernández de Guevara, tras realizar un análisis del periodo 1997 – 2006, se concluye que la banca española, durante ese periodo, ha mejorado un 27,9% su eficiencia operativa, mientas que la banca de la zona euro sólo lo hizo en un 11,5%.
Estos datos se confirman en el informe de la Asociación Española de Banca Privada (AEB, presentación de resultados del primer trimestre de 2010), donde podemos comprobar cómo el ratio de eficiencia del conjunto de la banca española se situaba próximo al 40% a pesar de la disminución de ingresos de los últimos trimestres, debido a la crisis económica actual. El mantenimiento del ratio de eficiencia ha sido posible gracias a la contención de costes que han llevado a cabo las entidades bancarias. En cualquier caso, este ratio continúa siendo de los mejores a nivel mundial.
¿CÓmo se consigue mejorar el ratio de eficiencia?
La mejora del ratio de eficiencia depende de dos factores: el aumento de los ingresos (manteniendo los costes con un crecimiento inferior) o la disminución de los costes.
Una de las principales alternativas para reducir los costes está ligada a la utilización intensiva de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC).
Las entidades bancarias, desde mediados de los setenta, han sido altamente intensivas en la aplicación de las TIC para la mejora de sus procesos. Esta aplicación de las TIC se ha venido produciendo de una forma continuada, sino más bien por oleadas.
Podemos comprobar como ya, a mediados delos años 70, las entidades bancarias comienzan a utilizar procesos informáticos como forma de reducir los costes y aumentar la productividad, aprovechando economías de escala y mejorando el servicio al cliente. En esta primera oleada, la utilización de las TIC facilita la automatización de procesos tanto en los servicios centrales como en la red de oficias. De esta forma, las entidades bancarias pueden crecer en los volúmenes gestionados sin aumentar significativamente los costes o pueden atender el mismo volumen con menos personal. También en esta fase, se comienza la utilización de las TIC para mejorar el control de los riesgos.
La siguiente oleada, que podemos situar su comienzo a finales de los años 80. Se produce cuando las entidades bancarias comienzan a utilizar las TIC como canal de distribución de productos y servicios (cajeros automáticos, terminales punto de venta, banca telefónica, etc.). Esta no deja de ser una nueva, e interesante vía, para mejorar su productividad, ya que se produce un importante ahorro de costes al reducir las labores administrativas asociadas a esas actividades.
La tercera oleada comienza a finales a de los años 90, cuando Internet irrumpe en la operativa bancaria. Internet es el canal por excelencia para la distribución de productos y servicios bancarios (ya que no existe intercambio físico de mercancías), facilitando la reducción de los costes (por descarga de trabajo en las oficinas) y aumentando el conocimiento que las entidades tienen de sus clientes, lo que les permite crear productos personalizados utilizando técnicas de CRM (Customer Relationship Management o Gestión de las Relaciones con los Clientes).
La utilización de las TIC en el sector bancario ha permitido, sin duda, aumentar la productividad del mismo, facilitando que dicho sector asuma un fuerte incremento de actividad sin que vaya acompañado de un crecimiento paralelo de los costes.Todo ello a pesar de que la aplicación de las TIC también puede conllevar importantes riesgos (fuertes inversiones, utilización de personal altamente cualificado, cambios del modelo de negocio, nuevos riesgos operativos, etc.)
¿CuÁl es el ratio de eficiencia actual de las principales entidades espaÑolas?

Si observamos los datos de las principales entidades y grupos bancarios españoles, correspondientes al segundo trimestre de 2010, y tal y como hemos avanzado en los apartados anteriores, podemos apreciar como, en general, estas cifras del segundo trimestre han empeorado ligeramente con respecto a trimestres previos. El motivo principal lo podemos encontrar en la disminución de los ingresos que han experimentado prácticamente todas las entidades (disminución del crédito por el empeoramiento de la situación económica y tipos de interés bajos).
No obstante lo anterior, con los datos a 30 de junio de 2010, las principales entidades bancarias españolas mantenían un ratio de eficiencia muy positivo, situándose en el entorno del 40 %. Esa cifra las posiciona como las más eficientes de Europa (cuya media supera el 55%) y también en los primeros puestos a nivel mundial.
Conclusiones
Apoyándome en los datos anteriores, me gustaría acabar este artículo resaltando la fortaleza del modelo bancario español, que ha permitido, a pesar la situación económica global, que las entidades bancarias españolas sean pioneras en el proceso de compras y fusiones a nivel internacional.
Destacan los dos grandes grupos bancarios españoles (Santander y BBVA), que se han posicionado como líderes y referentes mundiales del sector, ya que cuentan con el modelo de negocio, las capacidades tecnológicas, el músculo financiero, el apoyo institucional y los gestores capaces de conducir con éxito el proceso. Todo apunta a que, en un futuro próximo, estos grupos continuarán marcando la línea a seguir en el panorama internacional.
BIO: Pedro Martínez Jiménez. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas. Licenciado en Investigación y Técnicas de Mercado. Doctorando en Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Executive Master en e-Business por el Instituto de Empresa. Programa de Desarrollo de Directivos (PDD) en el IESE. Ha desarrollado su carrera profesional en el sector financiero. En la actualidad es Director General de Geoban España (Grupo Banco Santander). Es también ponente en conferencias, cursos y seminarios sobre BPO, CRM, y Mejora de la eficiencia. |