TRIBUNA
Las TIC como elemento clave en banca en tiempos de crisis
Por Ramón Ares, Director General de Ozona Consulting

Ahorro de costes no es un término del que gusten los Directores de TI (Tecnologías de la Información) de las entidades bancarias. De hecho, evitan tener que gestionarlo, a pesar de que las direcciones financieras de sus entidades ponen en muchos casos el énfasis en ello. Optimización de los recursos y maximización del retorno de las inversiones son términos más cercanos a las responsabilidades y al sueldo de un cargo, el del Director de TI, que ya está inevitablemente pegado al negocio y que es, cada vez más, el gestor de las estrategias claves tanto en el mantenimiento de los clientes como en el crecimiento de la cartera.
Con la crisis se ha invertido una tendencia clara, más fuerte en las Cajas de Ahorro, hacia el incremento en el número de oficinas por la búsqueda de expansión geográfica o para ganar terrenos a la competencia en zonas ya maduras. Sin embargo, la reducción de oficinas se ha colado como una necesidad en las estrategias anti crisis de muchas entidades bancarias y ha obligado a los Directores de TI a potenciar todas las líneas de negocio ligadas a los sistemas de información. Se hace necesario incrementar las inversiones ligadas a los canales de negocio alternativos al presencial; fundamentalmente los que se basan en internet. Y esta circunstancia se vuelve clave dado que la competencia va a combatir en el mismo terreno y con las mismas armas. Con los mismos recursos es preciso ahora hacer más, antes y mejor; es decir, ser más eficiente.
En este contexto se deben buscar con ahínco elementos que permitan maximizar el retorno de las inversiones que se realizan y optimizar los recursos que se utilicen. El sector Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC) es uno de los que menos está sintiendo la crisis porque es el que proporciona herramientas más claras para superar los problemas que la motivan y ayudar a salir de ella. En él se pueden encontrar algunas de las más importantes y exitosas herramientas de crecimiento empresarial de las últimas décadas y se ha convertido en imprescindible en todos los sectores de la actividad económica.
Dos de ellas son relativamente recientes y, aunque de distinta entidad, se pueden incorporar transversalmente en la política de los sistemas de información de cualquier organización bancaria: la calidad de servicios de TI y la virtualización.
ISO 20000
Servicios de TI son aquellos servicios que se prestan tanto a clientes internos como a clientes externos y que son provistos en base a sistemas de información. El correo electrónico es un ejemplo de servicio de TI de uso interno y la banca electrónica es un buen ejemplo del segundo.
ISO 20000 es la primera norma que certifica que los servicios de TI se gestionan de acuerdo a las mejores prácticas (ya señaladas por ITIL) y que, por tanto, se proporcionan con las máximas garantías de continuidad, escalabilidad, control financiero, respuesta ante incidencias, seguridad, cumplimiento de regulaciones, etc.
Los servicios de TI certificados por la norma ISO 20000 proporcionan un extraordinario escenario de optimización de recursos pues se gestionan de manera eficiente. El resultado de la explotación de un servicio certificado es de máxima eficiencia. Por el lado de los recursos está perfectamente gestionado (al menos se dispone de todas las herramientas e información para lograrlo). Por el lado de los resultados se maximizan los elementos que suman (usuarios accediendo, transacciones realizadas, funcionalidades activas, tiempos de actualización, etc) minimizándose los que restan (número de incidencias, tiempos de parada, errores humanos, etc).
Virtualización
La virtualización, como su propio nombre indica, proporciona la posibilidad de presentar como real algo que no lo es. Cuando eso se logra, y en el sistema de información se ha logrado, es porque existe suficiente sustrato para garantizar que el producto virtual es más eficiente que el producto original: no tendría sentido inventar la virtualización de servidores si ésta no fuera más eficiente (en su suministro, en su explotación, en su gestión,…) que la solución en base a hardware puro.
La virtualización recupera conceptos que ya existían en los grandes sistemas de antaño ya que permiten utilizar de manera flexible la potencia y capacidad de los servidores; es decir, existe un total aprovechamiento de recursos realizando también su gestión y control centralizados.
Pero no sólo se recuperan algunas ventajas existentes en el pasado. La virtualización actual también proporciona algunas ventajas nuevas. Entre ellas:
- Permitir ejecutar simultáneamente aplicaciones incompatibles entre sí.
- Permitir desplegar aplicaciones de manera casi instantánea a los usuarios.
- Permitir replicar los sistemas con recursos mucho más baratos y procedimientos más eficientes de cara a la realización de pruebas (migraciones por ejemplo), a la puesta en marcha de sistemas de tolerancia a desastres, etc.
- Permitir proporcionar nuevos y diferentes entornos a un mismo usuario a través del mismo terminal.
Aunque la flexibilidad y el aprovechamiento de recursos que permite la virtualización son características que inciden de manera directa en los dos elementos que conducen a la eficiencia, hay un factor que las supera en aportación: la inmediatez.
La virtualización permite recortar radicalmente los tiempos de provisión de herramientas (servidores, aplicaciones, servicios,…). Existen funcionalidades que permiten incluso desatender la provisión de dichas herramientas y programar al sistema para que se activen/desactiven de manera automática en función de la demanda del servicio. De esta manera reducimos (prácticamente anulamos) los tiempos que van desde que aparece la necesidad y es cubierta. Y a lo largo de todo el proceso, y sea cual sea el nivel de necesidad que ha de ser cubierto, sólo se ocupa la cantidad de recursos que el sistema precisa para proporcionar el servicio.
En definitiva, todavía quedan muchas vueltas de tuerca que dar antes de reducir costes y frenar las inversiones en TI en Banca. Para conseguir incrementar la aportación al negocio de las TIC sólo hay que optimizar recursos y trabajar con calidad aprovechando los avances que este sector proporciona.
El próximo paso se dará cuando las entidades contraten servicios de TI basados en virtualización (cloud computing, por ejemplo) a proveedores externos que garanticen la calidad de sus servicios. Con la norma ISO 20000, por supuesto.
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