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TRIBUNA

La innovación, la clave de un sector que vive sus horas más bajas

Por Aitor Veiga Monasterioguren, responsable de innovación de Alma Consulting Group

Incrementar la eficiencia, reducir riesgos y, sobre todo, fidelizar a los clientes son las claves para que las entidades financieras sean más competitivas y la innovación, una buena opción para conseguirlo. Hay que considerar que tradicionalmente, la apuesta por la innovación ha sido terreno casi exclusivo de la industria.

Sin tener que hacer mucha memoria, el sector servicios ha sido a lo largo de la historia uno de los sectores con menos contenido tecnológico e innovación, aún consiguiendo cada vez mayor importancia en el conjunto de la economía. En la actualidad, el sector servicios supone más de del 59% del PIB, muy por delante de otros sectores, y su evolución en los últimos años ha sido espectacular, al pasar de representar 303.364 millones de euros en 1997 a 583.034 millones de euros en 2007, lo que significa un crecimiento en la última década de más del 92%. Este protagonismo creciente en la economía está provocando, aunque, muy tímidamente, que este sector empiece a “abrir los ojos” y a darse cuenta de que la innovación es un factor clave para la supervivencia de cualquier empresa.

Un caso atípico dentro del sector servicios lo conforman las entidades financieras que, desde hace años, quizás “convencidas” por las oportunidades que brinda el avance tecnológico, en especial el de las TIC, junto con la creciente sofisticación de las demandas de los clientes yel aumento de la competitividad -fruto del incremento de la presencia de banca extranjera en nuestro país y de la paulatina extensión de las áreas de interés para la banca española- han convertido a la innovación en un arma estratégica dentro del sector bancario. De hecho, los servicios de intermediación financiera en España destacan como uno de los sectores que más innova. Según el último Informe Cotec sobre “Innovación en Servicios Financieros”, el 50% de las empresas de este sector es innovadora, frente al 37% de la media de la industria.

Este esfuerzo innovador de las entidades financieras ha derivado principalmenteen la creación de nuevos productos y servicios (innovación de producto), en la mejora de la eficiencia interna de las organizaciones (innovación de procesos) y en la explotación de nuevos canales de distribución de los servicios financieros (innovación en marketing). Innovar o morir parece ser la consigna seguida por la banca, en su carrera por lanzar nuevos productos y por detectar nuevas necesidades entre sus clientes.

La innovación de procesos se entiende como una vía para conseguirmejores márgenes. Sólo a través de una mejora en la eficiencia de los procesos internos del banco se logrará una mayor eficiencia operacional y, en consecuencia, mayor beneficio. Para ello, los bancos cuentan con un gran aliado en las llamadas Tecnologías de la Información (TIC); una premisa de trabajo que les ha convertido, de un tiempo a esta parte, en el sector que más invierte en tecnología. Según Accenture, la inversión TIC de la industria financiera española (considerada por muchos expertos como una de las más avanzadas del mundo) rondó los 3.300 millones de euros en 2007, en torno a un 10% más que el año anterior.

La labor de intermediación financiera permite recoger los excedentes financieros de las unidades con superávit, transformarlos y aplicarlos para cubrir las necesidades de las unidades con déficit. El progreso que experimenta la sociedad provoca la aparición de nuevas necesidades de financiación en las familias y empresas, por lo que las entidades del sector financiero tienen un papel fundamental en el desarrollo de instrumentos que permitan dar respuesta a esta demanda. En el ámbito de la creación de nuevos productos y servicios, esta oportunidad de innovación financiera ha fructificado en la reciente aparición de nuevos productos financieros más complejos. En este contexto, son importantes los avances hechos en materia de transparencia y solvencia financiera, materializados en los acuerdos de Basilea II. Innovación en productos financieros sí, pero acompañada de un cierto control que evite poner en peligro el sistema.

Hoy por hoy, en el actual contexto económico pero sobre todo, por la situación que vivimos, la apuesta por la innovación en el sector financiero es incuestionable. Innovación en procesos e innovación en producto parecen ser la fórmula a la que dar continuidad para marcar la diferencia, aprovechar las oportunidades y conseguir ventajas competitivas sostenibles.

 

 
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