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TRIBUNA

La financiación del comercio en España: cómo superar los obstáculos y seguir adelante

Ana Sancho (Vicepresidenta de servicios de tesorería para la la Península Ibérica en BNY Mellon)
La crisis financiera global ha provocado una interrupción en el desarrollo de la financiación del comercio en España. Ana Sancho (Vicepresidenta de servicios de tesorería para la la Península Ibérica en BNY Mellon) comenta lo que las sociedades y bancos locales de España deben hacer para poder seguir adelante.

La economía global ha pasado este año por una muy mala coyuntura que ha afectado también a España: se estima que en España los volúmenes de transacciones comerciales han caído entre un 12 y un 15% desde que comenzó el año como consecuencia directa de la crisis de liquidez mundial, y la forma en que España ha reaccionado ante esta situación ha sido retomando una actitud de extrema cautela. Tanto preocupan hoy día a los implicados los impagos (incluso entre socios comerciales con una relación bien asentada) que la mitigación de riesgos se ha convertido en el eje de toda actuación. En muchos casos, esto ha provocado una interrupción en la innovación en la financiación del comercio, el desarrollo de productos y la expansión del mercado, y ha llegado a ponerse por delante de la gestión del efectivo, a pesar de la manifiesta importancia de este último factor.

Ciertamente, si bien es comprensible que bancos y sociedades adopten una actitud cautelosa (y hasta cierto punto es de admirar que lo hagan), la mitigación de riesgos está llegando a imponerse en tal medida en las transacciones en España que en el futuro podría afectar negativamente al desarrollo de la financiación del mercado. Esta actitud se remite a una cierta mentalidad añeja y hermética (y menos eficiente) que antes tenían los bancos, que les impedía abordar la financiación de la cadena de suministro desde una perspectiva holística.

Naturalmente, España no es la única que tiene estos problemas, como tampoco es la única en abordar la financiación de la cadena de suministro desde una perspectiva que podría llegar a ser tan hermética como lo fue anteriormente. La importancia que se le está dando a la mitigación de riesgos, que anuncia un hiato en las transacciones con cuentas abiertas, se puede apreciar en toda Europa Occidental así como en otros países.El hecho de que el perfil de riesgos global sea ahora mayor implica que el aumento en la emisión de cartas de crédito, el empleo de garantías bancarias y la financiación de cuentas a pagar (que en España ha sido durante mucho tiempo una opción que ha gozado de gran aceptación y de respaldo a nivel local) sean ahora algo corriente.

No obstante, no siempre se ha distinguido el panorama financiero español por un grado tan elevado de temor y cautela. Antes de la crisis de liquidez, algunas sociedades y bancos locales se estaban centrando en optimizar sus procesos con vistas a que sus esfuerzos revirtieran directamente en la financiación del comercio, pero en muchos casos esta estrategia ha llegado a un punto muerto por varios motivos. A la luz de la turbulenta situación financiera, algunas sociedades han decidido que es el momento de centrarse en lo básico en vez de tratar de avanzar, mientras que otras, que piensan que es el momento de medrar, se encuentran ahora bloqueadas por la falta de respuesta de sus bancos locales ante problemas que no les son inmediatos.

En vez de plantearse lo que harán a continuación, la mayor parte de los bancos locales se están centrando únicamente en sus principales competencias en un intento de aumentar la rentabilidad en estos tiempos de incertidumbre. Aun cuando la conjunción de las demandas del capital circulante y las cuestiones normativas consiga justificar esta mentalidad, ¿es esta estrategia, de hecho, una falsa economía?

Soluciones de tesorería totalmente integradas

A pesar de la turbulenta situación financiera, existen sociedades españolas que desean mejorar sus procesos de gestión de la tesorería y que se están encontrando con que poco pueden hacer que no sea dirigirse a los bancos globales para que las respalden en esta iniciativa. Sería injusto decir que los bancos locales sean incapaces de ver las ventajas de potenciar los servicios de tesorería, pero también es de justicia afirmar que no está entre sus principales prioridades, y esto les impedirá avanzar.

Resulta evidente que, para avanzar, las principales sociedades españolas tienen que integrar plenamente sus procesos de financiación del comercio y de gestión de la tesorería, y que para ello deben seguir el proceso que ya habían iniciado. Al unificar estos procesos han conseguido ganar enormemente en eficiencia; no obstante, más que una solución definitiva, esto viene a ser un paso en la dirección correcta. Es más, si acaso y gracias a la introducción de tecnología que ha traído consigo, con esta iniciativa se ha llegado a alcanzar un nivel de confianza en la fiabilidad de la documentación comercial y los pagos asociados sin precedentes. Ciertamente, la integración del efectivo y el comercio abre la vía más rápida para la optimización de la cadena de suministro, la reducción del crédito y el riesgo asociado a las operaciones y el desbloqueo del valor inherente a la gestión del flujo de efectivo. Éste es el siguiente paso lógico en la prestación de servicios de tesorería, y la crisis de liquidez debería acelerar más que retrasar este proceso.

Al no compartir esta opinión muchos bancos locales no hacen sino postergar lo inevitable, ya que en algún momento tendrán que afrontar los problemas que afectan a la eficiencia de la cadena de suministro, y si lo dejan para última hora corren el riesgo de perder el negocio frente a los grandes bancos a nivel local.

Proveedores especializados

No obstante, los bancos locales no tienen por qué salir perdiendo en este terreno; de hecho, ciertos casos dan a entender que las sociedades locales tendrían más que perder si no lo hicieran, ya que existe la percepción de que por lo general los grandes bancos no conocen ni entienden lo suficiente los mercados locales.Los bancos que deseen ofrecer a sus clientes un servicio totalmente integrado y que no puedan plantearse el despliegue de ciertos servicios por sí mismos tienen la opción de contratar a un proveedor especializado en pagos a nivel mundial que posea las plataformas tecnológicas necesarias.

Mediante este tipo de asociación los bancos locales podrán mantener sus competencias principales y ganar en rentabilidad, lo que les permitirá profundizar y ampliar sus propios servicios de tesorería (con lo que podrán mejorar sus propios servicios de gestión de la liquidez y el efectivo), así como también mantener y atraer a nuevos clientes.

Como es natural, la desventaja que para los bancos locales presentan las asociaciones tradicionales de este tipo es el riesgo inherente que representa la competencia. Existen proveedores especializados, como BNY Mellon, que con vistas a eliminar este riesgo abogan por mantener una relación centrada en la colaboración mutua y sin competencia: este tipo de colaboración garantiza que en la relación entre el banco local y el proveedor especializado ambos estén en igualdad de condiciones, lo que a su vez implica que los bancos locales puedan seguir interviniendo de manera decisiva en la financiación del comercio mientras el mercado vuelve a la normalidad.

Las opiniones aquí vertidas son únicamente las de sus autores y pueden no coincidir con las de BNY Mellon. No son recomendaciones sobre servicios de tesorería o de tipo financiero o legal, y no se deberían interpretar como tales.


 
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