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TRIBUNA

Renovación tecnológica en la banca: a mayor inversión, mejores clientes

Javier LÓpez-Camacho Pinto, Gerente de Negocio de Panel Sistemas

Según los últimos datos del Banco de España del mes de diciembre, el ratio de morosidad en los impagos se ha colocado en el 4,79%, llegando a alcanzar la cifra de 90.000 millones de euros en este mes de marzo. Los expertos prevén que pueda situarse entre el 7% y 9% en el segundo semestre de este año, los meses más críticos de 2010. Además, de acuerdo con la Encuesta del Banco Central Europeo acerca del acceso a financiación bancaria de las pequeñas y medianas empresas, en el segundo semestre de 2009 España presentó la mayor tasa de rechazo (25%) de los cuatro mayores países de la zona euro a las solicitudes de préstamos bancarios.

Nos encontramos ante un círculo vicioso en el que la desconfianza continúa paralizando las inversiones. El incremento de la tasa de morosidad, las suspensiones de pagos y la falta en muchos casos de garantías reales, ha llevado a las entidades a endurecer las condiciones para conceder un préstamo, fijándose sobre todo en las expectativas de la economía y las posibilidades de crecimiento de la compañía más que en su liquidez. Las pymes son las más afectadas, pues además de tener que evitar una caída en sus ventas no encuentran financiación para lanzar nuevos proyectos empresariales, aún siendo suficientemente solventes.

Aunque ya se empieza a visualizar una salida de la crisis financiera, el entorno de negocios presenta aún un alto riesgo de impago en las ventas a crédito. Según el último estudio realizado por Iberinform, empresa de información comercial del Grupo Crédito y Caución, el 12,1% de las empresas españolas presenta un alto riesgo de no cumplir con sus compromisos de pago a lo largo de 2010.

Es cierto que en 2009 se ha dejado notar una mejora en los sistemas de gestión del riesgo de crédito, con nuevos procesos que permiten identificar mejor la “calidad crediticia” de los clientes. Esto ha permitido a las entidades minimizar el impacto y la transmisión de la morosidad. Pero no ha sido suficiente para frenar los impagos y devolver la confianza al sector.

la llegada de basilea III

Y es que la banca española sigue atravesando todavía un momento de cambios y de reconversión tecnológica. Las entidades llevan desde el año 2006 enfrentándose a la utilización del nuevo estándar XBRL de comunicación, y ahora además deben afrontar la próxima llegada de Basilea III.

Vayamos por partes. El nuevo protocolo de comunicaciones XBRL busca reforzar los estándares de comunicación de las entidades financieras. XBRL (eXtensible Business Reporting Language) es el nuevo estándar universal para la difusión de la información financiera y contable, siendo el resultado de un esfuerzo conjunto de más de 300 organizaciones internacionales por optimizar los mecanismos de generación, divulgación y análisis de la información financiera. Es un formato estándar y universalpara el intercambio de datos financieros, de tal manera que esta información pueda ser usada y transformada en cualquier momento, en cualquier lugar, y por cualquier persona.

De hecho, el tercer pilar del acuerdo de Basilea III incluye una serie de recomendaciones sobre la transparencia de la banca. Así, repasa el proceso de transmisión de la información entre los productores de los datos (oferentes) y los consumidores (demandantes), deteniéndose en el medio de conexión. Para ello, recomienda el uso de un sistema de intercambio normalizado para conectar los dos polos de la comunicación, y menciona expresamente el XBRL como la mejor opción existente.

En estos momentos, España es el país del mundo con más documentos XBRL intercambiados en 2009, y cada vez más empresas, casi 500 entidades en España, entre entidades de crédito incluidas sucursales de entidades de crédito extranjeras, sociedades de tasación, sociedades de garantía recíproca, y establecimientos de cambio de moneda, envían información económica en formato XBRL (frente al formato papel) a la Central de Balances del Banco de España.

Entre los beneficios de utilizar el estándar XBRL destacan la posibilidad de intercambio y reutilización de la información financiera de forma automática entre aplicaciones y sistemas informáticos; así como la eliminación del riesgo de errores que representa la reintroducción de datos, debido a que esta actividad ya no es necesaria; la reducción de costes de preparación, consolidación, distribución y análisis de los estados financieros, y en definitiva, la mayor rapidez en la toma de decisiones al disponer de información más precisa, fiable y a tiempo.

Y sin olvidar uno de los elementos más importantes para el mercado financiero: la reducción de costes, algo fácil de conseguir con la implantación de XBRL. Por todo esto, la implantación de estos estándares beneficia a todos los jugadores del mercado financiero, aumentando la transparencia y la fiabilidad del sector.

El otro gran cambio al que se enfrentará la banca es la nueva normativa Basilea III. Ante el fracaso patente de la anterior regulación internacional Basilea II debido a la crisis financiera, ya se empiezan a preparar los borradores de la nueva Basilea III, prevista para entrar en vigor en 2012.

Basilea II pretendía que las entidades financieras aprovisionasen las pérdidas por impago en función de la calidad crediticia de su cartera de clientes de activo, discriminando entre riesgos bajos y elevados.

La mayor diferencia es que Basilea III pone el énfasis, después de la crisis subprime, en obligar a las entidades a provisionar una cobertura adecuada y suficiente para los créditos de alto riesgo, evitando poner en riesgo los depósitos de los clientes o la viabilidad del banco. Es decir, Basilea III va a tratar de cubrir las lagunas de la anterior regulación por medio de tres vías: más uniformidad en la definición de los distintos tipos de capital y conexión directa entre el perfil de riesgo y las obligaciones en cuanto a la solvencia, mayores requerimientos de recursos propios de los bancos, y exigencia de capital de más calidad.

Pero lo importante es que ambas regulaciones, la anterior y la nueva, implican los mismos cambios y renovación tecnológica para las entidades que adopten el modelo IRB avanzado. Acogerse a esta nueva normativa supondrá de nuevo un cambio de mentalidad en los modelos de gestión y control del crédito, con la implantación de herramientas informáticas avanzadas. El objetivo espoder prevenir con mayor garantía las pérdidas por impago o morosidad a escala internacional surgidas con motivo de la proliferación y sofisticación de los servicios financieros. Y todo ello repercutirá necesariamente en un mejor conocimiento del cliente y en la captación de los mejores pagadores.

Para ello, los bancos deberán tener modelos propios y mejor desarrollados, además de sistemas de gestión y control de riesgos más sensibles y sofisticados, en un proceso de mejora cualitativa, de adaptación y de validación. Se les permitirá usar sus propios modelos de evaluación del riesgo, pero éstos deberán ser modelos automáticos de decisión que anticipen el comportamiento de los clientes y cuantifiquen esa posible pérdida, permitiendo a las entidades medir la rentabilidad de su cartera de clientes de forma más adecuada. De este modo podrán ofrecer un tratamiento más individualizado y aplicar una política de precios que asegure la cobertura de pérdidas y posibilite la discriminación, premiando a los buenos clientes y penalizando a los malos.

Estos modelos deberán ser implementados a su vez por sistemas software de Inteligencia de Negocio que ayuden en la mejora de dicha gestión del riesgo, es decir, que permitan automatizar,almacenar, normalizar, cualificar, cuantificar y organizar toda la información relativa a la gestión del riesgo asociado a las solicitudes de crédito.

Sin embargo un estudio reciente advierte que en España sólo unos pocos –las entidades de mayor envergadura- han realizando ya esfuerzos inversores significativos en este sentido. Esto conllevará un distanciamiento importante entre las entidades que cumplan con la normativa y las que no, ya que sólo aquellas que puedan afrontar la inversión adecuada, serán capaces de identificar a los buenos clientes frente a los malos, y éstos últimos acabarán por tanto acudiendo a aquellas entidades que no hayan adecuado sus procesos de gestión y no sean por tanto capaces de “identificarlos”.

La clave estÁ en la integraciÓn

Uno de los puntos críticos para cumplir con la normativa Basilea tiene que ver con la forma de gestionar la información. Para optimizar los procesos de control del riesgo y elaborar modelos altamente predictivos no sólo es importante contar con un volumen de datos histórico, sino también poder integrar tecnológicamente todo el proceso de gestión de dicha información. De hecho, la información sin integración no sirve de nada. Una adecuada integración tecnológica supone incorporar a los procesos y sistemas de gestión del riesgo toda la información disponible que interviene, influye o determina de alguna forma la toma de decisión más acertada para resolver las operaciones de crédito. Por ejemplo, toda la información interna proveniente del resto de Sistemas Legacy de la compañía (sistemas de preclasificación, ratings internos, cobros facturación, listas negras, etcétera), más toda la información externa, de naturaleza pública y privada.

Automatizar los procesos de consulta, permitiendo que el acceso a otros sistemas o fuentes de información se realice única y exclusivamente a través de una sola pasarela, reduce significativamente el número de búsquedas y el coste asociado a éstas. A su vez, la automatización posibilita la optimización del tiempo dedicado por los analistas de riesgos a la evaluación de la operación y, por supuesto, supone una mejora sustancial en los tiempos de respuesta para la sanción de solicitudes, pudiendo obtener en cuestión de segundos el resultado final del scoring (sistema de evaluación automático), incluyendo los datos proporcionados por la agencia consultada.

En definitiva, escenarios como el actual ofrecen a las entidades la oportunidad de hacer las cosas mejor, y sin duda ya son conscientes de que con pequeñas e innovadoras mejoras pueden incrementar su capacidad predictiva, adoptando políticas de admisión más acertadas e incrementando así la calidad de la cartera de clientes sin prejuicio en el nivel de ventas. La solución para ello es contar con la más actualizada información sobre nuestros clientes, y gestionarla eficientemente apoyándonos en las ventajas que nos brinda hoy en día la tecnología.

Estos cambios tendrán con seguridad una incidencia directa sobre la rentabilidad de las entidades, incrementando la transparencia del sector, aumentando la eficiencia en el uso del capital y consiguiendo una mejora en la gestión empresarial.

 
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