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Canciones caribeñas

Blogs | POR JOSÉ MARÍA LANSEROS

Ya tiene todo el mundo los bañadores preparados aunque lo que parece que se va a necesitar es una boya a la que agarrarse para flotar en medio del naufragio que por ahora están experimentando las negociaciones de los convenios colectivo de Ahorro, Banca y Rurales, aunque en este último se puede disculpar un poco, sólo un poco, por la folclórica polémica que ha rodeado a la presencia final de dos patronales en la mesa negociadora.

Ya sé que buscan el por qué del título de la columna, pero no sean impacientes, esperen.

Hasta ahora las negociaciones van por mal camino, las patronales quieren ahorrar costes y más costes después de una crisis en la que a cambio de conservar, en la medida de lo posible el empleo, los trabajadores dejaron jirones salariales bastante grandes en el camino. Si no se ponen de acuerdo en el modelo de convenio que quieren, discutir de lo demás es tontería. El problema no es tanto para los que están como para los que puedan entrar y eso puede hacer encallar las conversaciones.

Veremos si la sangre no llega al río y no hay huelga general de los empleados del sector financiero. Lo lógico es que todos pongan de su parte para evitarlo. Ahí está el ejemplo de Bankia, que al final ha echado marcha atrás, consciente de que imponer un horario le estaba suponiendo quebraderos de cabeza presentes y que los futuros dolores se los podía ahorrar con otra postura. De paso, tranquiliza a los sindicatos de Ahorro, a quienes Chozas había conseguido sacar de sus casillas en la mesa del convenio.

En Banca y Rurales, no hay un claro banco que actúe con el agua milagrosa de los fiscos pero en Ahorro, las centrales esperan como agua de mayo que CaixaBank, tome el mando y reconduzca la situación. Desde luego, los acuerdos firmados en estos últimos meses invitan al optimismo si el banco de la estrella azul agarra el toro por los cuernos en la negociación.

El papel que las centrales quieren que juegue el presidente de CaixaBank, Isidro Fainé, me recuerda una canción del cantautor cubano Carlos Puebla, una letra que, con permiso de donIsidro, les escribiré a continuación: “Y llegó el Comandante y mandó a parar”. Después me viene a la memoria un programa de televisión: “En buenas manos”. Pues eso esperan los sindicatos, que las manos de Fainé obren el milagro.

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