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El bien y el mal

Confidencial | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Fascinado ante el televisor, sin trabajar aquí, deglutiendo con muchísima dificultad el asesinato del niño Gabriel Cruz, me enfrento el lunes al terrible discernimiento entre el mal y el bien…

Todo un país respondiendo con presteza y solidaridad ante la desaparición de ese pequeño de sonrisa infinita. Todo un país temiéndose lo peor durante 12 días sin saber causa o causante. Pero como, en muchos casos, la realidad iba a ser más dura que cualquier idea de ficción. Pero también todo un país ha sabido aguantarse su rabia esperando que la justicia responda en presteza y eficacia.

Para muchos el mal es la demencia, para otros se trata del pecado. La realidad es que un gran catálogo de asesinos responde a poca locura y ningún sentido sobre la parte moral de sus actuaciones. Insisto en que debe ser la justicia bien administrada la que dé respuesta a lo incompresible del mal.

Y vuelvo a otros recuerdos. El pasado día 7 cumplía yo 77 años y la repetición del número siete me llamó mucho la atención, aunque un catarro con fiebre me tuvo altamente atontado, más que lo normal en mí... El día 8 tomé camino hacia el Hotel Palace para festejar los 45 años de relaciones diplomáticas entre China y España. Y para mí, asimismo, se iba a celebrar el 40 aniversario de un viaje “enorme”. Cuando el Rey Don Juan Carlos y la Reina Doña Sofía visitaron China con un nutrido séquito entre el que me encontré…

Pero la manifestación femenina de ese mismo día ocho me dejó atrancado a la altura de Plaza de Colón. El recorrido hacia la Plaza de las Cortes fue increíble. Millares y millares de mujeres avanzando desde Neptuno hasta Gran Vía en paz y concierto y sin demasiado ruido que es de lo que se trataba.

En fin, la tristeza por la mala muerte infringida la pequeño Gabriel Cruz, mi propia debilidad física, el recuerdo de China en otros tiempos y la lección política de las mujeres madrileñas en ese 8 de marzo quedan también en el acerbo de mis recuerdos. Es algo tarde, pero no podría haber dejado de escribir sobre todo esto…

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