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La unidad de España…

Confidencial | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Dicho así tiene un cierto sentido retorico y propagandístico. Pero no es así. España está –y seguirá— unida por lo que yo llamaría la inercia de algo que dura muchos años, que se remonta –y no es coña— al siglo XV con el reinado de los Reyes Católicos.

El actual desafío catalán se inicia –como pronto— bien metido el siglo XIX cuando un grupo de intelectuales y estudiantes catalanes celebran un funeral en la iglesia de Santa Maria del Mar en sufragio de los caídos catalanes durante el asedio a Barcelona del 11 se septiembre de 1714 por parte de las tropas enviadas por Felipe V de Borbón, monarca español de origen francés –de los Borbones— surgido de la entrega de los derechos regios por Carlos II, el último de la dinastía de los Austria. Ocurre, incluso, que durante mucho tiempo algunos escritores e intelectuales catalanes consideraron igual el Once de Septiembre como el Dos de Mayo en Madrid contra las tropas napoleónicas.

En fin, estos datos son conocidos y, ahora tal vez, no reconocidos. La doctrina del independentismo catalán surge en los años ochenta del siglo XIX. Igual que Sabino Arana amalgamó todas las ideas del nacionalismo vasco en unas ideas y en una bandera –la ikurriña creada por el mismo—todo ello también en los finales del siglo XIX. Con esto no digo que sea poco importante tener esas ideas –tal ideología— tanto en Cataluña, como en Euskadi. Pero es bueno conocer la historia, exclusivamente porque reúne datos interesantes.

Los incidentes han surgido desde siempre. El Ejercito de la II Republica termina con la declaración de la Republica Federal Catalana de Lluís Companys creada el 6 de octubre de ese año. Pero parece que Companys buscaba una solución federal para España y la aceptación de este modo de gobierno no centralista por parte del Madrid republicano. Nunca fue considerado como separatista. Pero su final fue trágico, como es sabido. Fusilado por el franquismo es en el castillo de Montjuic, tras ser detenido por los nazis fuera de España.

Ya en estos tiempos más recientes: la fragmentación de Yugoslavia y la independencia de los países bálticos del territorio ruso son circunstancias que cambian la idea de la imposibilidad de prosperar en un “pequeño país”. Esto también es nuevo. De ahí alguno de los argumentos “de razón” de los independentistas catalanes. Sin embargo, estos soberanistas de la primera veintena del siglo XXI, del tercer milenio, saben que solo un acuerdo con España, con Madrid, servirá para conseguir una independencia reconocida a nivel internacional.

En fin, me quedan algunas cosas que decir y que se quedan para el próximo número de BANCA 15, en su edición impresa. Esto ya es suficiente, hoy, para la edición de banca15.com.

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