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Los 40 años de la Constitución

Confidencial | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Con, ahora, 77 años –78 en marzo— viví 38 años en el Estado franquista y los cuarenta de la Constitución española de 1978: la más larga en la historia de España y de reconocido mérito por parte de todos los demócratas. Por supuesto que mi dedicación periodística se inició en pleno franquismo.

El final de Franco –la muerte del General— fue alargado en demasía por los alguno políticos de entonces y por su familia… Las fotos del General Franco –inconsciente y entubado— se vendieron –o facilitaron— como ahora se hace con las grandes exclusivas. Desde luego eran terribles…

El franquismo murió el mismo día que falleció Franco, aunque quedaran algunos nostálgicos. El Estado realizó su propio cambio desde sus estructuras y con su fuerza. Si todo –siempre— estuvo “atado y bien atado” desde luego el protocolo estatal para enterrar al “Estado franquista” coincidió con la caída de la pesada losa en el templo de Cuelgamuros.

El Rey Juan Carlos utilizó la agudeza política e intelectual de Torcuato Fernandez-Miranda. No obstante Fernandez Miranda había sido profesor de Derecho Político del recién entronizado Rey. Por otro lado, la capacidad de acción y gran intrepidez política hizo de Adolfo Suárez el autentico autor del desmontaje del sistema y aparato del Régimen franquista.

En estas horas del 40 aniversario de la Constitución española nos llegan las noticias del fallecimiento de la hija de Dolores Ibárruri, Amaya Ruiz Ibárruri, y de Miguel Primero de Rivera, sobrino del fundador de Falange Española. Dolores Ibárruri –dirigente histórica del Partido Comunista de España— participó en los trabajos parlamentarios de la nueva democracia y Amaya fue testigo notable de esos años. Miguel Primo de Rivera –que fue, entre otras cosas, alcalde de Jerez de la Frontera— colaboró con el Rey Juan Carlos en el cambio político. Personalmente, conocí y traté bastante a Miguel, quien me pareció un auténtico demócrata.

El 6 de diciembre de 1978 se votaba en referéndum la ratificación del texto constitucional dentro de lo que ordenaba la Ley de la Reforma Política creada por el Gobierno de Adolfo Suárez. La pregunta propuesta era “¿Aprueba el proyecto de Constitución?”. Y recibió el escrutinio de 17.873.271 votantes sobre un censo de 26.632.180 personas. El SÏ obtuvo el 91,81 % de los sufragios y el NO el 8,19% de los votos. Este referéndum fue asumido como correcto por todo el entorno político internacional de esa época.

La turbulenta historia de España había traído una guerra civil de tres años, considerada como la más cruel de esos años. Y más recientemente se la ha tildado de ser aún más dura que los episodios bélicos que llevaron a la disolución de Yugoslavia en junio de 2006. Es un dato sin duda notable. En el año 1978 en que se votó la Constitución había muchos ciudadanos españoles que vivieron la guerra civil y, por supuesto, los cuarenta años de dictadura franquista. La idea era no repetir lo anterior.

He oído hablar sobre que “hay que terminar con el Régimen de 1978”. ¿Y por qué? Es un tema un tanto incomprensible sobre el que escribiré más adelante.

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