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La Guerra de los Dos Días

Confidencial | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Por mucho que queramos a acostumbrarnos al ritmo noticioso que traen estos tiempos no ha sido fácil entender el traslado a Madrid de una final futbolística argentina. Tampoco que un presidente autonómico como Quim Torra quiera sancionar a su propia policía cuando esta cumpliendo con su deber. La guinda del desconcierto bien podría ser que Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, ante el desorden catalán, no quiera aplicar una ley normalizadora –de conocida eficacia— por no llevase un revolcón parlamentario en la aprobación de los PGE.

La afición al fútbol en Argentina solo puede entenderse estando allí… Tantas veces como he dicho en Buenos Aires que no me gustaba el fútbol he recibido un fortísimo reproche gestual de mis interlocutores del que iba desde el desprecio hasta una inusitada y violenta disposición a partirme la cara. Y no crean ustedes que yo le quito mérito al fútbol. Pienso fehacientemente que el campeonato del mundo ganado por España en Sudáfrica en 2010 sirvió para crear sensación óptima de unidad nacional que hasta ese momento no era fácil de vislumbrar tan claramente.

Pero, claro, que la violencia impidiese en Buenos Aires jugar la final de la Copa Libertadores y que la solución fuese llevarse el “festejo” cinco mil kilómetros más hacia el Este pues es muy complicado de entender. Es algo así como un país con dificultades de votar por falta de consenso decidiese celebrar los comicios a varios miles de kilómetros de distancia previo traslado –claro está— del censo al nuevo lugar de las votaciones. Bueno, en fin, la cuestión de la copa argentina salió bien en Madrid y la economía de la ciudad ingresó de 55 millones de euros, en el cálculo más débil, a 200 en el más productivo.

Siguiendo con las citas del primer párrafo habrá que decir que las decisiones del presidente catalán son siempre difíciles de entender, y, sobre todo, querer conseguir la independencia al modo esloveno, “formula” que trajo una guerra, total y abierta, y que duró de diez días. Y no se olvide que, en estos tiempos, lo de medir las guerras por jornadas de 24 horas no es nuevo. El conflicto árabe-israelí llamado “Guerra de los Seis Días” la guerra relámpago ocurrida hace más medio siglo (1967) entre Israel, Egipto, Jordania y Siria que cambió para siempre el Medio Oriente y costó cerca 25.000 muertos y 50.000 heridos.

Por su parte el Gobierno de Pedro Sánchez exhibe demasiadas cautelas ante el desbarajuste catalán, conseguido bajo circunstancias previstas y bien medidas por los independentistas. La aplicación del artículo 155 traería orden legal y constitucional, una segunda vez. Y desde esa situación ordenada se podría negociar una salida definitiva a ese problema y que no fuera solamente la victoria de una parte.

Anon: obtenga su prestamo Michealbensonloanagency@gmail.com 30 Marzo 2019
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