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El liderazgo

Confidencial | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

¿Hacen falta líderes? ¿O no son mejores las buenas leyes que líderes ávidos de interpretarlas? Tras acusar –según algunos— la ausencia de “verdaderos” líderes políticos en los tiempos actuales, se ha puesto la mirada en que, asimismo, comenzamos a carecer de lideres en la economía y las finanzas.

No sé, pero todo lo anterior tiene algo de estúpido por la auténtica realidad es vivimos una etapa de carencias políticas en medio de una economía que no está nada mal. España, aunque con alguna décima de bajada, tiene las mejores cifras de crecimiento de la Unión Europea.

Hay una enorme incidencia en los programas de liderazgo en, por ejemplo, las escuelas de negocios. Pero cuando se profundiza un poco en tales sistemas formativos uno advierte que lo que se quiere formar es grandes vendedores, no en grandes líderes empresariales, porque no es lo mismo exactamente.

Está claro que si tienes un buen producto o un interesante servicio habrá que venderlo. Ahí, como en los soldados, el valor se le supone. El empresario debe saber de ventas, de producción, de relaciones laborales, ha de ser experto en el desarrollo social y buscar una paz evidente en el seno de la empresa para que mejor en todos los sentidos. Puede que existan dos vías de formación: una, un tanto elitista, la de empresario y, otra más asequible, destinada a más gente que es la de vendedor. Pero de esto hablaré otro día.

Esta claro que es el ejemplo no es definitivo porque un médico debe ser estar bien formado para curar enfermedades y no para “vender” medicinas, aunque en esto el limite suele ser difuso o confuso. Aunque no está nada mal que un médico sea simpático y “llegue” a los enfermos.

Hay un liderazgo innato y a veces inexplicable. Adolf Hitler encandilaba a las masas a través de sus discursos radiofónicos, Benito Mussolini, no tanto. Francisco Franco tenía una voz aflautada y con un cierto frenillo, pero muchas multitudes le escuchaban en España, aunque hoy parezca mentira…

Yo daría mucha más importancia a la sabiduría que al liderazgo. Los filósofos griegos –y sobre todo Platón— tenían la idea que el mucho y bueno conocimiento les hacía líderes sin más. Tampoco era eso.

En mi gusto personal prefiero la cultura al marketing aunque, claro, decía el torero Rafael Guerra, cuando le presentaron a don José Ortega y Gasset. Y al preguntar sobre el oficio de tal persona y saber que era filoso, dijo con convencimiento:

--Hay gente pa too

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