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La tempestad

Confidencial | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Estoy “sobre” el mar, en la costa alicantina, y la borrasca se filtra por las ventanas. Es Sábado Santo. Lo de “sobre el mar” no es un eufemismo: el bloque de apartamentos en la mismísima Playa de los Arenales del Sol es como un adelantado en la costa… Un juego que hago es echarme para atrás en la vivienda para ver solamente mal, ni siquiera playa. Y eso con buen tiempo…

No es la primera vez que lo cito. Un amigo mío –ya fallecido— y cura por mas señas decía: “Dios perdona siempre, los humanos de vez en cuando y la Naturaleza nunca”. Desde abajo –incluso en tierra— una gran borrasca es tremenda. La pequeñez humana se desvela en estos cataclismos atmosféricos. Pero también es verdad que sabemos esperar –y aguantar— porque lo que, siempre, lo que empieza termina, climatológicamente hablando.

Lo dije también hace unos días: la campaña electoral ha tapado el ambiente de las celebraciones religiosas y ahí están los candidatos aprovechando el tiempo como pueden. Puedo suponer –y supongo— que la campaña electoral se habrá frenado por toda la levantina costa sur del Mediterráneo. Pero tanto da. Los periódicos dicen que los candidatos están al resguardo para preparar los debates. No sé.

Tampoco sé que le llevo a Pedro Sanchez a convocar elecciones generales para el 28 de abril. La idea más probable es que no deseaba un tutifruti electoral con representación de todos los comicios posibles: generales, autonómicos, locales… Eso puede ser. Los pronósticos van comunicando el triunfo de Sánchez, aunque sin posibilidad de formar gobierno. Más o menos, si gana las elecciones las cosas le habrán salido bien. Pero hay que esperar. Los resultados electorales siempre son imprevisibles y producen sorpresas…

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