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Los enemigos ocultos

Confidencial | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Frivolizaría si dijera que tatuajes y la excesiva exposición mediática, “sin causa justificada”, son los dos grandes males de nuestro tiempo. Lo peor –sin duda— es la violencia religiosa que se realiza contra –por ejemplo— los cristianos como ocurría en Sri Lanka donde se contabilizaban 187 muertos en ocho ataques contra iglesias y hoteles en el Domingo de Resurrección.

Por otro lado se contabilizaron mas de cuatro mil cristianos asesinados en 2018 por practicar su fe. El resto de la estadística señalaba que 3.125 fueron detenidos y 1.847 iglesias fueron atacadas, según expresaba un informe de la organización Open Doors.

El tatuaje tiene mucho de misterio y creo que es algo más que una moda. La gente se decora la piel tapándola de su verdadero esplendor. No sé si los tatuajes son antídoto para las arrugas o si dichos tatuajes arrugados cambian de aspecto y mensaje. Para mí el tatuaje es un ataque doloroso contra el propio cuerpo. Y ahora que se han terminado los insufribles pinchazos de las inyecciones hipodérmicas, se recupera el sufrimiento por medio del llamado tatoo. En fin…

Los enemigos ocultos están dentro de nosotros en una gama que va desde ciertas imbéciles bromas mortales hasta la comisión de asesinatos por celos amorosos o religiosos. Es posible que cuando alguien está muy rabioso se adentre en dolor de un tatuaje aunque la obra final sea deleznable. Y en cuanto a la sobreexposición en los medios aquí los culpables son los que miran y no aquellos que se dejan fotografiar.

Falta una semana para las elecciones del 28 de abril. Ya hay pronóstico, pero no solución. Los partidos tendrán que pactar y buscar mayorías. Es cierto que lo dicho en campaña sobre pactos nada tendrá que ver con lo que se haga luego. En fin, que el tiempo se va agotando, las calendas llegan y los fastos y los nefastos tomarán carta de naturaleza. Como siempre, todo marcha, nada es. Y que conste no he bebido nada antes de escribir… son todavía las 12,30 de la mañana.

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