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Líos de primos

Confidencial | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Son los norteamericanos quienes llaman primos a los británicos. Pero estos no son tan entusiastas con el parentesco americano. En general, en Estados Unidos hay muchos ciudadanos –ricos y pobres— que ven a Inglaterra como origen y destino. Y por ello han recelado siempre de la “nueva patria” de sus primos: Europa.

Ha sido Donald Trump quien ha enfatizado el parentesco con los primos británicos. En realidad, según Trump, ya deben ser primos hermanos. Y les ha ofrecido dinero y bienes para que no tengan que volver a hermanarse con Europa. O sea que Donald Trump –entiéndase en su sentido litera— es el gran primo de los británicos.

Pero esta cuestión de familiaridad con los primos del otro lado del Atlántico es menos viva entre los ciudadanos británicos. La II Guerra Mundial –más que la primera— supuso un enorme acercamiento entre norteamericanos y británicos. Hasta entonces –incluso en la IGM— la relación había sido lejana y, un tanto, heredera de la separación de 1776. No se olvide que el presidente Trump visita el Reino Unido en el 75 aniversario del desembarco aliado en Normandía, impresionante trabajo de ingeniera militar de los norteamericanos.

Pero visto desde el continente europeo y comunitario no debemos ver este asunto preconizado por Trump como un lío de primos. Hemos de reconocer la fraternidad que existe entre británicos y el resto de los europeos, aunque el presidente de los Estados Unidos está dispuesto a pagar lo que sea con la condición de que sus primos no paguen su deuda económica a la Unión Europea.

¿Cuál es la situación actual de la ciudadanía británica respecto a la UE? Pues la realidad es que la disciplina de Bruselas y su coste económico no era muy soportable, incluso humillante. Es verdad que ha existido un cierto oscurantismo respecto a las ventajas de pertenecer a la Unión Europea. Nunca se habló de ventajas y siempre de inconvenientes. Y eso caló en el pueblo –junto a la herencia recibida— para convocar y ganar un referéndum de separación: el Brexit. Pero cuando llegó –casi al mismísimo día siguiente— todos los británicos, incluso los que habían votado sí— se preguntaron el porqué y el para qué.

Donald Trump ha elegido la fecha de una conmemoración bélica pero también los expertos norteamericanos han olisqueado la realidad del desencanto de los británicos por el Brexit. El primo rico del otro lado del Atlántico viene con la salvación que como ya hizo en el siglo pasado, en los años difíciles de la terrible Segunda Guerra Mundial. Pero Trump tampoco es muy querido en el Reino Unido. Es un primor incomodo… aunque de eso hay en todas las familias.

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