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Emilio Ybarra

Confidencial | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

En esos tiempos difíciles, y, sin duda, procelosos en que se comenzaba a ajustar el sistema bancario español, brilló sin exageraciones pero con una muy sensata brillantez Emilio Ybarra y Churruca.

La noticia de su fallecimiento verdaderamente me ha conmovido. Le traté y le admiré. Presidió el BBV durante nueve años, de 1990 a 1999. El Banco Bilbao Vizcaya surge de la fusión entre el Banco Bilbao y el Banco de Vizcaya. Se produce el 21 de enero de 1988 optando por una doble presidencia por tiempo transitorio entre José Ángel Sánchez-Asiain (BB) y Pedro de Toledo (BV). Pero el fallecimiento de De Toledo truncó todos los planes previstos en la fusión… Se acordó que fuera Emilio Ybarra el presidente del Banco Bilbao Vizcaya pasando de consejero delegado del BB a presidente de la fusión BBV.

El baile de siglas no se iba a quedar quieto. Con gran presión de los poderes políticos se pone en dibujo del mapa bancario un nuevo ajuste: en 1999 se produce la fusión del Bilbao Vizcaya con Argentaria que, entonces presidía Francisco González. Argentaria era un grupo y marca creados a partir de todos los bancos públicos que mantenía el Estado español. Emilio Ibarra y Francisco González copresidirían, según el acuerdo de fusión, la nueva entidad Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) hasta 2002. Ybarra dimitió en diciembre de 2001 asumiendo González la presidencia única.

Ybarra tanto, en su época de presidente del BBV, inicio una extraordinaria expansión exterior del banco dando una nueva dimensión a la actividad internacional de la banca española en Latinoamérica y muy especialmente en México, aunque enseguida el Santander siguió esa senda.

A veces he pensado que habían sido las circunstancias y no su propio deseo lo que lanzo a Emilio Ybarra al “estrellato” de la banca. Tal vez, hubiera preferido permanecer en ese puesto de vicepresidente muy calificado que escalar los primeros puestos del organigrama, pero, como digo, es un pensamiento mío. Reitero mi pesar por su fallecimiento. Hoy por hoy un hombre con 82 años es joven y con posibilidad de mucho recorrido.

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