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Precariedad política, caída económica

Confidencial | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Más o menos se confirman las impresiones de mi artículo anterior que vislumbraba los primeros movimientos de este mes de septiembre. En esa crónica –entre otras cosas— se hacían votos por la vuelta sana a casa de Blanca Fernández Ochoa. Desgraciadamente no ha sido así. Y siento mucho el fatal desenlace.

Se atibaba un retroceso económico que bien podría estar motivado por el largo culebrón escrito por Pedro Sánchez a su futuro y al de España. Es verdad que si no tiene apoyos suficientes para ser investido. la provisionalidad ha de continuar. En estos primeros días de septiembre Sánchez ha trabajado para crear un plan de gobierno que agrade a Unidas Podemos. Y de esa forma conseguir el voto favorable de los escaños del partido que comanda Pablo Iglesias.

Pero lo que parece claro es que Sánchez no busca ministros que no sean socialistas, aunque la oferta de control sobre algunas instituciones del Estado parezca importante: RTVE, el CIS o en la CNMV. Tanto la televisión pública, como lo servicios de inteligencia o el regulador de los mercados tienen su valor estratégico, pero no poder real o económico que reside en los ministerios, que dan peso y direccionalidad a los presupuestos generales del Estado (PGE).

Sánchez está creando una batería de medidas con programas completos tomados del programa de UP y eso podría poner muy contentos a los parlamentarios de la formación moderada, pero no ofrece poder ejecutivo alguno. La sinfonía escrita por Podemos solo ser interpretada por músicos del “conservatorio” de Podemos. En fin, que como la dicho el presidente asturiano Revilla: “Vamos a elecciones”. Y no suele equivocarse.

La cuestión es que la economía se deteriora en ítems de enorme importancia para nuestra actividad como pueden ser, por ejemplo, el turismo y la fabricación de automóviles, aunque esta última dependa de la oscuridad del futuro tecnológico de ese sector, cuy problema sería agravado por el propio Sanchez al “condenar al diésel”, aunque luego se arrepentiría.

Y supongo que, sobre estos asuntos y sobre las mínimas posibilidades de acuerdo entre Sánchez e Iglesias pasaremos todo este mes de septiembre.

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