DIARIO DIGITAL DE INFORMACIÓN ECONÓMICA Y FINANCIERA -

¿Vísperas de nada?

Confidencial | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Se inicia este jueves una andadura parlamentaria para la investidura del próximo presidente del Gobierno español. En efecto, el Rey Don Felipe recibe a la presidenta de las Cortes, Meritxell Batet. Es el trámite previo para que el Monarca inicie una nueva sesión de consultas con los líderes políticos.

El mecanismo parlamentaria marca, entonces, los días 16 y 17 de septiembre –también podría ser en 17 y 18— para realizar esas consultas. Uno de los candidatos tendría que disponer una mayoría favorable de escaños para ser elegido. De no presentar esa facilidad se suspenderá el trámite y se disolverían las cámaras para convocar elecciones para el 10 de noviembre. Es pues un recorrido legal y conocido.

Se celebraba el 11 de septiembre la Diada, fiesta de Cataluña, con una merma importante de asistentes a la manifestación ad hoc: de un millón en 2108 a 600.000 personas el miércoles. Hay muchas dudas sobre el camino político catalán que produce esos 400.000 asistentes menos, que son muchos, pero también son muchos más los 600.000 presentes. La población catalana asciende a 7.565.099 habitantes en datos aplicables a 2018.

Los expertos consideran que la mayoría de los ciudadanos catalanes no desean la separación de España, pero esa cifra se considera un tanto exigua. Para muchos, en la teoría de los grandes números la ciudadanía catalana está dividida al 50 por ciento sobre esa cuestión, con la salvedad de que esa mitad deseosa de la independencia busca un camino de consenso para conseguirla y sin que el plazo no importe demasiado. Por ello, hay expertos que señalan que en un referéndum que plantease la separación inmediata la cifra de los partidarios de separarse ya podría bajar del 40 por ciento.

Volviendo al Gobierno de España habrá que decir que el desacuerdo entre PSOE y UP –entre Sánchez e Iglesias— es más que evidente y que la opción de unas nuevas elecciones es más que probable. Y ahí de abre un amplio periodo de provisionalidad que afectaría negativamente a nuestra economía en un momento en que se inicia un bajón que terminaría en una crisis, no tan profunda como la de 2008, pero crisis al fin. Es obvio que los dirigentes financieros y empresariales creen que un mal momento para fomentar la provisionalidad.

Es sabido que Felipe VI va a comunicar la necesidad de tener un gobierno inmediatamente para evitar el deterioro económico, pero eso es un punto de vista del Rey expuesto como consejo. Aunque es poco probable no puede descartarse un acuerdo para evitar la nueva convocatoria electoral, porque tampoco tras las elecciones de noviembre no habrá ningún partido con mayoría absoluta, aunque PSOE y PP saldrían reforzados. Estamos pues ante unos momentos intensos en los que debería prevalecer el sentido común y el buen servicio a todos los españoles. Aunque parece que, una vez más, estemos en vísperas de nada.

Se necesita un mensaje!