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¡Qué 41 años no es nada…!

Confidencial | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Bueno, 41 años no es exactamente la mitad de mi edad. O sea que yo llevo más años bajo la Constitución que fuera de ello. La anterior fue el franquismo… Lo que nunca pensé es que podríamos celebrar un aniversario constitucional en precario. Pero como dijo una santa inglesa del siglo XIV –Juliana de Norwich— “todo acabará bien”.

No sé, tampoco, si la Constitución cumplirá los 82 años. Hay algunas que si son centenarias y más. Por ejemplo, la de Estados Unidos. Allí las reformas se llaman enmiendas. Y hay que suponer que la permanencia de algo traiga cambios y mejoras, pero, en ningún caso su destrucción. Lo que no sé es si otros 41 años puede seguir viviendo el planeta Tierra si no cambia la deriva de deterioro ambiental.

Es positivo que los ciudadanos, en gran número, se manifiesten se hayan manifestado en Madrid para exigir medidas útiles e inmediatas para limitar ese deterioro universal. Pero parece que no hay capacidad de evitar de manera rápida ese deterioro ambiental. Hay todavía en Madrid –y en otros lugares de España y del mundo— calefacciones alimentadas con carbón. El plástico no desaparece del todo y parece casi imposible que esto sea así. Sigue formando parte de nuestra vida cotidiana en envoltorios, objetos, menaje del hogar y hasta el vestido.

Dicen que cuando la tan mediática adolescente, la activista sueca Greta Thunberg, de 16 años, tuvo que abandonar la marcha de Madrid, fue subida a un coche eléctrico de fabricación nacional… ¡Qué bonito! Lo importante es la muchedumbre que se reunió en torno a la necesidad de no apuntillar al planeta Tierra.

Pero yo insisto que 41 años no es nada… ¿O sí?

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