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La “radicalidad” de Barclays

Lalibreta | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

La salida de Barclays de España es como poner los pies en polvorosa. Salida rápida sin esperar a ninguna operación de venta convencional de sus activos y pasar a la colocación de sus activos en un banco malo. Realmente, habrá que pensar que la actitud del banco británico respecto a su sucursal española es razonable: las pérdidas tienen un límite.

Barclays Bank es uno de los bancos británicos que más tiempo llevaba en España. Siempre había contado con un granado equipo de profesionales bancarios españoles que trataron —no sin gran esfuerzo— dar carta de naturaleza a su actividad en España. El momento más alto de su interés es cuando compró la red de Banco Zaragozano que, en esos tiempos, era una entidad mediana dentro del contexto español.

Es verdad que la banca extranjera no ha tenido —nunca— demasiado éxito en España, devorada, sin duda, por la fortísima y omnipresente labor del sistema bancario español. Pero ahora —y eso es perfectamente aplicable al caso de Barclays— el ingrediente es de ventas, más de mercado puro y duro que de apreciación mayor o menor de un logotipo. Y es que la geografía España —bancariamente hablando— no va bien. Nunca, en el conjunto de nuestros dos bancos más internacionales, había significado tan poco la aportación el negocio español al conjunto de sus cuentas. Y de ahí vienen las dificultades de, por ejemplo, Banco Popular y Banc Sabadell. Solo CaixaBank se mueve bien en España configurando una franquicia de muy buenos resultados, incluso en el muy difícil retail español.

Y es que estamos, sin duda, en el principio del fin de una crisis terrible que aunque en su punto de inflexión, el rebote todavía no se ha producido. Y eso es aplicable perfectamente a la banca. Es verdad que las entidades bancarias españolas están bien gestionadas y sus balances son muy buenos, a pesar de la dificultad.

Pero, en fin, Barclays Bank no ha podido aguantar más pérdidas y ha cortado por lo sano. Cuando se anunció que su red española estaba en venta hubo una cierta perplejidad porque todo el mundo está reduciendo, mediante una cierta optimización, la potencia instalada de nuestro país. No había mercado para una operación, completa y de una vez, para Barclays.

Y sí: es una pena de “huida” de Barclays porque tenía solera y presencia en nuestro país, pero no ventas. Es pues una historia más dentro de una crisis que parece que no va acabar nunca.

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