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Banqueros en el debate

Lalibreta | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Las elecciones europeas han despojado de muchos votos a los partidos mayoritarios. Populares y Socialistas han visto recortadas sus cifras de manera imponente.

Esto puede haberse visto en el conjunto de la Unión Europea, pero queda muy claro en los registros de España. Aumenta —y nace— una izquierda la cual mete a los banqueros en el debate a modo de superestructura que todo lo controla. Incluso, el crecimiento —aunque no tan fuerte como el esperado— de un partido “clásico” como es Izquierda Unida se debe a esa dinámica de atacar a la Europa del BCE y de los recortes para equilibrar la fiscal.

José María Roldán llega a la Asociación Española de Banca (AEB) para mejorar la imagen de bancos y banqueros, y quitar a estos últimos la fama de ser los dueños de los dedos que mueven las marionetas de la política tradicional. Y la realidad es que los banqueros tienen sus dificultades y sus divergencias con el poder establecido: con el Gobierno. La reforma financiera —conducida sobre todo a arreglar el desastre “cajero”— no tuvo el consenso total con los responsables de los bancos “de toda la vida”. Y estos se quejan por el dinero aportado, obligatoriamente, por ellos a la reforma a través del Fondo de Garantía de Depósitos.

Pero la economía no mejora lo suficiente y las cifras de crecimiento son bajas. Por debajo del uno o del uno y medio de incremento del PIB se puede pensar en alejamiento de la zona de recesión, pero, para nada, en la entrada en zonas de crecimiento que generen empleo. Los bancos, a su vez, no mejoran apenas su negocio convencional, aunque siguen interesados para hacerse con los restos del citado “desastre cajero”. Y ahí está la inmediata subasta de Catalunya Caixa, aun a sabiendas que todas las entidades “sanas” tienen exceso de potencial instalado.

Pero volviendo a la política, la lucha ideológica entre capital privado y gestión exclusivamente pública está ahí. Para los partidarios de lo público, los “dueños” del capital son los grandes responsables de todas las penalidades que, hoy, sufren los ciudadanos, lo cual no es cierto. La crisis económica, con su tremendo prólogo del hundimiento financiero, se ha visto por ellos como principio de un cambio que termine con las recetas liberales de la economía para irse por sendas del estatismo que parecían olvidadas.

Y, en fin, lo que hace falta es que José María Roldán centre el debate sobre el papel de la banca —la banca de la AEB— en esta crisis. Pero teniendo en cuenta que las cosas han cambiado, que los ciudadanos han entregado muchos de sus votos a grupos políticos que no creen en la política actual fiscal y financiera. Y que el argumento de que son los banqueros los responsables de todos los males de la ciudadanía seguirá muy presente entre nosotros.

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