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Fechas históricas

Lalibreta | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Los ecos —en el miércoles por la mañana—del debate parlamentario sobre la abdicación de Juan Carlos I y la entronización de Felipe VI, influyen, sin duda, en el comentario económico.

Pero, además, las disposiciones de Mario Draghi sobre la nueva andadura del Banco Central Europeo (BEC) marcan una posición optima de los valores bancarios en los mercados y, por ende, la banca española se apresta —casi—a realizar un paseo triunfador por las pruebas de estrés previstas por las instancias financieras europeas. A su vez, la situación económica —aún de manera tímida—va mejorando, sin que parezca que haya retorno hacia la crisis, aunque los avances no tengan una velocidad definitiva para salir de un buen número de penurias que nos llegan por residuo de la tan citada crisis.

Los últimos datos de disminución del paro son prometedores, pero no suficientes y el crecimiento con valores que sólo significan que hemos salido de la recesión, nos marca una evolución lenta y no exenta de problemas.

Pero, ciertamente, el momento no es como era y España abre un abanico de mejoras que no se ven tan claras en otros países de Europa, del Eurogrupo. La banca, por su parte, ajusta en nuestro país su potencial instalado ante la debilidad del negocio doméstico, que desde luego no volverá ya nunca a los falsos esplendores del boom inmobiliario. Y se intenta que cada una de las entidades bancarias —los bancos de toda la vida—sobrevivan sin más cambios institucionales, aunque hay expertos que señalan que un ajuste de número y tamaño no es descartable por debajo de los dos grandes bancos. Aunque, incluso, hay otros expertos que creen que la evolución actual también lleva a facultar la “great merger” entra Santander y BBVA… Tiempos especiales que, sin duda, huelen a cambio.

De todas formas, los cambios que puedan hacerse ahora en tiempos mejores siempre serán —valga la repetición—mejores que los previstos ante la atenuación de la crisis. Pero hay cautelas y muchas, porque la realidad es que no se ha terminado el ajuste bancario y el FROB y la Sareb están siendo juez y parte en la posibilidad de resolver pues los muchos flecos pendientes de la reforma financiera.

Los ecos del Congreso de los Diputados nos indicaban que nos abríamos a una nueva etapa histórica. Y es cierto, además, que la mejor manera para redondear la situación financiera sería la reforma voluntaria de las entidades actualmente vivas. Nadie duda que vayamos a asistir a una nueva etapa de fusiones algo parecidas a aquellas que se iniciaron en la década de los ochenta del siglo pasado.

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