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Un Doce de Octubre

Panorama | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

La tendencia de tildar de fascistas no deja de ofender a los que tienen una idea clara —y democrática— de España como nación

PUBLICADA EN LA REVISTA BANCA15 Nº 406

El tema catalán toma especiales brillos con la manifestación en Barcelona del 12 de octubre, respuesta —mejor o peor— a la Diada del 11 de Septiembre polarizada por la celebración y de referéndum y por la apertura de la vía hacia la independencia fuertemente apoyada por el Gobierno autonómico de Cataluña. Una pieza importante la realidad política catalana, el socialismo, queda descolgada de la polémica por un fuerte sentido catalanista del Partit Socialista de Catalunya (PSC) partidario de la consulta en el derecho a decidir, aunque no de la independencia.

Y ante eso mucha de la militancia del PSOE en Cataluña y España cree que el socialismo debería presentarse con sus siglas nacionales —PSOE— y abrirse más al voto de la izquierda no partidaria de la independencia catalana de la que sospechan que es un movimiento de la burguesía tradicional catalana, con algún implanto de la izquierda republicana de ERC, que, desde luego, no representa a la izquierda tradicional y sindicalista, que se vería más cómoda votando a las siglas del PSOE. Según va avanzando el tiempo y abriéndose el tiempo del frentismo —ya lo han inaugurado PP y Ciutadans— no sería nada extraño que el PSOE intentara recuperar su sitio entre la izquierda catalana mayoritariamente españolista.

Mientras tanto, en Madrid, para ese mismo de 12 de Octubre, el Rey Don Juan Carlos elige a su hijo el Príncipe de Asturias, Don Felipe de Borbón para que le sustituya en la presidencia del desfile de la Fiesta Nacional. Don Felipe asume su papel con una muy cuidada presencia y dominio de la técnica castrense que levantó especial admiración entre los miembros de las Fuerzas Armadas. Asimismo, el príncipe Felipe lee con especial espontaneidad el mensaje escrito por Don Juan Carlos para todos los invitados a la recepción regia por la Fiesta Nacional. Y aunque el fenómeno de la abdicación no está previsto en la costumbre española, lo que no cabe la menor duda es que el Príncipe, Don Felipe, y su esposa, la Princesa Doña Leticia, van ganando puntos a los ojos de la gente. Mientras tanto, Don Juan Carlos, con mayor disciplina que otras veces, asume pacientemente los protocolos de ejercicios y de preparación dentro de su operación de cadera, aspecto de larga duración que le tendrá seis meses en el dique seco…

¿LA ENEMISTAD CATALANA?

La tendencia —ya lo ha hecho algunos vascos— de tildar de fascista a los que también llaman españolistas, no deja de ofender a todos aquellos que tienen una idea clara —y democrática— de la importancia de España como nación. Una encuesta reciente realizada en Cataluña dice que la diatriba entre independencia y continuidad no produce enemistad entre los partidarios de ambas posiciones, ni en el interior de Cataluña ni respecto a la totalidad de España. Eso está bien. Pero no parece tan claro.

Los comentarios de la gente normal partidarios de la independencia son cada día más afilados contra España, contra su historia y contra su forma de hacer las cosas. Muchos creen que, con una Cataluña independiente, el prestigio del territorio y de los catalanes aumentará superando incluso a los italianos respecto a la imagen que los “del norte” tiene de ellos y también de los españoles.

Y la verdad es que si hay que romper —y eso sucede en los matrimonios— hay también que enfadarse y terminar convirtiendo a la otra parte en la fuente de todos los males. La cordialidad de la separación no existirá. Y por ambas partes. Además los catalanistas tienden a convencer a sus conciudadanos españolistas que España es lo más malo que le ha podido ocurrir en Cataluña desde la “invasión” de los Borbones hasta el fusilamiento en los fosos de Montjuich del presidente Companys.

La manifestación del 12 de Octubre venía marcada por algunas restricciones achacables a la previsible actividad violenta de elementos de ultraderecha españolista. Pero, obviamente, también ha habido en la Diada, excesos por parte de la extrema izquierda republicana e independentista. El exceso de presencia policial en algunas partes del recorrido y la falta de explicaciones sobre los límites de la vigilancia y prohibición respecto a los ultras y el recorrido normal es una forma de coacción.

Lo que interesa es que los partidarios de la continuidad con España tienen menos apoyos políticos públicos que los partidarios de la independencia. Y la “trampa” que los independentistas ven el referéndum como la seguridad que la gran mayoría del pueblo catalán quiere irse. Y, claro, no es así. Ni siquiera el PP apoya de manera clara la acción de los continuistas el 12 de octubre, como si la manifestación les produjera vergüenza ajena.
Pienso que —y de manera independiente del resultado— es que hubiera en Cataluña ciudadanos que no estén representados ni apoyados en sus reivindicaciones porque eso produce una sensación de abandono y desamparo enorme. Es posible que, y una vez más, desde este otro lado del Ebro no sepamos ver lo que ocurre en Cataluña… Ni siquiera para mejor defender la legítima continuidad, tan legítima como la separación si no hay menoscabo del derecho a defender ambas posiciones…

LOS BANCOS Y EL CORTE INGLÉS

Cuando Santander Consumer Finance comunicaba a la CNMV su operación por la compra el 51% de la financiera de El Corte Inglés se abría —sin duda— un tema muy interesante de la actualidad española. Y el “casamiento” entre estas dos grandes empresas españolas ha levantado sensaciones de buena onda entre toda la gente. Pero hay que decir que El Corte Ingles, como toda empresa dedicada al consumo, ha tenido siempre sus altibajos. Así fue a principio de los años ochenta, cuando Alfonso Escámez, presidente del Banco Central, acudió en socorro, “con lo que hiciera falta”, de El Corte Inglés, de Ramón Areces, por una crisis de liquidez con el circulante.
Y era curioso —y emotivo— que cuando don Ramón y don Alfonso se encontraban en cualquier acto público se saludaban sonrientes y demostrándose gran afecto. En unos primeros momentos los dos líderes empresariales cuchicheaban alguna cosa que, sin duda, era una forma rápida de analizar la situación del momento. El término “con lo que hiciera falta” expresado por Escámez ante el Banco de España era garantía total, como se pudo demostrar, por ejemplo, en el rescate del Banco de Valencia, allá, también, por el inicio de los años ochenta. No se trataba de una operación perfecta para la cuenta de resultados del banco, pero si portando todas las garantías para evitar cualquier clase de quebranto en la sociedad que presidía don Ramón.

Y así, cuando los primos –inefables—Alberto Cortina y Alberto Alcocer decidieron ponerse enfrente de Escámez, en la operación gubernamental para sacar al banquero de Águilas de la presidencia del entonces primer banco del país, en el sancta sanctorum Cortty de la calle Hermosilla se llevaron un enorme disgusto que, en el fondo, estaba ya previamente trazado con las separaciones de los primos Alcocer-Cortina y las hermanas Koplowitz. Es algo —me parece— que jamás Isidoro Álvarez pudo perdonar a los, en otro tiempo, protegidos de su tío, Ramón Areces.

Hoy, tal vez, la crisis conduce a unas políticas de “zapatero a tus zapatos” y, entonces, el esfuerzo técnico de El Corte Inglés por mantener estructuras de préstamo y crédito no sea deseable dejándoselo a los grande profesionales y es más que posible que Santander Consumer Finance sea, hoy por hoy, una de las más grandes financiera del mundo, con éxitos notables en Europa, en Estados Unidos y una de las mejores y más rentables divisiones del Grupo Santander de todas las que tiene.

Pero como es lógico la alianza entre los dos primeros espadas del empresariado español llama mucho la atención y ha parecido a la mayoría un paso adelante en la colaboración entre ambos. Pero insisto esta crisis no es la debacle para El Corte Inglés, que ha tenido otras a lo largo de la historia y motivadas por el cerrojazo del consumo que, cada poco tiempo, suele llegar. Santander, heredero de aquel BSCH —conocido como “bicho”— por los expertos en imagen del final de los ochenta sigue en su sitio. Y hacer memoria de la también buena relación que don Ramón Areces tuvo con don Emilio Botín Sanz, así como lo tuvo también con Emilio Botín Ríos. La saga continúa… Y advertir al lector que en la semblanza que hago en otro lugar del presente número sobre Emilio Botín hay alguna “repetición de recuerdos”. Pero era inevitable.


TIPS AL DESCUBIERTO

JOSÉ VIÑALS

Antiguo subgobernador del Banco de España, José Viñals, es el único español que queda en el mecanismo interior del FMI y dentro del organismo internacional ha conseguido un enorme prestigio, tal vez mejor admitido fuera de España que en nuestro país.

LUIS DE GUINDOS

A pesar de la afirmación que ha hecho Mariano Rajoy que no cambiaría su Gobierno hasta final de la legislatura, parece que el ministro de Economía, Luis de Guindos, quiere abandonar y volver a la empresa privada. ¿Será Montoro el culpable del presunto abandono?

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