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Rajoy, Obama, el Rey…

Panorama | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Los incrementos de actividad de las factorías españolas de capital norteamericano hacen que la llegada de nuevas industrias sea probable.

PUBLICADA EN LA REVISTA BANCA15 Nº 412

La visita de Mariano Rajoy a Barack Obama. La “persecución de fallos” en la actividad del Rey Juan Carlos y el conflicto interno del PP con la Ley del Aborto son puntos importantes de la actualidad de la quincena.

Sin quitar un ápice de importancia al encuentro de Estado en la Casa Blanca entre el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama en el presidente de Gobierno de España, Mariano Rajoy, hay que reconocer que la tendencia del mandatario español a limitar sus viajes diplomáticos al máximo posible, hace que sus encuentros con la presidencia americana hayan sido más limitados que los que acontecieron con sus antecesores José María Aznar o José Luis Rodríguez Zapatero, aunque haya que reconocer a favor del antiguo registrador de la propiedad gallego que su tendencia a preferir los encuentros bien articulados es mejor que la repetición de muchas fotos de pasillo. De todas formas, Aznar tenía una especial relación con George Bush que le llevo a ser un aliado fiel en los conflictos de Oriente Medio. Asimismo, la prensa norteamericana de oposición a Obama, como presidente electo y en sus primeros tiempos de inquilino de la Casa Blanca le comparaba peyorativamente con el presidente español, llamándole el “Zapatero americano”. Eso hizo, sin embargo, incrementar la simpatía de Obama por Zapatero y la concesión de muchos encuentros informales de los que jamás se reconoció su contenido o importancia.

Pero lo que no se puede negar es que Estados Unidos tiene especial predilección por España desde su presencia en los acuerdos defensivos llamados el “escudo antimisiles” y que, ante ellos, la misma Casa Blanca ha reconocido que España necesita de la inversión norteamericana y que esta debe ser preferencial en lo posible… Y si bien es cierto que la inversión financiera ha comenzado a llegar a España en buenas participaciones de nuestras empresas premium, tal vez se necesitara inversiones en proyectos industriales que produjeran puestos de trabajo directos, como pueden ser fábricas o grandes centros de implementación de servicios. Los incrementos de actividad de las factorías españolas de capital norteamericano, como es el caso de los acontecido en las dos grandes marcas de automóviles como lo son Ford y General Motors hacen que la posibilidad de llegada de nuevas industrias sea más que probable. En estos momentos España ofrece mejores costes y garantías que Italia e Irlanda e, incluso, más convenientes que algunos de los antiguos países de Este presentes, hoy, en la Unión Europea.

Mariano Rajoy, como se sabe, llevaba un importante acompañamiento empresarial y el fin más claro de esa presencia española en Washington es aprovechar y facilitar al máximo esa predisposición norteamericana a la inversión en nuestro país. Y, asimismo, Barack Obama quiere reforzar su nivel de sintonía con Mariano Rajoy. El presidente americano que basa su popularidad y sus resultados electorales en el buen conocimiento del cada vez más importante conglomerado hispano acepta que España es la segunda madre patria USA, tras el Reino Unido, y busca, sin duda, ese establecimiento de relaciones preferenciales.

LOS “FALLOS” DEL REY JUAN CARLOS

Es un largo periodo, muy largo, de ver la imagen y la presencia de nuestro Monarca más o menos disminuidas por sus temas de salud, por sus frecuentes pasos por el quirófano. Pero junto a esto hay una como una caza de errores y fallos a mi juicio excesivo, pues la realidad es que siempre, Don Juan Carlos ha tenido fallos, traspiés y equivocaciones en los actos públicos que él ha resuelto con su peculiar gracejo. Unos “aquí no se ve bien” o “donde tengo mis papeles” se le han oído a muchas veces. Tal vez, los servicios de Zarzuela, o el acompañamiento de los ayudantes militares, no han sido nunca exigentes en exceso para evitar tales incidentes en la sabiduría que el Rey prefería reconocer alguna carencia que no estar rígidamente encorsetado en sus apariciones públicas. Es verdad que su dificultad de movimientos y el uso de muletas dan una mayor imagen de inseguridad que antes no se producía respecto, por ejemplo, a los errores. Y, también, es cierto que durante años los medios de comunicación deban una menor importancia a los actos del Rey e, incluso, muchos periodistas de información política, fotógrafos o cámaras de televisión, “pasaban” de ir a esos actos por las mayores exigencias de se seguridad e identificación. Bien podría decirse que los acontecimientos públicos regios eran casi exclusivamente seguidos por los no muy numerosos informadores acreditados en Zarzuela, cosa que no es así.

Hay, por tanto, una considerable mayor atención mediática a los actos del Rey fomentados o trufados por una idea absurda sobre la abdicación que no responde a la realidad de la Monarquía. Ni que decir tiene que el Príncipe Felipe tiene una imagen excelente, joven, dinámica, plena de simpatía que puede comparar mal con los movimientos más “tocados” por la enfermedad, más lentos por supuesto de Don Juan Carlos. Pero la Monarquía no es la Administración, dotada esta última con muchas “fechas de caducidad” impuestas por los periodos electorales o por otros fenómenos similares que marcan el fin de actividad de un político. La Monarquía consigue seguridad institucional frente al paso de tiempos y plazos por ser vitalicia y con el principio de la sucesión ordenada. Por ello, hemos de acostumbrarnos a “convivir” con un Rey anciano y con, tal vez, un Heredero que va cumpliendo años, como es el caso del Príncipe Carlos de Inglaterra. De todas formas, tampoco Zarzuela, el mismo Rey o sus principales colaboradores deben caer en la máxima trampa de las continuas presencias y de los “excelentes aspectos”. Un hombre de 76 años tiene la imagen que tiene y está por supuesto mediatizada por sus enfermedades o dolencias, pero eso es normal dentro de una edad.

LA NUEVA LEY DEL ABORTO

Era lógico y esperado que el PSOE pusiera el grito en el cielo con la nueva Ley del Aborto del actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. Pero no tanto así la profunda división que la misma ha suscitado en el interior del PP. La realidad en torno al aborto es muy compleja y sin parangón posible en otras circunstancias sociales, sociológicas o jurídicas dentro de la democracia española. Para un sector, el aborto es un derecho de la mujer, mientras que para otros es un delito, un homicidio y según qué argumentos, hasta un asesinato. Entre derecho irrenunciable y asesinato hay un enorme trecho…

En el seno del PP han comenzado a aparecer posiciones de tolerancia cero, respecto al aborto —preconizadas por los grupos pro-vida— que no existían en ese partido en los años ochenta cuando se despenalizó la práctica de la interrupción voluntaria del embarazo.

Sin duda, en el interior del PP hay una gran mayoría de católicos y, por supuesto, la Iglesia católica se declara nítidamente contraria a la práctica antiabortiva. Pero en el seno de la Iglesia hay tendencias más o menos radicales en torno a dicha práctica. Y el mismo análisis de esos parámetros católicos nos puede servir para analizar la realidad interna del PP al respecto. El tema de la tolerancia cero no está totalmente admitido por la población católica. Aquí, los hombres pueden superar ampliamente en porcentaje a las mujeres en la valoración del tema.

Para muchas mujeres, aunque ellas nunca se practicarían un aborto, reconocen sin rodeos que es un derecho femenino y que la ley existente debe dar seguridades favorables a la salud de las mujeres. Ellas no lo practicarían, pero no se oponen a que mujeres de su familia o de su entorno, en determinadas situaciones puedan acudir a ello, sin demasiadas cortapisas, y cualquier cosa antes que un aborto clandestino, o tener que viajar muchos kilómetros para practicarlo.

Se calcula que mucho más de un cincuenta por ciento de mujeres, habitualmente practicantes de la religión católica, creen que es una posibilidad que deben tener las mujeres en condiciones y accesibilidad razonables. Y ello, pues, ha producido un importante debate interno en el PP y una oposición manifiesta a la ley creada por Alberto Ruiz-Gallardón y es un debate que va a producir tensiones en el interior del PP.


Tipos al descubierto

EMILIO BOTÍN

El aldabonazo a la vuelta a la normalidad en el crédito aparece en la campaña de publicidad de Banco Santander que ofrece créditos a pymes incluso a interés muy contenido. Obviamente 2004 será el año de la apertura al crédito en España. Sin duda es una gran posibilidad.

MARIO DRAGHI

Ya se conoce el diseño del nuevo billete de 10 euros que entrará en vigor el 23 de septiembre. Mario Draghi y el BCE prefieren la habitual forma europea de cambios en los billetes de banco que la costumbre americana de mantener el dólar sin apenas cambios a lo largo de los años. La exigencia de mayores modos se seguridad no obliga, sin embargo, al cambio de los billetes.

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