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Ucrania, Bankia y la AEB

Panorama | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Me pregunto si se necesitaba la venta de un 7,5% de bankia en estos momentos, antes de consolidar el cambio del banco intervenido.

PUBLICADA EN LA REVISTA BANCA15 Nº 415

Hay dos cosas que se han mantenido fuertes en mi cabeza mientras ordenaba mis pensamientos para pergeñar la presente crónica. Ambas son dispares, pero creo que me van ayudar.

La primera es que el oficio más antiguo de la humanidad no es la prostitución, sino hacer la guerra. Y la crisis de Ucrania —hecho, tal vez, un poco alejado de mis habituales planteamientos de BANCA 15— me hace pensar que estamos en ese momento que no se sabe si la guerra puede volver a asolar a Europa. Realmente el desmontaje de la Unión Soviética y el derecho a decidir, a la autodeterminación, presente en todas las constituciones títeres de la antigua URSS ha traído problemas y situaciones inéditas. Y así la presión popular termina con el Gobierno antidemocrático de Víktor Fédorovich Yanukóvich, que, aun siendo ganador indiscutible de las últimas elecciones, no aceptó el menor movimiento de aproximación a la Unión Europea como pedía una parte del pueblo. Su único camino era la alianza con Rusia y el mantenimiento de los “privilegios” estratégicos en Crimea —en el legendario puerto de Sebastopol— la flota rusa del Mar Negro. Claro que hay que reconocer que la política de líder soviético, José Stalin, en los años anteriores y posteriores a la II Guerra Mundial, con la “repoblación” con ciudadanos rusos de algunos antiguos países independientes dominados por la URSS iba a traer muchos problemas para el futuro. No ha sucedido así —de verdadero milagro— en los países bálticos…

En fin esa flota —una auténtica joya de la corona presidencial de Vladimir Putin— tiene ni más ni menos que 57 barcos de combate y 331 busques auxiliares. Pueden ser todos ellos de entre los más modernos de la Armada rusa. Y desde Sebastopol se mira al Mediterráneo una región de fuerte valor estratégico como se demuestra, asimismo, con el mantenimiento en aguas del Mare Nostrum de un importantísimo operativo naval de los Estados Unidos, además del resto de las Marinas de los países de la OTAN de la región: Francia, España, Italia, Turquía… Y al asegurarse Rusia el control de Crimea, además de apoyar a la mayoritaria población de habla y cultura rusas, se asegura el mantenimiento de su flota en el Mediterráneo. ¿Iniciará una guerra Rusia por la participación de Ucrania? Todo sería posible, aunque resulte difícil creerlo ahora. De momento, la tensión en Ucrania por Crimea fue un varapalo importante para las bolsas europeas, tras muchos días de buen comportamiento en toda Europa. Y eso, por supuesto, afectó al mercado español, cosa que pone el asunto en brillos financieros, que “casan” perfectamente con las temáticas más habituales de estas crónicas.

LA VENTA DE BANKIA

La otra idea que me “machaca” el intelecto es si se necesitaba la venta de un 7,5 % de Bankia en estos momentos, antes de consolidar el cambio del banco intervenido. Desconozco —y aunque tengo una enorme curiosidad— si José Ignacio Goirigolzarri ha sido partidario de esa salida a los mercados. O si, tal vez, ha acatado la idea de su “jefe natural”, Luis de Guindos, quien está obsesionado —¿se marcha o no?— de demostrar que sus labores como empresario estatal de banca son rentables y de rápidos ingresos. Los problemas enormes de la Sareb se deben a esa obsesión, donde el marketing es más importante que la filosofía generalmente admitida de los “bancos malos” en todo el sector financiero global.

El fichaje de Jaime Echegoyen es espectacular. Dicen que ha llegado a la Sareb para vender “paquetes de cosas” a los extranjeros. Tuvo una muy exitosa actividad en Bankinter, sobre todo durante una época y fue artífice de un replanteamiento comercial de la entidad. Ahora estaba en Barclays España, rama hispana del legendario banco británico, de un tamaño considerable respecto a otros instalaches bancarios en nuestro país, pero que no termina de arrancar. En fin, Echegoyen no es un teórico del banco malo —para nada—, es un “marquetiniano” de altos vuelos que confirma —ya lo he repetido varias veces— el verdadero fin de la Sareb como “una moderna inmobiliaria de diseño” que tampoco vende todo lo quiere y que no cumple su función de “banco malo” como “estanco” de bienes inmobiliarios que deben estar “enghetados” —sacados de la circulación— y así tender a decrecer la insufrible tasa de mora que sufre España. Pero ese no es el sueño de Luis de Guindos.

José Ignacio Goirigolzarri —creo yo— hubiera preferido terminar su trabajo al menos en su primera fase completa y después de ello pensar en vender participaciones que, por otro lado, es la única “one way” de Bankia para el futuro. Pero se necesita más tiempo y mejores condiciones económicas en nuestro país. No es el momento de lanzar las campanas al vuelo. Lo que sí es verdad es que Bankia —y si no se tuerce— será una de las grandes entidades españolas, con fuerte efecto sobre el mercado bancario futuro. Pero, en fin, ya se sabe los experimentos no se pueden hacer con Dom Perignom, ni siquiera con la reserva familiar del cava de Juve i Camps. Los experimentos siempre con gaseosa. ¿O no?

DE LA CECA A LA AEB

Con toda sinceridad, nunca pude imaginar que la CECA (patronal de cajas) y la AEB (patronal bancaria) fueran objeto del morbo y de la inseguridad futura. Parecía que con la liquidación casi total de las cajas del paisaje de las marquesinas bancarias españolas, la CECA pasaría a mejor vida, mediante una operación razonable de soldadura con la AEB. Pero ahí está el error. Las cajas han desparecido, pero para nada el “espíritu cajero”. El que Isidro Fainé siga siendo presidente de Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) no es una casualidad. CaixaBank es un gran banco, que habla del script dividendo y de crear valor para el accionista, pero vive en la sacrosanta sede de La Caixa, en los edificios negros de Pedralbes, en la parte alta Avinguda Diagonal de Barcelona. Y la historia de La Caixa es una gran historia. Es como el modelo del modelo. Esta reflexión se produce en las horas en la que me entero del fallecimiento de Ricardo Fornesa, extraordinario experto en la realidad mutualista del negocio bancario, como lo es el mismísimo Fainé.

La AEB comenzó teniendo el adjetivo de “privada”, que no recogían sus siglas. Era la Asociación Española de Banca Privada, que además de competir con las cajas, lo hacía con la banca pública, que mantenía algunas entidades de gran importancia como Caja Postal, el Banco Exterior de España, el Banco de Crédito Industrial o el importantísimo Banco Hipotecario de España. Las nuevas corrientes de acercamiento a la Unión Europea plantearon que Carlos Solchaga, ministro de Economía con Felipe González, encargara a Francisco Luzón, uno de los cachorros de Pedro de Toledo en el mítico Banco de Vizcaya, la fusión y privatización de toda la blanca pública española. Y así surgió Argentaria. Paco Luzón realizó bien su trabajo. Creo una entidad muy vendedora, muy moderna, pero, probablemente, el Gobierno socialista lo que no tenía idea era el destino final de Argentaria. La llegada del PP al poder en 1996 hizo que Francisco González —el, en otra hora famosísimo “EfeGé”, de “FG Inversiones Bursátiles”— se convirtiera en presidente de Argentaria y que consolidara la total privatización del conglomerado bancario público. La fusión del Banco Bilbao Vizcaya con Argentaria y la presidencia de González del BBVA. Pero esto es otra historia…

En fin, los representantes de la AEB siempre fueron invitados a las reuniones de los llamados Siete Grandes, como uno más. La AEB, aunque subordinada, era la quinta esencia de la sociología bancaria española, vigilante y crítica, con la irresistible ascensión de las cajas a todas las posibilidades del negocio bancario, que los Gobiernos de turno fueron procurando, aunque fuera una completa barbaridad técnica... como la actual crisis financiera se ha encargado de demostrar.

Miguel Martín, presidente de la AEB, durante el periodo más difícil de la banca española y de la historia financiera española, planteo la fusión de AEB y CECA como un hecho en coherencia con la situación creada con la crisis. E, incluso, llegó a cambiar los estatutos de la AEB para facilitar la fusión. Luego se produjo el choque entre Luis de Guindos y la AEB por la adelantadísima decisión de nombrar a José María Roldán futuro presidente de la patronal en la asamblea de abril cosa que está por ver...

En fin que bancos y cajas —aunque éstas no tengan front on— siguen con su peculiar rivalidad, porque el “espíritu cajero” no ha muerto.


The camara Eye

CRISTOBAL MONTORO

Junto con los rumores de la salida del Gobierno de Luis de Guindos —probablemente con destino a Europa— aparecen los ruidos de que Cristóbal Montoro se quedará con todo el instalache, siendo Ministro de Economía y Hacienda, contando con súper-secretario de Estado de Finanzas y Europa que no sería otro que José Manuel González-Páramo, actualmente consejero del BBVA.

EMILIO BOTÍN

El Banco Santander, que preside Emilio Botín, se ha apuntado un buen tanto al crear una tarjeta de débito a nivel mundial. Se trata de “Débito Santander Select” que podrá utilizarse en 30.000 cajeros de todo el mundo, bajo unas condiciones similares para todos los usuarios sean del país que sean y la utilicen en diversos países.

FRANCISCO GONZÁLEZ

Nadie puede negar a Francisco González, presidente del BBVA, su sentido de la transparencia total en su entidad. Así —y según escribía Miguel Alba en vozpopuli.com— la entidad vasca ha aflorado 6.200 millones de mora oculta en hipotecas y créditos a empresas en 2013. Tema difícil, sin duda, pero necesario.

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