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En el inicio de una nueva transición

Panorama | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

El cambio ya está aquí. Y han sido las tomas de posesión las que lo han expresado.

PUBLICADA EN LA REVISTA BANCA15 Nº 445

El cambio ya está aquí. Y han sido las imágenes de las tomas de posesión de las alcaldesas de Madrid y Barcelona, Manuela Carmena y Ada Colau, respectivamente, lo que mejor ha expresado dicho cambio. Ambas pertenecen a la emergente fuerza de Podemos y las dos buscan hacer unas políticas muy alejadas de todo lo anterior, de lo que se ha llamado Transición política española.

Pero hay un par de generaciones enteras de ciudadanos “corrientes” y de políticos que han vivido con orgullo lo que se ha venido en llamar la Transición política española y que no fue otra cosa que la capacidad del pueblo y de la clase dirigente para acceder a la democracia parlamentaria desde una larga dictadura fuertemente instalada y sin problemas, ni violencia. Es obvio —y se ha dicho muchas veces— que el papel de Don Juan Carlos de Borbón —designado sucesor, a título de rey, por Francisco Franco, y nombrado Jefe del Estado a la muerte de éste—. El nuevo rey, desde el poder absoluto heredado, articuló la restauración de una monarquía parlamentaria perfectamente homologada a las democracias de nuestro entorno. Y llevado a buen término dicho cambio, consiguió el consenso de una mayoría de los españoles. Los que no han aceptado la transición política eran los partidarios de la ruptura, no de la reforma, que es lo que ganó, y han pedido —ahora más— la continuidad de la Segunda República, proclamada el 14 de abril de 1931 y que fue derrocada por el alzamiento militar del General Franco. La victoria electoral de un importante bloque izquierdista plantea la nueva transición en esos términos…

Pero el éxito de Podemos y la “confirmación de alternativa” —es válido el símil taurino— que el PSOE ha otorgado al nuevo grupo marcan los pilares de ese cambio, llevando la batuta Pablo Iglesias y ejercitando de “socio” al líder socialista, Pedro Sánchez, de ahí que, aun teniendo en cuenta la importancia de las pasadas elecciones municipales y autonómicas, no dejan de ser un aperitivo respecto a la próximas elecciones generales que definirán la gobernabilidad de España desde la elección de unas nuevas Cortes Españolas, que así se llama el conjunto del Congreso de los diputados y del Senado.

PSOE, ¿izquierdismo radical?

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha querido definirse durante muchos años como de centroizquierda. Y es que estaba claro —por lo menos hasta ahora— que el grupo político que mejor ocupara el centro sería el que más posibilidades tenia de ganar unas elecciones en España. Desde los tiempos de la UCD —con el cambio de la dictadura a la democracia muy cercano— se vio que una mayoría muy grande del electorado español era centrista y que el matiz de centroderecha o centroizquierda era sólo eso: un matiz.

Ahora la “raya” de la mitad del centro ha cambiado ante la presencia de los nuevos grupos. Ciudadanos representaría ahora el centroderecha, dejando en la derecha-derecha al PP. La posición de Podemos hace que el PSOE se vaya mucho más a la izquierda y establezca una realidad izquierdista más adecuada con las exigencias del partido de Pablo Iglesias. Parece que Pedro Sánchez ha explicado a sus colaboradores más cercanos que si el giro a la izquierda se hubiera hecho antes, la pérdida de votos en las europeas y en los recientes comicios autonómicos y municipales hubiera sido menor. Esta idea, sin embargo, es discutida por muchos en el PSOE señalando que, además de las posiciones ideológicas, el mote de “Casta” usado por Podemos afectaba de salida al PSOE, igual que al PP.

Pero ocurre que ahora PSOE y Podemos se necesitan para conseguir el poder en un buen número de enclaves, independientemente los referidos maticas ideológicos. Claro que Podemos querrá que el PSOE gire a la izquierda para converger con ellos y los socialistas exigen a Podemos que baje el diapasón radical para poder mantener pactos. Pero es obvio que conseguidos los acuerdos entre las dos formaciones, luego aparecerán los desencuentros, claro que eso ya es harina de otro costal y hay tiempo para todo.

Ciudadanos, por su parte, pide limpieza ante la corrupción y un salto cualitativo hacia un mayor progresismo desde posiciones de centro. Podría, tal vez, ocupar el sitio vacío que deja el PSOE al virar más hacia la izquierda. Es muy probable, no obstante, que el partido de Albert Rivera puede conseguir acuerdos con, por supuesto, el PP, pero también con el PSOE. Es algo así como si Rivera aceptase hacer un traje a la medida a cada uno de los dos grupos, al PP y PSOE y en ciertos territorios: si estos cumplen el mínimo de limpieza y transparencia. Pero la cuestión de si el partido que comanda Pedro Sánchez podría llegar a no comprometerse con la continuidad de la Constitución y fuera perfilando la posibilidad de un cambio de régimen. Eso, desde luego, no lo desean sus electores. En fin que como decía un poco más arriba la gran ocasión por venir lo serán las elecciones generales en las que el PSOE, a pesar de sus pérdidas, tendrá mucho que decir por la importante cantidad de votos obtenidos. E, igualmente, el PP. En esos comicios generales de noviembre o diciembre la “casta” todavía tiene mucho que decir.

La crisis de Rajoy

Supongo que lo ha hecho porque no tenía más remedio. Pero Mariano Rajoy es completamente alérgico a comunicar sus decisiones con mucho plazo. Pero, en fin va a cambiar el Gobierno y le va a pegar, también, un toquecillo al PP. La crisis estaba prevista, y la “señal” del cambio era —y es— la salida de Luis de Guindos del Gobierno y hacia la presidencia del Eurogrupo. En un principio se suponía que De Guindos iba a ser un candidato único de consenso, pero el actual jefe del Eurogrupo, el socialista holandés Jeroen Dijsselbloem, se presenta a la reelección y tiene —ni más ni menos— que el apoyo de Francia. Luis de Guindos está apoyado por Angela Merkel circunstancia, asimismo, notable.

A lo que iba. Sí estaba previsto que en los últimos días de junio se celebraba la elección del presidente del Eurogrupo y Luis de Guindos se iba “para Europa”, y, por tanto, Mariano Rajoy iba a hacer su cambio de gobierno un poco antes. Pero la elección en el Eurogrupo se adelantaba al día 18. Y por ello la “llegada” de nuevos ministros se adelantaba asimismo. Los más listos del lugar hablaban de cambios en el área económica del Gobierno. Anticiparé, como el lector habrá adivinado, que se escribe el presente comentario fechas antes de la consecución de la crisis de Gobierno. Y volviendo a lo rumoreado, además, de Guindos tendrían que salir Cristóbal Montoro y José Manuel Soria. También se habla de la marcha de Ana Pastor, como ministra de Fomento, pero hay que decir que Mariano Rajoy llegó al Gobierno, con sólo dos amigos: Ana Pastor —amistad de toda la vida— y el más joven, Álvaro Nadal, nombrado director de la Oficina Económica del presidente del Gobierno. Nadal, desde luego, suena como ministro y sobre esto hay pocas dudas.

Por ello, los cambios en el área económica del Gobierno no serían una gran novedad en función que todo el “tema De Guindos” los ponía en marcha. La cuestión era si se ampliaba a la vicepresidencia con la salida Soraya Sáenz de Santamaría y su sustitución por otra mujer de indudable peso en el PP, María Dolores de Cospedal. Este recambio parecía más complejo y difícil pero no imposible. También, el presidente del Gobierno había señalado que no habrá adelanto electoral para las referidas generales. Muchos hablan de noviembre y algunos de primer domingo de diciembre.

No es fácil hacer de profeta, sobre todo, cuando el necesario plazo para la edición e impresión de este número de Banca15, puede traer que cuando el lector tenga el presente ejemplar en sus manos, los cambios en el Gobierno y en el PP podrían haberse producido, aunque a mí, personalmente, me parece que si saldremos a tiempo y antes del referido cambio. Ya veremos.


The Camera Eye

Susana Díaz 

Tras un larguísimo impasse, no carente de misterio, se producía la elección por parte del Parlamento andaluz de Susana Díaz como renovada presidenta de Andalucía. Ha sido el inicio y el destape de la política de pactos recién estrenados.

Manuela Carmena 

Aupada a la alcaldía de Madrid por el apoyo del PSOE, la jueza Manuela Carmena se ha convertido en la primera edil de la capital de España. Representando al grupo Podemos, pero declarándose “más independiente” iniciaba su mandato en Madrid sin ánimo de “asustar”.

Ada Colau 

Es la primera mujer en alcanzar la alcaldía de Barcelona. Ada Colau también pertenece al grupo comandado por Pablo Iglesias como Manuela Carmena. Es obvio que su elección y mandato han levantado fuertes expectativas en Barcelona y Cataluña y, sobre todo, por su participación activa —o no— en el proceso soberanista.

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