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El futuro de nuestros hijos y nietos…

Panorama | POR ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

Los países desarrollados vivieron enormes crecimientos del PIB de tal manera que los jubilados vieron como se multiplicaba su renta por tres.

PUBLICADA EN LA REVISTA BANCA15 Nº 455

No quiero compararlo, pero las imágenes de Paris convertido en batalla campal contra las reuniones sobre el cambio climático se relacionan con la tragedia de los ataques terroristas del viernes 13 de noviembre. Y por aquello de que los enfrentamientos de los últimos días de fatídico mes de noviembre de este 2015 tienen mucho de guerra callejera. Sin embargo, la comparación es, sin duda, reaccionaria… Una cosa son los cobardes asesinos yihadistas y otra unos activistas que, tal vez, ejercen su violencia como única línea visible de sus protestas. Pero la vieja idea de que Paris es una fiesta se nos escapa, aunque, no olvidemos que mayo del 68 fue muy duro. La batalla parisina de 1968 fuel preámbulo de unos años setenta, ochenta y noventa del siglo pasado.

Hijos y nietos

Y al respecto, quisiera citar un artículo de Jordi Gual en el “IM 11” de CaixaBank. La realidad es que suelo leer con mucha atención a Jordi Gual, economista jefe del servicio de estudios de CaixaBank, quien abre con sus escritos, todos los meses, el Informe Mensual (IM). En la edición de noviembre planteaba Gual la realidad próxima e inevitable de las “Expectativas Menguantes”, que es un fenómeno anunciado por el economista norteamericano, Paul Krugman, hace ya más de veinte años, en un libro que tuvo bastante repercusión a mediados de la década de los noventa del siglo pasado. Los países desarrollados vivieron con enormes crecimientos del PIB en la eurozona de tal manera que los actuales jubilados vieron como su renta se multiplicaba por tres en su vida laboral y aquellos que vayan a jubilarse en los próximos —cercanos— años mejoraban el doble. Sin embargo, los nietos e hijos de ambos grupos solo verán incrementarse sus posibilidades de aumento en 1,5…

En España los incrementos llegaron a multiplicarse por seis, aunque se partiera de índices más bajos, pero los de sus hijos se alinearán con el 1,5, igual que en el resto de la eurozona. Y así las nuevas generaciones no tienen claro que vayan a tener un nivel de vida más alto que sus padres. Por pura intuición puedo estar de acuerdo con Paul Krugman y Jordi Gual, porque las épocas que se abren nada tienen que ver con aquellas de las “dulces expectativas crecientes”. Los países desarrollados se empobrecen o, al menos, se estancan. En la economía, el paro o la menor existencia de puestos de trabajo permanentes, es una realidad que tiene en España como máximo exponente, pero que afecta en toda la eurozona. Hay también una inseguridad política de variado origen que va desde la atomización de las fuerzas políticas hasta los riesgos derivados de la crisis de Oriente Medio.

Los problemas de la banca

Las apreciaciones de The European Banking Authority (EBA) hacían que las entidades españolas pasaran de ser ángeles a convertirse en demonios en solución de continuidad y sin transición alguna. Luego la misma EBA, la Autoridad Bancaria Europea, va y dice que su nuevo procedimiento medidor —eso afirmó, más o menos— está mal aplicado y se ha cometido un error. Y, nuevamente, la banca española sube a los altares… Bueno, casi.

Los líderes bancarios de nuestro país se quejan del exceso de regulación y ello parece ser razonable, aunque algunos lo nieguen. Pero si hay un exceso de regulación y además es, a veces, errónea, pues es que esto puede convertirse en una broma, por no decir en un cataclismo. En sentido contrario, nuestras entidades están muy contentas con el trabajo inspector del Banco Central Europeo (BCE), que, en muchos casos, con equipos asentados en las sedes de los bancos, está realizando una labor muy buena, muy cercana a la realidad in situ y con buen conocimiento de las particularidades de cada cuenta de resultados.

Resultados anuales

Y, en fin, si durante varias quincenas he mantenido que el “top-top” de las declaraciones de los presidentes bancarios en la presentación de los resultados anuales iban a ser sobre el impacto electoral del 20 de diciembre, ahora tengo que decir ahora que una cuestión la cuestión clasificadora de la EBA será lo más de lo más comentado, aunque se arregle. Pero veamos… Ana Botín habla de un futuro tecnológico para Banco Santander que nunca había estado tan claro para los ejecutivos de la multinacional bancaria española. Tal vez, Emilio Botín no quería perder la vieja receta de prestar dinero con un precio aceptable y mantener depósitos a —si era posible— menor interés. Pero la impresión de que vamos a vivir una etapa larga de tipos muy bajos hace pensar que no es malo incrementar el trabajo asesor —en casi todos los aspectos— de las entidades respecto a sus clientes y que dicho trabajo asesor configura una nueva forma de inversión que no sea simplemente en el trabajo de los capitales, del dinero de los clientes.

En el fondo la banca busca nuevos caminos de ingresos, a los que no renunciaría cuando los tipos de interés subieran. Hay unas ventajas y virtudes en el conjunto de la actividad bancaria que definió muy bien José Ignacio Goirigolzarri al incorporarse a la entidad. Reconocía que podría haber muchos problemas pero que la antigua Caja Madrid tenía muy buenos clientes y un excelente equipo de trabajadores. Puede decirse que esto es similar para todos los bancos. El cliente bancario como tal respeta y confía en su banco. A lo mejor —a lo peor— ese mismo cliente es “peor” respecto a otras empresas o proveedores: más caprichoso o más déspota.

La realidad es que el conocimiento bastante preciso de varios millones de clientes que trabajan con los bancos no se puede ver —a mi juicio— en ninguna otra especialidad comercial. Y, por supuesto, me refiero a los clientes activos y productivos. Y ese conjunto puede dar mucha vida nueva a los bancos si estos les van resolviendo las necesidades variadas que pueden tener los clientes a través de un asesoramiento continuo y aceptablemente personalizado. Esa relación con tantos millones de clientes sólo podrá ser mediante los procedimientos digitales, terminándose —sin duda— as operaciones que lo necesiten en el trato directo de las sucursales bancarias.

El bipartidismo

El triunfo de Mauricio Macri pone fin a muchos años de bipartidismo en Argentina entre el Partido Justicialista (peronistas) y el Partido Radical. Otros medios —más precisos— señalan que Macri pulveriza 12 años de kirchnerismo, obviando el presunto final del peronismo. En primer lugar no podría hablarse de bipartidismo real entre el peronismo y los radicales porque siempre los pupilos y herederos de Juan Domingo Perón llevaron las de ganar en los últimos cuarenta años. A su vez, el peronismo se ha comportado como una realidad sociológica muy compleja manteniendo muchas tendencias políticamente muy contrarias. Y sin ánimo de entrar en la historia negra de Argentina, pues decir que el peronismo había inspirado a los nefastos protagonistas de los Montoneros (violenta extrema izquierda) y la Triple A (también violenta de extrema derecha). El peronismo ha sido un auténtico laberinto de difícil salida.

El debate muy extendido en España

—como si verdaderamente importara—es si se ha terminado el bipartidismo. Y parece que no, salvo que los pactos con los grupos emergentes marquen otra coa. Una encuesta del diario ABC hacía recuperar el PSOE el segundo puesto de los partidos más votados, “desplazando” a Ciudadanos, otra vez, al tercero. Da al PP 129 escaños, al PSOE, 93; a C’s, 52 y a Podemos, 44. Más recientemente otras consultas subían las posibilidades del partido de Albert Rivera, quien, sin duda, es el líder revelación de estos comicios- Pero el bipartidismo español sigue teniendo buena salud como nos demuestras los dígitos de 129 y 93 escaños. Otra cosa serán —claro— los pactos. La solución: pues el 20-D.


The Camera Eye

Ángel Ron 

Expertos fiables señalan que el presidente de Banco Popular, Ángel Ron, está realizando una “revolución silenciosa” en el interior de su entidad… Aunque los tiempos son malos, el equipo del Popular trabaja muy duro para mantener su liderazgo en pymes y profesionales y buscar nuevos nichos de mercado.

José Ignacio Goirigolzarri 

La totalidad del sector bancario habla con admiración de la labor de José Ignacio Goirigolzarri y de equipo en el ajuste —nada fácil— de Bankia. El mismo Goirigolzarri opina que en tres años Bankia podría estar listo para ejercer una actividad bancaria ya normal con las ayudas estatales devueltas…

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