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Transformación digital sí, pero ¿por dónde empezar?

Tribunas | Desarrollo

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Por Élide Lucas, country Manager Iberia & LatAm de Cast Software

Sabemos que el software se ha convertido en algo imprescindible en nuestras operaciones diarias. Justo por eso, porque somos tan dependientes de servicios o productos asociados a una aplicación, se les exige a los equipos de desarrollo una mayor agilidad y eficiencia en la evolución de ese software al que estamos conectados, nosotros y nuestros clientes, constantemente. Esto ha generado una mayor complejidad en la gestión del portfolio de aplicaciones, que, en muchas ocasiones, se convierte en un importante factor competitivo.

El Área de TI se enfrenta, al menos, a tres retos importantes: abordar los riesgos latentes del software que podrían conducir a la interrupción de los servicios, impactando en el riesgo operacional y el riesgo reputacional de las entidades, minimizar la complejidad en la transformación digital proveniente de nuevas metodologías de desarrollo como Agile y DevOps y reducir los altos costes operativos de las aplicaciones e infraestructuras existentes

Más que nunca, hay una sensación de urgencia para que TI se transforme y adopte un nuevo paradigma de construcción de aplicaciones para conseguir crear oportunidades y ventajas competitivas para el negocio. La transformación digital va a exigir el desarrollo de nuevas aplicaciones, pero también la transformación de las existentes para que se integren con las nuevas de forma eficiente y segura y sirvan entre ambas a los objetivos de la transformación.

Para ello es necesaria la comprensión de la salud actual del porfolio de aplicaciones y obtener la necesaria visibilidad con datos objetivos, para apoyar la evaluación y ámbito de la oportunidad, aprovechar métricas objetivas para determinar los catalizadores que acelerarán la transformación, pero también los impedimentos que puedan ralentizar el proyecto, compartir un lenguaje común entre todos los equipos e introducir costes, riesgos y valor de negocio en la supervision general y por último, pero no menos importante, establecer una línea base relativa a la situación de las aplicaciones en el inicio del proyecto y monitorizar la evolución de su salud durante la transformación.

Uno de los impulsores de la transformación digital es el uso de nuevas aplicaciones en la nube, pero también la migración de aplicaciones existentes a ella. Esa agilidad y eficiencia que se demanda a TI puede facilitarse con el uso de ese entorno tecnológico.

Durante la evaluación del porfolio de aplicaciones, puede analizarse la idoneidad que tienen para su migración a la nube, pudiendo identificar eficazmente oportunidades de pasar de CapEX a OpEX, optimizando la gestión de cartera de TI para reducir costes, aumentar la agilidad y mejorar la alineación entre negocio y TI. Aunque la migración a la nube no es la única respuesta a la transformación digital, sí que debe considerarse como una de sus palancas.

Por eso es tan importante facilitar a los líderes digitales la comprensión y gestión de su porfolio de aplicaciones, considerando sus riesgos latentes de producción, sus costes de mantenimiento, su complejidad y su idoneidad para la migración a la nube.

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