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La economía entre particulares, oportunidad para los bancos

Tribunas | Plataformas colaborativas

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Por Javier Vaquerizo, Senior Manager de la unidad de Management Consulting en NEORIS

El intercambio de servicios y productos es una práctica antigua que se remonta a cuando el ser humano vivía en pequeñas comunidades. En la década de los 60 del pasado siglo, las corrientes comunistas y ecologistas popularizaron las economías colaborativas. En los años 70 surgieron varias iniciativas en Estados Unidos y Canadá en el que se intercambiaban servicios mediante unidades de tiempo (Local Exchange Trading System), práctica que se extendió a otros países algo más tarde. Si bien, no fue hasta finales de la década de los 90 y principios del presente siglo cuando aparecieron nuevos de modelos de negocio basados en la economía colaborativa a través de plataformas tecnológicas.

Hoy en día la economía colaborativa es una realidad que ha venido para quedarse. Elementos como el trueque, compartir gastos y decisiones de compra, se han adecuado a los tiempos gracias a aplicaciones móviles y plataformas sociales, con un nuevo rebranding. Factores sociales, económicos y tecnológicos han condicionado la economía tradicional, que crecerá a un ritmo diez veces menor que el de la economía colaborativa.

Según un reciente estudio de la Comisión Europea elaborado por analistas, se estima que la economía colaborativa alcanzará en Europa un volumen de transacciones de 572.000 millones de euros en 2025, con crecimientos anuales superiores al 30%:

- La facturación de las plataformas experimentará incrementos del 37% hasta 2025, situándose en 83.000 millones de euros ese mismo año.

- Estos incrementos suponen un crecimiento diez veces superior al conjunto de la economía (3% anual) y con una tasa superior al 2.000%, en diez años.

- Las plataformas de servicios domésticos superarán en volumen a las de servicios de alojamiento P2P, y aumentarán en un 50% sus ingresos anualmente, siendo las del sector de automoción las más punteras.

En Europa, los países que mayor número de plataformas ha lanzado al mercado han sido Reino Unido y Francia. En España, según datos de arrojados al mercado, más de la mitad de la población está dispuesta a compartir o alquilar bienes en un contexto colaborativo, y unos 6 millones, según la CNMC, ya realizaron una compra a través de este tipo de plataformas.

Esta economía tiene un impacto muy relevante en todos los sectores, como la automoción, servicios domésticos y hospedaje, que pronto se trasladará a otros por la incipiente oleada de servicios y productos entre particulares expuestos por los canales online.

Cabe destacar que muchas de estas nuevas compañías no están cubriendo los requerimientos normativos, de la Comisión Europea y las autoridades locales, dirigidos a proporcionar mayor seguridad al consumidor en las transacciones realizadas a través de este tipo de medios. En este sentido, destacan los servicios de las plataformas de pago escrow, que solventan esta problemática debido a que dotan de mayores garantías a las transacciones y que, además, pueden suponer un mayor beneficio y valor para sectores como el financiero, debido principalmente a:

- La flexibilidad de la tecnología, que cuenta con la capacidad de implementar reglas de negocio sobre el flujo entrada y salida de dinero vinculadas a hitos, por ejemplo, la entrega de productos o servicios.

- La adopción de nuevas tendencias tecnológicas, como Blockchain, de manera controlada y aislada de los sistemas Core del banco.

- La comercialización de nuevos productos y servicios, en los que los bancos no son especialistas -seguros, garantías y coberturas de compra, pagos al extranjero, botes, leasing y renting, inversiones, wallets, créditos al consumo, logística, etc.-, pero que son muy rentables.

Es sabido que el crecimiento de negocio de las entidades financieras en mercados muy maduros en términos de ingresos tiene una gran dificultad debido a la fuerte competencia, la variedad de productos, condiciones y rentabilidad de los mismos. El uso de plataformas de pagos, tipo escrow, facilita la apertura a otros mercados, ayudando a generar niveles de ingresos elevados en un sector poco poblado de competidores y permitiendo a los bancos orientarse hacia nuevos productos, más alejados de la comercialización bancaria tradicional.

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