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Firma digital cualificada y negocio bancario

Tribunas | Digitalización

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Por Carolina Puig, International Business Development Manager de vintegrisTECH.

Hoy en día, gracias a la tecnología, es posible contratar determinados productos bancarios desde el sofá de casa, la cafetería o el parque; y estas operaciones no quedan limitadas al ordenador, sino que pueden realizarse con el móvil o la tableta, de una manera fácil, rápida y sobre todo cómoda para el cliente.

Desde que el uso de la firma manuscrita empezó a extenderse en documentos legales en el siglo XVII hasta que el presidente de Estados Unidos Bill Clinton estampó su propia rúbrica en la E-Sign Act en el año 2000 para validar contratos electrónicos, han sido muchos los folios que se han utilizado para cerrar acuerdos, transacciones y convenios. ¿Llegará el día en que organizaciones como los bancos puedan decir adiós al papel de forma definitiva, para mayor comodidad de sus clientes y empleados?

Según la empresa de consultoría Arthur D. Little, “la tecnología de la firma digital estará presente en muchas áreas de nuestra vida diaria donde la confidencialidad está involucrada. Dicha tecnología supone una mayor eficiencia y ahorros en costes”. Así pues, aunque aún queda un largo camino por recorrer, la firma digital va ganando terreno y se perfila cada vez más como una solución para ahorrar tiempo y agilizar trámites en bancos e instituciones financieras. Además, resulta también más económica, puesto que disminuyen los gastos de impresión, transporte, almacenaje y llegado el momento, hasta destrucción de documentos.

Esta concepción paperless de la organización bancaria supone también una mayor consideración por el medio ambiente, ya que contribuye a la reducción de las emisiones de carbono, causantes en gran parte del efecto invernadero. ¡No hay duda de que la adopción general de la firma digital contribuirá a que en un futuro esos bancos se vuelvan sin papeles o que por lo menos reduzcan de forma considerable el uso de papel que hacen!.

¿Es lo mismo una firma electrónica que una digital?

Con la gradual desaparición del papel y la lenta adopción de la firma digital, nos encontramos a menudo confusos por la terminología utilizada. En el día a día, incluso en algunos medios de comunicación, es habitual ver que se habla indistintamente de firma electrónica y digital, como si ambos términos fueran sinónimos e intercambiables. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las firmas digitales son electrónicas, pero que no todas las firmas electrónicas son digitales:

- Firma electrónica: es toda aquella que sirve para firmar un documento. Un ejemplo puede ser la propia firma manuscrita hecha sobre una pantalla táctil, como cuando se recoge un paquete por mensajería.

- Firma digital: es aquella que, mediante un algoritmo que cifra el documento, garantiza que el signatario es realmente quien afirma ser. De esta forma, lo protege frente a la suplantación de identidad y el fraude.

Cabe destacar que ambas son aceptadas y se utilizan en muchas compañías y organizaciones, pero la firma digital ofrece un mayor nivel de seguridad; por ello, muchos bancos y entidades financieras están incorporándolo poco a poco entre sus tecnologías.

eIDAS y la importancia de la firma digital cualificada para bancos

Sin embargo, hay diversos tipos de firma digital, y no todas ellas cumplen con reglamentos tan importantes para bancos como el Reglamento (UE) nº 910/2014 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de julio de 2014, relativo a la identificación electrónica y los servicios de confianza para las transacciones electrónicas en el mercado interior (eIDAS), que regula la firma digital para que ésta pueda ser reconocida por igual en todos los países miembros de la Unión Europea, sin sufrir rechazo en ningún estado. Forma parte del proyecto para alcanzar un Mercado Único Digital.

eIDAS establece tres tipos de firma digital: simple, avanzada y cualificada. La firma cualificada cumple varios requisitos, entre ellos permitir la identificación del firmante y estar vinculada con los datos firmados, pero además tiene la equivalencia legal de la llamada “firma húmeda” tradicional, cuenta con la garantía del reconocimiento dentro de la UE y se basa en certificados cualificados, lo que supone una mayor protección de los datos. Los certificados cualificados son emitidos por las llamadas Autoridades de Certificación (CA), acreditadas por las autoridades de la UE. Por tanto, contar con una firma digital cualificada con plenas garantías legales es más que conveniente para instituciones financieras. es fundamental.

¿Cuáles son las ventajas de una firma digital cualificada?

Una firma digital basada en certificados digitales cualificados y emitidos por una Autoridad de Certificación (CA) protege el documento con cifrado y da una mayor seguridad a la información contenida en el mismo. Del mismo modo, los clientes y empleados de bancos podrán firmar documentos de forma digital en cualquier parte, ya sea desde su puesto de trabajo o en movilidad, y con la máxima garantía legal garantiza el cumplimiento de eIDAS para mayor comodidad del usuario. Por último, una firma digital cualificada que ofrezca también la posibilidad de definir workflows de firma digital complejos y personalizados, supondrá un ahorro de tiempo, y una mayor rapidez a la hora de aprobar contratos y pólizas.

Además los empleados pueden aprobar y firmar documentos desde sus ordenadores, smartphones o tabletas, para acelerar las ventas, los ciclos de aprobación, la revisión legal y las transacciones internacionales con entidades como el Banco Central Europeo, SWIFT, ICO, Banco de España y la CNMV, Y Por otro lado, los clientes externos pueden firmar digitalmente contratos para mayor comodidad y ahorro de tiempo permitiendo:

• Transformar la dispersión geográfica de clientes y empleados en oportunidades comerciales mediante la utilización de firmas digital cualificada, eliminando cuellos de botella en los procesos de productividad

• Acelerar los procesos de firma con agencias públicas u otras instituciones financieras

• Facilitar las transacciones para los clientes cuando se requiere su firma (pólizas, contratos de préstamos o solicitudes de tarjetas de crédito)

¿Quién está dispuesto a hacer cola y esperar una media hora larga a ser atendido en un comercio? Cada vez menos personas. Y en un banco mucho menos. El tiempo es oro, y si es posible que un cliente potencial obtenga el producto que desea de manera rápida gracias a la competencia, acudirá a ella sin dudarlo. No hay duda de que la inmediatez es el signo de nuestros tiempos. ¿Por qué tendría que ser diferente entonces a la hora de solicitar servicios bancarios o financieros? Afortunadamente las transacciones bancarias ya no son lo que eran. ¡Menos mal!

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